¿JUGAR POR JUGAR?¿JUGAR PARA APRENDER?

 

ESCENA EN UN BAR DE BUENOS AIRES.
Niño de 10 años con una carpeta y un libro abiertos. Mira por la ventana, revisa su celular.
Y el papá le dice: “dejá de jugar y hacé lo que tenés que hacer! dale, hacé la tarea!”

¿El juego es para pasar el rato? ¿Es para el tiempo que tenemos libre? ¿Es para cuando los chicos no tienen tarea? El para qué y el porqué del juego.
Y para comenzar diremos que….

El juego es un derecho. Es esencial en el desarrollo psicológico, afectivo y motriz. Contribuye a la formación integral, incluso del adulto y de la comunidad que es parte del juego.
El juego es una conducta espontánea y propia de la infancia. Cuando los niños juegan viven esta actividad como algo muy importante.
Permite que el niño se descubra y descubra a otros; con él explora, investiga, observa, imagina, crea, comparte, diseña estrategias, desarrolla el pensamiento lógico, táctico y estratégico, incorpora valores sociales, aprende a compartir compartiendo, entre otras tantas cosas.

¿Qué hace falta? Tiempo, espacio, compañeros o no, deseo de jugar, permiso
¿Qué posibilita? Y aquí vamos con un listadito inagotable: realizar anhelos, crear, tener mayor autoconfianza , conocerse un poco más, divertirse, expresar situaciones temidas, angustiantes o no deseadas , resolver conflictos, decir aquello que, a veces, no se puede expresar con palabras, soñar , expresar sus emociones (enojarse con las muñecas, proteger al osito para que no tenga miedo), hacer un túnel para resguardarse de algo y mucho más.

Estar atentos si algo nos llama la atención en el juego de los niños porque solo se pueden simbolizar situaciones vividas
El material no es indispensable. Es tan perjudicial el exceso de juguetes como un atracón de comida.
Si jugamos de chicos tendremos más posibilidades de hacerlo de grandes y si no lo hicimos, este es un buen momento para empezar!

EVALUACIONES FIN DE AÑO ¡S.O.S.!

Terminamos el año escolar y, los últimos meses, tenemos evaluaciones.
Tienen varias denominaciones según el nivel que se esté cursando:
Parciales, finales, evaluaciones, pruebas, pruebitas, testeos, etc.

¿Qué sucede en casa?
Los padres corremos ayudando, acompañando, buscando maestr@s particulares….
Leemos y releemos los temas en el cuaderno de comunicaciones tratando que no quede nada a la deriva.
Los whastapp explotan de mensajes, de incertidumbres, de idas y vueltas.
Tenemos más dudas que los estudiantes sobre los temas que van a rendir y, en muchos casos, no sabemos cómo ayudar o no tenemos tiempo.
Llega el momento de la evaluación y tratamos de que nuestros hijos están serenos, que no se sientan presionado.
Difícil por no decir imposible. La evaluación final o trimestral tiene todo ese bagaje que nos excede como padres.

Definitivamente, fin de año podría ser un momento de cierre, de compartir con los demás los aprendizajes, de armar un portfolio, de comparar cómo comenzó el año y cómo termina, de reconocer y cosechar un hermoso manojo de aprendizajes.

El tema es mucho más complejo y tiene muchas aristas a considerar.
Estamos simplificando la cuestión para permitirnos una primera reflexión.

EVALUACIONES DE FIN DE AÑO

Se acerca fin de año, quedan menos de un par de meses para que terminen las clases y estos momentos traen emociones diversas. En la escuela parece que todo sucede muy rápido en los finales: acto de fin de año, entrega de boletines, evaluaciones finales, reuniones de padres. Se agolpa el año entero en estos meses.
Y preparamos la evaluación de fin de año con toda la dedicación que podemos y pensando en integrar de la mejor manera los contenidos del año escolar.
Los comentarios respecto de estas evaluaciones son de lo más diversos:
– Es importante que puedan integrar todos los contenidos trabajados durante las clases
– Tienen que estudiar especialmente para estas evaluaciones porque son las más importantes del año.
– No es necesario tomar estas pruebas, todos sabemos cuánto aprendieron los chicos.
– Yo lo hago porque lo pide la dirección (o la supervisión)

Si nos detenemos un ratito y nos ponemos a pensar la utilidad de las pruebas de fin de año, el valor educativo (o no) que tienen y lo que provocan en los alumnos.

Alumnos que estudian para la evaluación
Padres que hacen “repasar” los contenidos y hacen ejercitar a sus hijos durante semanas para esa evaluación
Chicos que van a maestr@s particulares para practicar
Whatsapp de grupos de padres/ madres que van y vienen con mensajes, desde los primeros grados, relacionados con las evaluaciones
No se estudia para aprender, se estudia para responder a la evaluación
Pasar de año
Aprobar las materias

La idea de evaluar conlleva algunos interrogantes
¿Cuándo evaluamos?
¿Cómo evaluamos?
¿Qué es la objetividad en la evaluación? ¿existe?
¿se puede evaluar significativamente?
¿evaluamos para mejorar?
¿mejoramos al ser evaluados?
¿hay objetividad en la evaluación?
¿por qué buscamos objetividad en las pruebas?

No es nuestra intención llegar a una respuesta definitoria. Si no, abrir el debate.
Queda planteado el tema, entonces.

¿Y LA VOZ DE L@S PIB@S?

Trabajar en los medios te permite meterte en ciertos temas que, de otra manera, no entrarías.
Y así fue como comenzamos a hacer un trabajo de investigación sobre artículos de educación cuyos protagonistas fuesen los pibes. Hace de esto unos cuatro años.
Recorrimos dos diarios: La Nación y Página 12; leímos numerosos artículos que hablaban de los chicos en la escuela, fuera de ella, en la calle, en la casa; los vínculos, las drogas, los estudios durante dos años.
Lo que no encontramos en todas esas notas fue LA VOZ DE LOS ELLOS, DE ELLAS O DE ELLES, de l@s estudiantes, de los medianos, de los adolescentes, de los más pequeñitos.

Llamativo, ¿no? Hablan de vos pero vos no tenés voz.

Parece que no tenés nada para decir.

O parece que no queremos escucharte.

O parece que sabemos lo que vas a decir.

En fin, como sea, en PATIO DE JUEGOS, no acordamos con este modo de “escuchar” a nuestros estudiantes, nuestros hijos, nuestros lectores más jóvenes.
Entonces, en este espacio de la revista estaremos preguntando, hablando, escuchándote para que estés presente porque nosotras consideramos que sos EL EJE FUNDAMENTAL DE LA EDUCACIÓN.

El idioma del cuerpo

 

Estás de visita en Alemania, la cuna de las escuelas Waldorf. Buscás cuál es la más cercana al lugar donde estás parando. Llegás hasta esa dirección. Te encontrás con un edificio enorme. Y entonces, sin prisa, pero sin pausa y casi a puntas de pie, intentás entrar. Primera puerta: abierta. Segunda puerta: abierta. Ya estás dentro. ¿Y ahora? Justo en ese momento sale un señor con un grupo de chicos, con su maestro. Me mira y me pregunta, en inglés, si necesito algo. Le cuento, también en inglés, que “soy maestra en Argentina y quiero conocer cómo son las escuelas Waldorf en Alemania”. Me lleva a recorrer la escuela, me muestra el parque, un aula, la dirección, la sala de música, adornos, muñecas sin rasgos definidos.

La charla, casi una entrevista, gira en torno a sus alumnos. Me cuenta que son de diferentes países y que, la mayoría son refugiados. Diversas nacionalidades, diversas culturas, diversos idiomas. Entonces, cómo se entienden. El idioma del cuerpo, me dice, es universal. Y, por lo que vengo viendo, la sonrisa les es común a todos ellos y todas ellas.


Me voy, sonriendo también y repensando mis propios modos de enseñar y aprender. Especialmente reviendo la noción de heterogeneidad tan en boga en estos tiempos en nuestro país.

La pedagogía Waldorf se basa en el conocimiento profundo de las necesidades del niño y en la búsqueda de una educación centrada en la espiritualidad, el arte, la creatividad y la libertad con responsabilidad.
La pedagogía Waldorf tuvo su origen en el año 1919, de la mano del filósofo alemán Rudolf Steiner y se fundamenta en una concepción del ser humano basada en la Antroposofía (ciencia del hombre)

 

Mujeres que compran flores

Adictiva, divertida, romántica, honesta, Mujeres que compran flores es una emocionante novela sobre la amistad, una aventura cotidiana en busca de la independencia femenina, un épico viaje al centro de los sueños de la mujer contemporánea. Cinco historias que se entrecruzan con las que es imposible no identificarse.