EL ERROR EN EL APRENDIZAJE

Leemos habitualmente en las redes o escuchamos a los padres hablar con orgullo de sus hijos frente a los logros. Yo me pregunto qué pasa con los errores, ¿quiénes felicitan?

Históricamente la escuela ha felicitado con sus calificaciones en las pruebas, en los cuadernos y en los boletines a sus alumnos o los ha descalificado. La nota es el veredicto para saber en qué lugar se encuentra ese alumno/a.

Hace una semana me comentaba una mamá que en el boletín de su hija había comentarios tales como: “debe trabajar más en el cuaderno” “tiene que esforzarse en lengua y matemática”. La mamá me dice que en “Se destaca en” no había ningún comentario. “¿no hará nada bien?”.
Si por un rato pudiésemos pensar lo importante de nuestra palabra para nuestros alumnos y nuestros hijos veríamos cuántas cosas hacen para estar mejor, para crecer.
Cuando nuestros niños comienzan a caminar, por ejemplo, los felicitamos cuando lo intentan más allá de si se caen o no. Lo que vale es el intento.
Cuando son más grandes no alcanza con el intento, tiene que haber respuestas positivas para que estemos orgullosos padres y maestros.
Podemos pensar en el jardín, la primaria y la secundaria. Cada una con su estilo, felicita y se enorgullece de sus alumnos en la medida en que cumplen con lo esperado por los docentes, por la institución y por los padres.
Se ven publicaciones de boletines en las redes sociales mostrando las altas notas de los hijos.

¿Qué más podríamos mostrar? ¿de qué otras cosas estamos orgullosos?
¿Dónde nos queda el error para aprender, dónde nos queda el esfuerzo?
¿Por qué no felicitamos el esfuerzo en la escuela y en la casa?

Bienvenido error! Felicitaciones!!

¿DEBEMOS AMAR A NUESTROS ALUMNOS?

¿DEBEMOS AMAR A NUESTROS ALUMNOS?

Durante años fue un pedido: los maestr@s debíamos querer a nuestros alumn@s:

“Educar es amar”;

“la escuela es el lugar del amor”.

Ante todo, el respeto es el primer paso. Es el fundamental y necesario. Respetar a nuestros alumn@s. Y, a través del respeto, trabajar para acompañar, enseñar, conocer, estimular, aprender y otras tantas cosas.
Y luego me viene a la cabeza, mejor dicho, al alma esa necesidad de amarlos. Con todo lo que implica esa palabra. Porque el amor nos permite buscar lo mejor de cada uno, mirarlos con ternura, conocer sus posibilidades, transmitir que sí pueden aprender.
Porque esos niños con esperanzas de que la escuela les dé “algo”: desafíos, aprendizajes, estímulos, llegan cargando sus propias vidas, sus problemas, sus dolores, sus alegrías, sus juegos. Y allí está la ella recibiendo, alojando, amando.
Escuela amadora, escuela que promueve la esperanza. Escuela que muestra caminos. Escuela que escucha.
Para eso estamos, para brindarnos de y con el corazón. Para ofrecernos. Para mostrarles todo lo que pueden hacer porque, si de buscar contenidos (conceptos) se trata, Internet les va a ofrecer mucho más de lo que nosotros sabemos.
Los contenidos que podemos abordar como docentes son otros. Son los del: “vos podés”, “qué bien que hiciste esta actividad”, “qué importante lo que estás contando” y así…..

Entonces, felices lo que podamos amar a nuestros alumnos. Felices por ellos y por nosotros.

Entrevistas a secundaria

 

A continuación les dejo un trabajo que hicimos en el marco de la materia Sistema y Política Educativa, 4to año, Profesorado de Matemática

Alumna: Sol Bernis (Se publica con su autorización)

Entrevistas a alumnos
CONCLUSIONES

Rodeá lo que corresponda: gestión estatal/ gestión privada
En el caso de mis encuestas fueron todas realizadas a alumnos que pertenecen a institutos de gestión privada o parroquial.

¿Qué entienden por educación?
En este interrogante los adolescentes han hecho hincapié en un concepto de educación como sinónimo de “capacidad para decidir por sí mismo”, esto me pareció muy interesante ya que para ellos estar educados viene de la mano con ser libres e independientes, yo coincido con ellos.
También se mencionó la transmisión de contenidos (aunque fue lo menos) y la transmisión de valores.

¿Qué cambiarían de la escuela? ¿Y qué mantendrían?
El común denominador en este caso fue el pedido de que las materias tengan mayor relación entre sí. Creo que es un pedido interesante, pero (y esto lo pienso como docente) muchas veces es difícil encontrar relaciones válidas y el tiempo para crear proyectos que las muestren, es por eso que en ocasiones es preferible no establecer relaciones antes que establecer relaciones “tiradas de los pelos”.
Otra cosa que piden los alumnos es que no todo se base en una nota numérica y en aprender de memoria. Esto también es real, y muchas veces se los expone a momentos de tensión innecesarios.
Con respecto a que mantener hablaron de los buenos profesores y de las materias bien dadas, de manera dinámica. El chico realmente valora cuando un docente prepara su clase con dedicación, aunque parezca que a veces ignoran nuestro trabajo yo creo que no es así, ellos están atentos y saben quien lo hace con pasión y dedicación.

¿Qué temas, que no se dicten, les interesaría aprender?
En este caso la respuesta fue una (y me sorprendió y alegró muchísimo que TODOS lo hayan propuesto): educación sexual integral. Esta contestación es un claro reflejo del momento social de cambio que estamos viviendo, los adolescentes están empapados de ciertas cuestiones y entienden que el acceso a la información correcta los lleva a esa anhelada libertad que buscan cuando escuchan la palabra “educación”.

¿Dónde ven política hoy en día? ¿Qué piensan de ella?
Sostienen que la política está en todos lados pero de especial manera en redes sociales (que es donde ellos la ven), algunos mencionaron la TV. Con respecto a su pensamiento sobre esta comentaron que es necesario saber para comprender, que no hablan de lo que no conocen o no les interesa, y que no pueden creer en los políticos. Incluso (fuera de la entrevista) una adolescente me comentó que la política está “contaminada” de gente falsa, y creo que eso es lo que sucede en el pensamiento de muchos adolescentes, están descreídos de la política en general.

¿Piensan que se debería modificar la forma de enseñar?
Aquí respondieron que sí con seguridad, y también propusieron modificaciones: menos memoria más pensamiento, menos “actividades largas solo para llenar tiempo que, encima, cuando las corrigen no las leen” (esta respuesta me pareció tan maravillosa como real y me remontó a una anécdota de mi secundario: una amiga mía, con previa sospecha de la que profesora de cívica no leía nuestros extensos trabajos que nos ocupaban todo el fin de semana, realizó uno de 10 hojas con diferentes “adahskjd” escondidos entre las oraciones, la profesora jamás lo notó), docentes más capacitados y enseñanza con más relación con la realidad.

¿Creen que los chicos que estudian en una escuela privada tienen más oportunidades que los que estudian en una escuela pública?
De esta pregunta surgieron respuestas de todo tipo, una alumna admitió que sinceramente no sabía, otros sostuvieron que no (los menos), y la gran mayoría sostuvo que sí por dos motivos: la infraestructura edilicia y la adhesión de docentes a los paros.

Conclusión general:
Me pareció un trabajo muy interesante de hacer ya que siempre es bueno escuchar a los adolescentes que son el más cercano futuro. Aprendo constantemente de ellos y espero estar siempre a la altura de lo que necesitan.
Con este trabajo confirmé lo que ya sospechaba, los alumnos nos observan, nos tienen en cuenta y nos conocen más de lo que pensamos, ellos valoran lo que hacemos y forman sus pensamientos también en base a nuestros actos y palabras. Es fundamental que nos hagamos cargo de nuestra tarea y eduquemos con amor y libertad, siempre.

LOS LIBROS DE TEXTO

Hace unos cuantos años, siendo maestra de grado, daba clases particulares. En una de esas clases, un alumno tenía como tarea del libro de texto “ordená la historia como vos creas”. Y así hizo la actividad, ordenándola como él creía (que no era de la manera más convencional). Al día siguiente en la escuela la maestra vio la tarea y le dijo que estaba mal; claro, no había ordenado la historia de la manera esperada y tal como resto de sus compañeros.

Hace un tiempo, estaba trabajando como asesora en una escuela. Fui a observar una clase: comienza la hora, la maestra pide que saquen los libros. Indica la página en la que van a trabajar. Uno de los chicos dice rápidamente: “¿Puedo leer yo hoy?” La maestra asiente. El alumno lee y luego se ponen todos a completar la página de manera individual y en silencio. Queda claro que la dinámica de uso del libro de texto es siempre (o casi) el mismo con esa docente: al comenzar la actividad uno de los alumnos lee la consigna en voz alta para todo el resto del grado, luego cada uno resuelve en su libro y en silencio.

Sobre los libros de texto se ha escrito bastante y hay, en circulación, algunos materiales interesantes.
En esta nota nos dedicaremos a reflexionar sobre aspectos tanto desde la labor de las editoriales como desde el uso que se les da en el aula.
Por otro lado, consideraremos el lugar que el Ministerio de Educación les ha otorgado como nexo entre las decisiones curriculares y las escuelas favoreciendo la llegada de los nuevos diseños, a los docentes.
El libro te texto logra, además aportar a la igualdad de saberes y contenidos entre los alumnos. Muchas veces esa igualdad se convierte en homogenización. Otras veces, en distintos países existen libros de contenidos más elevados para chicos que van a ciertas escuelas y otros materiales de más bajo nivel para alumnos de otras escuelas. Unos preparan para la facultad. Otros, para el trabajo.
Algunos aspectos que considerar
Los libros de texto permiten la exploración en la medida en que estén diseñados con propuestas abiertas y en la medida en que los docentes reconozcan y ofrezcan las propuestas con esa modalidad. En este sentido incentivan la actitud crítica y favorecen la experimentación En caso contrario podrían fomentar el aprendizaje memorístico, repetitivo e igual para todos los alumnos.
Lo mismo sucede con las experiencias previas de los alumnos o con los saberes aprendidos y con los ritmos de aprendizaje. Pueden o no ser tomados en cuenta. Esto depende de cómo esté pensado el libro y de qué actitud tome el docente al trabajarlo.

Los docentes son los que planifican las clases más allá del libro que utilizarán de acuerdo con las necesidades. El libro no es la planificación. La planificación es lo que se concibe a partir del grado, del nivel, de la institución, del contexto.
El libro es pensado como acompañante del aula y no como eje de lo que se enseñará y pone en práctica los contenidos que ya están aceptados por las ciencias realizando lo que se denomina transposición didáctica. El libro reproduce conocimientos ya sabidos, o presenta innovaciones ni investigaciones.
Permite sistematizar los contenidos.
Uno de los ejes de los libros de texto es el cómo. Los contenidos procedimentales cobran un papel protagónico ofreciendo conceptos a través de distintos modos. Las teorías pedagógicas son las que pondrán en juego los procedimientos.

Escuela tradicional                                                   Escuelas constructivas
Repetición                                                                    Saberes previos
Ejercitación                                                                  Construcción del aprendizaje
Estímulo – respuesta                                                  Conflicto cognitivo
Alumno como tabla rasa                                            Conflicto sociocognitivo
enciclopedismo                                                            Docente: transformador, guía
mecanicismo                                                                Alumno: activo, investigador, descubridor
Memoria
Alumnos como receptor

Finalmente quiero destacar que los libros de texto tienen intereses ideológicos. Seleccionan y descartan información y la desarrollan de acuerdo a autores y miradas editoriales.