«Mis compañeros me recibieron como uno más»

Soy Martín Moras, tengo 35 años, vivo en Suipacha (provincia de Buenos Aires). Estoy casado con Melisa, y me recibí de Profesor de Educación Física en el año 2009.

A los dos años, me diagnosticaron sordera bilateral profunda y por este motivo asistí al Instituto Oral Modelo en la ciudad de Buenos Aires durante 5 años para educarme, escuchar y aprender a hablar mejor.

Luego continué los estudios, en escuelas primarias de Suipacha, hasta recibirme de Bachiller en Ciencias Naturales en el Colegio Nuestra Señora del Carmen.

Siempre quise estudiar el Profesorado de Educación Física porque, durante mi infancia y adolescencia, practiqué varios deportes que se convirtieron en mi pasión.

Durante mi educación en las escuelas de oyentes, tuve el apoyo permanente de los docentes y, especialmente, de la mayoría de mis compañeros que me recibieron como un compañero más.

Adaptarme a una escuela común no fue fácil. Eran grupos numerosos y yo estaba acostumbrado a una atención más personalizada. Muchas veces no entendía las tareas, y también me costaba interactuar con mis pares. Pero, con el apoyo de mi familia, especialmente de mi mamá (que es docente), logré superar esas barreras e ir adaptándome a ese contexto y que los demás se adapten a mí. Fue un trabajo lento, pero se logró.

Antes de egresar del nivel secundario, comenzamos con mi familia a pensar en mi futuro. Consultamos en un profesorado de la vecina ciudad de Chivilcoy, y me permitieron asistir, pero siempre muy temerosos nos aclaraban que nunca iba a poder trabajar. Estos comentarios no me desalentaron, tenía muy clara mi vocación. Encontré profesores que me ayudaron y apoyaron mucho, alentándome siempre a continuar y, otros que no estaban de acuerdo. En una oportunidad, las autoridades hablaron con mis padres y les avisaron que iba a ser muy difícil que concluyera mi carrera, pero, a pesar de estas trabas, seguí pensando en que iba a poder ya que amaba la profesión.

No fue nada fácil. Había materias que me resultaban difíciles pero mi mamá me ayudó mucho; también Meche, una compañera del secundario, que estudió el profesorado conmigo. Ella fue mi “bastón”, ya que me explicaba lo que no podía entender de algunas clases. Fue invalorable su ayuda. La parte práctica de las materias era mi fuerte; en ese aspecto no tuve inconvenientes y, en las prácticas docentes tampoco, porque me encanta enseñar.

A pesar de todo y con todo, a los cuatro años, me recibí y empecé a trabajar en escuelas. Desde ese momento no paré, cada vez fui tomando más horas de clases. Hoy trabajo en varias escuelas primarias, jardines de infantes y en el CEF 30 (Centro de Educación Física) de mi ciudad, lugar que quiero profundamente y donde me enseñaron lo que hoy transmito a mis alumnos.

Hoy, como profesor, considero que las escuelas y sus docentes están trabajando en la inclusión de todos los niños. No es tarea sencilla, pero se está tomando conciencia al respecto. También creo que todavía hay mucho por hacer y es importante el trabajo en conjunto familia – escuela.

También puedo contarles que integro la Selección Argentina de Fútbol para Sordos, “Los Toros”, desde el año 2009. He competido en varios países del mundo y estas experiencias me permitieron conocer muchas personas que hoy son mis amigos. Hace pocos días, en el mes de noviembre, regresamos de Chile donde participamos de las Eliminatorias y clasificamos para el Mundial de Fútbol para Sordos en Korea del Sur 2020.

LA ESCUELA SEGÚN SOFI

Sofi tiene 7 años en el momento de la entrevista, está en segundo grado.

¿Qué es lo que más te gusta de la escuela?

Me gustan las materias: Matemática y Lenguaje. Educación Física, plástica, tecnología. Si tengo que elegir una cosa, elijo Educación Física, Música. Me gusta natación.

Lo que más me gusta es el recreo, la comida.

 

¿A qué jugás en los recreos?

Al Dominó de Mario Bross, fútbol, metegol. Casi nunca a las muñecas. A veces miramos como juegan otros, paseo por todo el recreo.

 

¿Leen cuentos? ¿Cuál recordás?

La señora de la biblioteca nos lee cuentos. Hoy nos leyó un cuento. Me acuerdo de El club de los perfectos, Las velas malditas.

 

¿Qué más te gustaría decir sobre la escuela?

Que estoy un poco cansada, que hoy tuve prueba y me saqué un 7.