¿Qué hiciste en la escuela hoy?

El siguiente es un relato de una mamá:

Voy a buscar a mi hijo a la escuela y, cuando le pregunto: qué hiciste hoy, cómo te fue en la prueba, me dice: “basta, mamá”. ¿No sé cómo hacer para que me cuente, para saber qué pasa?

Y sí. A veces (casi siempre), pasa esto. ¿Está bien? ¿Está mal?

En principio, varios puntos para analizar:

  • No siempre los chicos tienen ganas de contar que hicieron, están en todo su derecho. Es su mundo privado, es su espacio.
  • No siempre es fácil contar lo que uno hizo. Seleccionar entre las 4 u 8 horas qué relatar se hace complejo, qué elegir de todo lo que se hizo
  • No siempre lo pasamos bien en la escuela. Hay cosas que no nos gustan o que son rutinarias o que se enseñan de manera tradicional.

Entonces qué hacemos.

Una vez me comentó una mamá que la psicóloga le dijo: “está bien que tu hijo no te cuente lo que pasa en la escuela, puede no tener ganas, es su mundo. Es como vos en tu trabajo: muchas veces no tenés ganas de contar”.

Si bien coincido en que, como decía arriba, los chicos pueden no tener ganas de contar; hay algo fundamental en lo que no coincido.

  • No es lo mismo el trabajo que la escuela.
  • No es lo mismo la escuela que el trabajo
  • No es lo mismo la edad de los chicos que la nuestra
  • No es lo mismo ser niño o adolescente que ser adulto

Entonces, para concluir,

Si bien es importante respetar los silencios de nuestros hijos también es importante:

  • Estar atentos a cuando quieran contar. Aprovechar ese momento.
  • Estar atentos a los por qué no quieren contar.
  • Darnos cuenta de que cuando hablamos lo hacemos con el cuerpo y con la mirada, también.
  • Estar atentos a los gestos.

Y, además, siempre recomiendo acercarnos a la escuela. Si es posible, llevarlo o traerlos. Usar el cuaderno de comunicaciones justamente para escribir y preguntar lo que necesitamos. Pedir entrevista para conversar con los docentes o con la dirección. Mirar los cuadernos de clase, habitualmente.

Estar más cerca de nuestros hijos, acompañarlos.

Estar más cerca de la escuela.

 

 

 

COMIENZAN LAS CLASES Y…

 

Se renuevan las esperanzas, las fuerzas, las energías, los deseos.

¿Qué es lo que sucede cuando comienzan las clases?

Las escuelas abren sus puertas. Las aulas se llenan de carteles de BIENVENIDA. Se escuchan:” esperemos que este año……” que se completa según sea dicho por un padre, una madre, estudiantes, docentes, directivos.

Como papás podemos acompañar este año desde una mirada amorosa, preguntando y sabiendo que nuestros niños responderán cuando crean y quieran. Es un espacio que ellos comparten con otras personas, con compañeros de su edad y con otros adultos que no somos nosotros.

La escuela es el primer espacio que las personas tenemos que no es nuestra familia.

Se ponen en juego emociones relacionadas con el compartir y competir.

Compartir los aprendizajes, las tareas, los recreos. Competir por el cariño del docente, por la nota, por la aprobación. Nos guste o no, la escuela sigue funcionando de esa manera.

Como padres estaremos atentos a: cómo va, cómo sale de ella, qué comenta. ¿Tienen ganas de ir? Estaremos atentos a qué necesitan de nosotros en este camino.

Acompañemos el crecimiento de nuestros hijos escuchándolos y estando cerca.

MANDINGA DE AMOR de Luciana De Mello

hermoso libro para adolescentes/ adultos

Porque te abraza

Porque te ayuda a comprender

Porque te posiciona

Porque te habla a vos

Porque es una cuentacuentos

Leelo.

Leelo.

Leelo.

 

Colonias de vacaciones en las escuelas

Las escuelas, esos lugares que enseñan, acogen, estimulan y tanto más, en los veranos se convierten en Colonias de Vacaciones.

Las que aquí les presento es en una playa de nuestro país, Argentina.

Les dejo una secuencia de imágenes de un desayuno compartido.

 

Autoestima como construcción a lo largo de la vida

Decía un periodista en la radio, hace unos días, que las escuelas tendrían que dar algún taller de Autoestima.

Me quedé pensando bastante en la barbaridad que escuché e imaginé cuánta gente estaría atenta a ese programa considerando que lo que dicen tiene algún sustento. ¡Basta de confundir mentes, emociones! ¡Basta de confundir a las personas!

Y entonces necesité escribir sobre esto. Algo simple y escueto. Solo algunas reflexiones para fijar posición y para que, tal como lo hizo el programa de radio, otras personas (o las mismas) lean estas ideas y se propicien debates.

La Autoestima puede pensarse en cómo me veo, me siento, me imagino. Qué creo de mí. Es un conjunto de imágenes y de percepciones sobre uno mismo, sobre una misma.

Favoreces una buena Autoestima en la escuela es mostrar a los alumnos todo lo que pueden hacer, pero especialmente es CREER en ellos y en ellas. Es acompañarlos estimulándolos, confirmando que cada paso es el que pueden hacer en ese momento.

El creer en otra persona, especialmente en nuestros estudiantes, es un acto de verdad. Simular creer, tiene patas cortas, nos lleva a “deschavarnos” rápidamente.

La Autoestima está influenciada por el contexto y se desarrolla a lo largo de toda la vida, no es innata. O sea que es factible que vayamos modificándola.  Los primeros años de vida, los primeros años escolares son fundamentales. Pero si estos tiempos no fueron buenos, podemos ir creciendo en cuerpo y alma cada día. Saber que la autoestima se construye, nos permite ir más allá, conquistar nuevos mundos reales externos e internos.

Cuando en la escuela, los alumnos responden a las preguntas de las maestras, están construyendo su autoestima. Por lo general, los y las docentes esperamos que nuestros estudiantes digan, expresen, lo que nosotros estamos pensando y necesitando para que la clase continúe tal como la planificamos. Entonces, cuando van respondiendo lo que ellos consideran desde sus saberes y desde su subjetividad, seguimos hasta encontramos con “esa respuesta” y a ese alumno le decimos ¡Muy Bien! Así, en la escuela vamos desechando algunas ideas personales y creativas y los chicos van desarrollando su OFICIO DE ALUMNO. Finalmente responden lo que el docente quiere escuchar.

Las correcciones en los cuadernos son un apartado especial en la construcción de la autoestima. El lugar del ERROR como equivocación y no como construcción del aprendizaje conlleva a que los alumnos traten de no tener errores.

Nos detenemos, para el análisis, en la escuela y los estudiantes, pero está clarísimo que la autoestima se pone de manifiesto en diferentes áreas (familiares, laborales, sociales en general).

Lo fundamental, lo que quiero rescatar y destacar es todo lo que podemos hacer por nuestras alumnas y nuestros alumnos. Cuánto participamos de esa construcción; cuánto podemos colaborar o perjudicar.

Algunas propuestas:

Dar tareas acordes a la edad

Resaltar la dedicación hacia una tarea más que los resultados.

Estimular la realización de experiencias, de propuestas de diferentes formatos.

Evitar los “Deberías”. En principio porque son exigentes, pero además y fundamentalmente porque quién puede decir lo que debemos hacer si cada uno de nosotros estamos también atravesados por nuestra propia autoestima, nuestras propias creencias, nuestros preconceptos.

Nos queda mucho más para decir, para pensar, para debatir. Pero hasta aquí vamos hoy.