El encuentro personal es esencial

La situación que estamos viviendo pone en evidencia la desigualdad social y educativa ya existente.

En la presencialidad, algunas desigualdades pueden quedar ocultas (opacadas por el ausentismo, el llamado «mal comportamiento» de algunos alumnos, o simplemente por una participación poco activa, «indiferente» o «irresponsable» desde la perspectiva adulta).
Ahora vemos que quienes pueden mantener un ritmo de cursada virtual son aquellos chicos y chicas que tienen equipos suficientes en la casa, buena conectividad y un apoyo adecuado de los adultos que, desde sus hogares, los ayuda a mantenerse «en línea» con la escuela.
Cuando falta alguno de esos elementos, las dificultades aparecen y evidencian las profundas diferencias que hay en términos de puntos de partida o condiciones para que sea posible sostener la educación a distancia. Ahí es cuando la desigualdad educativa, como reflejo de la desigualdad económica y social, se profundiza.

Por eso es necesario que, en el corto plazo, se profundicen las políticas de acceso a los recursos tecnológicos y la gratuidad de la conexión para estudiantes y docentes.
La mejora de las condiciones de vida de las familias y el acceso a las tecnologías por parte de los adultos requiere de esfuerzos sostenidos en el mediano y largo plazo como sociedad, si queremos asumir verdaderamente estos desafíos e ingresar de una vez al Siglo XXI «sin dejar a nadie atrás», como se acordó en Naciones Unidas al suscribir la Agenda 2030.

Esto pone de relevancia la importancia de seguir defendiendo y sosteniendo la educación de adultos, la educación «a lo largo de toda la vida», si es que queremos reducir las desigualdades existentes.

Esta situación puso en evidencia el rol de las organizaciones sociales comunitarias, que -además de tener una participación activa en la provisión de alimentos a las familias en los barrios más vulnerables y colaborar con los organismos públicos en operativos de salud- cumplimos un importante rol de sostén a los chicos y a las familias.
El apoyo brindado tanto en las «tareas» y dudas con las demandas escolares (a través de las redes sociales, el WhatsApp, llamadas telefónicas, etc.) es casi tan importante como el sostén emocional y afectivo de chicos y adultos. Son tiempos difíciles para todos, pero en especial para los que viven en los barrios más pobres del conurbano, donde se ubican los Centros ETIS.

Esta larga cuarentena pone también de relevancia la importancia de los vínculos interpersonales, la necesidad del encuentro con el otro: con los compañeros, con los docentes. Lo decimos en educación muy seguido: el «vínculo pedagógico» es primero un «vínculo afectivo».
En la virtualidad se hace difícil «conectar» verdaderamente con los alumnos.

Como dice el Papa Francisco, en la Encíclica Laudato Si’ (Nº47), luego de destacar el valor de la comunicación virtual, estos medios «nos impiden tomar contacto directo con la angustia, con el temblor, con la alegría del otro y con la complejidad de su experiencia personal ( lo que genera) una insatisfacción en las relaciones interpersonales…». Creo que es así: la interacción virtual no termina de ser completa -ni tampoco la educación- por más tecnología de la que dispongamos. El encuentro personal es esencial en la formación de las personas.

Sin dudas esta situación instaló en la agenda educativa algunos debates que se venían dando al interior del sistema educativo: cuestiones referidas a la priorización de contenidos, a la modalidad de la evaluación y su sentido, al sentido mismo de la educación, al uso de las nuevas tecnologías como apoyos indispensables en la educación, a profundizar el sentido de solidaridad y de la importancia del cuidado hacia el otro y de uno mismo.

Espero que estas modificaciones que se vienen haciendo sobre estos aspectos perduren en el tiempo. Pero, en lo personal, no tengo grandes expectativas para cuando regresemos a la presencialidad. No creo que nos vayamos a encontrar con una «nueva realidad» como muchos anuncian ya que los cambios en las costumbres sociales son los más difíciles de hacer, llevan mucho tiempo. Y será muy fuerte la tendencia para «volver a lo de antes». En la educación tiene mucho peso la «costumbre», las formas instaladas de hacer ciertas cosas. Por eso creo que al regresar vamos a tener que sostener los «beneficios» educativos de esta crisis, por llamarlos de alguna manera. Sólo así evitaremos retroceder en cuestiones que, sin dudas, a partir de la crisis sanitaria, comenzamos a debatir seriamente no sólo en cada comunidad educativa sino como sociedad.
Ciertas discusiones que ya se daban dentro del riquísimo círculo de especialistas en educación que hay en nuestro país ahora se vuelcan en la agenda pública a través de los medios de comunicación (como este artículo), de las discusiones entre los propios docentes e incluso entre estudiantes, así como dentro mismo de las familias. Considero que es ahí cuando se definirá el rumbo que tendrá de la educación en la Argentina para los próximos años.

Porque el desafío no sólo es ser una sociedad educada, sino una «sociedad educadora», en la que el conjunto de sus integrantes (y no sólo los docentes) tengamos la mirada y los esfuerzos puestos en alcanzar más y mejor educación para todos y todas.

Maximiliano C. Estigarribia
Lic. en Sociología (UBA)

Especialista en Gestión de Organizaciones Sociales (UdeSA/UTDT)
Director de ETIS (Equipo de Trabajo e Investigación Social)
Director del Colegio Carmen Arriola de Marín, de San Isidro

Vacaciones de invierno en casa. Entonces, ¿qué hacemos?

 

Para los padres y madres (o con quienes estén  en casa los estudiantes) es un nuevo acomodamiento. No hemos vivido situaciones similares, serán nuevas maneras de convivir.

¿Las tareas?

No es tiempo de hacer “tareas” ni de “completar el cuaderno”. Son momentos de descanso, necesario para nuestros chicos. Necesario para poder retomar la segunda parte en este año tan especial. Nuestros niños seguirán aprendiendo. Aprender distinto, sin exigencias, más tranquilos, más relajadas.

Porque podemos pensar el cuaderno no para ser completado, sino como centro de estudios, lugar para experimentar, donde se puede probar, tener errores de aprendizaje, continuar, ir y venir y dejar de pensarlo como ese lugar que tiene que estar prolijo, subrayado, pintado.

 

Reencuentros

Entonces, volviendo a este tiempo de descanso, comunicar claramente a nuestros niños y niñas que los padres siguen con sus actividades, que no están de vacaciones. Buscar juntos momentos para compartir planificando o de manera imprevista, a través de una receta, un juego, un chiste, un video y más.

Ese rato de compartir puede durar mucho o poco, no es cuestión de tiempo, es la intensidad lo que vale. Pensemos en nuestros recuerdos con nuestras familias. No siempre son aquellos que duraron. Muchas veces son pequeños momentos que hemos disfrutado y hoy recordamos.

 

Y solos, ¿qué harán?

En principio, dejar a los chicos tranquilos, libres de horarios y actividades escolares. Podemos dar ideas de actividades para hacer y, luego, dejarlos libres. El material de descarte es de una riqueza impensada para los juegos.

El aburrimiento es parte de la vida, también, y permite creatividad. Si es necesario, poner horarios para las pantallas.

Y, finalmente,

Estimular y elogiar el juego, el proceso, los resultados.

Escuchar con los oídos y con el alma.

Se aprobó el protocolo para volver de a poco a las clases presenciales

Los representantes de Educación de todas las provincias, reunidos en el Consejo Federal de Educación, acordaron de forma unánime el protocolo que incluye las medidas de base que deberán respetarse para poder activar el regreso a clases de forma presencial en la educación obligatoria y terciaria.Pero cuando decimos «volver a clases» de ninguna manera será volver a lo que antes llamábamos «normalidad». Nada más lejos a lo que estábamos acostumbrad@s. La resolución fija los lineamientos obligatorios y recomendaciones generales en base a los cuales cada jurisdicción podrá elaborar planes progresivos y según cada necesidad y particularidad, siempre y cuando se garantice la seguridad en lo referente a la salud de estudiantes y trabajadores.El Ministro de Educación, Nicolás Trotta, explicó que para la confección del protocolo se partió de una base relacionada a la situación de la circulación del virus y la preparación de las escuelas para garantizar la seguridad e higiene. «También, tenemos la obligación de avanzar en las instancias de formación y capacitación del personal docente y no docente de cara a la vuelta a las escuelas, al mismo tiempo que prepararemos a nuestras y nuestros estudiantes y familias para la nueva normalidad de las aulas”, agregó.

Entre los requisitos para que l@s chic@s puedan volver a las aulas figuran el acceso al agua potable en las escuelas. Esto es un problema para una gran cantidad de localidades, especialmente en el norte del país, por lo que el gobierno nacional tiene dispuesto invertir 2.000 millones de pesos para garantizar ese derecho.

El protocolo preve, además, que cada establecimiento cuente con jabón, toallas de papel descartables, alcohol en gel, y de capacitación de todo el personal. El regreso será de manera escalonada, priorizando los últimos años de cada nivel, y combinando todavía la modalidad presencial con la modalidad virtual o a distancia, para evitar que los grupos enteros concurran juntos.

Por otro lado, se necesitará una readecuación de los espacios, tanto en el aula como en los lugares comunes para lograr el distanciamiento físico necesario. Se habla de el aula “burbuja”, donde se sientan, en forma de cruz, ocho estudiantes, separados por una distancia mínima de 1,5 metros.
Otros puntos que será necesario tener en cuenta:

  • Se propone que las escuelas diseñen un esquema de grupos aúlicos integrado por niños de similares barrios y que, a su vez, se trabaje sobre el control y detección de vacunación y enfermedades de los alumnos.
  • Será obligatorio desde los primeros grados el uso de tapabocas casero que cubra boca, nariz y mentón. No así para jardines de infantes.
  • Otro de los grandes desafíos que plantea la vuelta a clases es el uso del transporte público. Cada distrito deberá desarrollar un plan de transporte que garantice una mayor frecuencia de colectivos para evitar las aglomeraciones en la hora pico.
  • Sin embargo, la nueva normalidad en la que ingresará el sistema educativo también plantea que l@s docentes o alumn@s que presenten patologías previas o de base puedan continuar con sus tareas de manera virtual. Mientras que en caso de registrarse un caso positivo de Covid-19 o ante la sospecha de uno, se suspenderán las clases por un día para realizar desinfección exhaustiva del establecimiento.
  • Tampoco se podrán realizar eventos o reuniones dentro de los colegios.
  • Las instituciones asumirán formatos distintos que se caracterizarán por articular lo presencial con lo no presencial, abriendo el camino para el desarrollo de una “bimodalidad” que pueda dar respuesta a los requerimientos de las trayectorias educativas.

El momento de socialización de la escuela será mínimo. El protocolo pide “evitar reuniones de docentes u otros miembros de la comunidad educativa en espacios donde no pueda cumplirse el distanciamiento” y además piden “no compartir mate, vajilla, útiles, ni otros utensilios personales”. También recomiendan evitar “contacto físico de todo tipo como besos, abrazos, apretones de manos, puños, entre otros”, manteniendo el distanciamiento también en los recreos.

Por último, destacan la necesidad de “establecer protocolos o recomendaciones especiales para personas con discapacidad y sus acompañantes”. Por otro lado, mantienen la exención de asistencia al trabajo para aquellas personas que se encuentren dentro de los grupos de riesgo.

La pregunta es: queremos volver de esta manera? O sería mejor esperar?

Los ministros de Educación reconocen que muchas familias temen que sus hijos se contagien cuando regresen a la escuela. todavía hay criterios dispares en los distritos.

Entonces, la asistencia será optativa o será obligatoria? En la provincia de Buenos Aires, donde concurre casi la mitad de l@s alumn@s de todo el país, la asitencia será obligatoria. El gobernador Axel Kicillof autorizaría desde agosto la reapertura de las escuelas en 71 partidos del interior que se encuentran en fase 5 de la cuarentena. El Conurbano deberá esperar.

La Pampa, aún sin fecha de reinicio, es otro de los distritos que seguirá la línea de la obligatoriedad. “La educación es obligatoria. Estamos trabajando y generando las condiciones para transmitir tranquilidad y seguridad para así todos los que puedan volver lo hagan”, indicaron desde su ministerio de educación.

En principio, el otro grupo de provincias -aquellas que tienen decidido flexibilizar la asistencia- es mayoritario. San Juan, Mendoza, Misiones, San Luis y Salta son algunos de los distritos que ya confirmaron que permitirán que los alumnos continúen con clases a distancia en caso de que sus familias lo consideren pertinente.

Otras jurisdicciones aún no tienen definición sobre el tema. La ciudad de Buenos Aires y Córdoba reconocen que está en estudio. Corrientes, en tanto, optaría por una alternativa híbrida: asistencia obligatoria para los últimos cursos tanto de primaria y secundaria, considerados clave por el salto al siguiente nivel, y optativa para el resto.

Tenemos ganas de volver, encontrarnos, abrazarnos, compartir el mate

María Ribetti, vicedirectora de una escuela de nivel secundario de 900 alumnos de Villa Carlos Paz, Córdoba nos cuenta su historia.

Desde el primer momento de la cuarentena consideraron que era una escuela en situación de emergencia sanitaria.

Y comenzaron a implementar estrategias para estar comunicados y enviar material de aprendizaje a sus alumnos.

La llegada de la actividad fue bastante simple, la cuestión fue la respuesta. Tuvimos que buscar nuevas herramientas, una plataforma que todos pudiesen manejar. Cada docente tomó su modo por ejemplo utilizar la plataforma Classroom, mandar material por PDF . Y se comunicaban por whats app con los alumnos.

Los teléfonos personales del equipo directivos se pusieron a disposición de las familias.

Se armaron estrategias de trabajo:

Se propusieron trabajos prácticos. El recorrido fue: del profe al coordinador de curso, (anotaba y llevaba registro de qué profe entregaba el trabajo), de ahí al preceptor del curso que enviaba a los alumnos. Logramos interactuar. Todos sabíamos qué estaba pasando con la respuesta de cada TP. La experiencia fue muy positiva.

Pero los profes comenzaron a recibir los trabajos a cualquier hora, entonces acotamos los horarios. Y armamos una planilla con diferentes columnas donde organizamos la lista de estudiantes y los TP con asignaturas. Había una columna donde constaba el vínculo entre el docente y el estudiante y su nivel de participación (y si comunicaba su realidad).Aparecieron las desigualdades. Por ejemplo, las familias numerosas con un solo teléfono.

Los números dieron esto: El 85% de los estudiantes realizaba el TP.

¿Qué hacemos con el 15% restante? Nación envía cuadernillos para estudiantes con falta de conexión. Del 15% había solo un 5% con dificultades más importantes. El 10% eran parciales: desmotivación, cuestiones familiares, (luego de un mes del aislamiento), cuestiones económicas y desconexiones de wifi. Entonces, los docentes le mandaban el trabajo al papá, el hijo respondía, formato papel vía foto. Esto fue un desgaste tremendo. Se aumentó mucho el trabajo para estudiantes, familias y docentes.

Propusimos trabajos interdisciplinarios por curso. De esta manera: el estudiante hace un solo trabajo que responde a cuatro asignaturas. Los docentes presentaron el trabajo. ¡Tuvimos muy buenos resultados! Cada docente elaboró 5 TP con diferentes tipos de actividades, hasta físicas.

Uno de nuestros objetivos principales fue sostener el vínculo con las familias. Mandamos adivinanzas, juegos para la familia o les pedíamos que canten una canción y la compartan. Se enseñó, por ejemplo, compostaje, para poder sembrar. Mandamos dos videos institucionales y una carta a cada familia.

Los cuadernillos del gobierno llegaron a fines de mayo. Se les entregó. El material era simple pero interesante. Está pensado para que no se corten las tareas, pero responden a los CBC (Contenidos Básicos Comunes). Tuvimos que llevarlo en autos particulares por la falta de transporte público. Lo difícil es tener el seguimiento, la devolución de lo que van haciendo.

Un alumno me llamó un día y me dijo: “Si a vos se te ocurre que hay que ir a la escuela el sábado, vamos, a la hora que sea”, se nota que el vínculo continúa.

Hubo muchos cambios, pocas continuidades.Formas de comunicación, de transmisión. Cambios positivos con idea de ser sostenidos: la presencialidad y la virtualidad unidas; modos de trabajo que no sean solo en presencia.

Extrañamos mucho, todos, docentes y alumnos. Tenemos muchas ganas de volver, encontrarnos, compartir, abrazarnos, mate. De volver a tener la charla cotidiana con estudiantes, profes y directivos.