La inclusión del inclusivo en la escuela

La inclusión del inclusivo en la escuela

 Por Pablo Sigal

                                                                                                            Estoy en desacuerdo con lo que decís, pero                                                                                                         defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo

Evelyn B. Hall

 

Un fantasma recorre el mundo, el fantasma del lenguaje inclusivo. Amado y odiado con el mismo fervor, el fenómeno nos atraviesa en cualquier ámbito social que transitemos, desde la familia al club. Y la escuela no es la excepción. De hecho, es casi el centro del debate, ya que existe la idea de que la escuela es la institución responsable de transmitir “el buen hablar”, es decir, la norma.

De esta idea se desprende la más usual crítica al lenguaje inclusivo, que es la idea de que quien usa la “e” habla mal porque el hablar bien sería seguir las normas de la Real Academia Española. Sin embargo, la idea de un hablar bien y mal es solo parte de lo que llamamos prejuicio lingüístico: una cosa son las normas de una institución y otra es el uso efectivo que hacen los hablantes de la lengua, que siempre tiene una distancia de acuerdo a variedades sociales, etarias, regionales de la lengua.

De hecho, si fuera como dicen los detractores del lenguaje inclusivo, no existiría el fenómeno del “cambio lingüístico” y seguiríamos hablando latín vulgar. La lengua es, por definición, cambio; una forma lingüística es reemplazada por otra. Una vez que este cambio se consolida es la RAE la que lo incorpora como norma: es decir, primero viene el cambio y luego la incorporación. NUNCA es al revés porque no es posible imponer el cambio.

Ferdinad de Saussure describe este fenómeno, en su Curso de Lingüística General, como mutabilidad e inmutabilidad del signo lingüístico: nadie puede cambiar el signo y al mismo tiempo el signo cambia permanentemente. Un ejemplo muy claro de esto es que durante muchísimos años se trató de imponer el uso de “tú” tratando de eliminar o subyugar al “vos”. En la televisión, las películas y las telenovelas hablaban de “tú”; en la escuela las maestras obligaban a hablar de tú (y hasta hace muy poco tiempo el paradigma verbal era “yo/tú/él” y no “yo/vos/él”). Fue una lucha que se encaró con toda las fuerzas coercitivas del sistema educativo y de la cultura y, sin embargo, ningún alumno/a dejó de vosear. En cambio, hace algunos años, sin que NADIE se lo propusiera, el prefijo “re” pasó a tener también una función modalizadora, que introduce un cambio en la intención de la frase, convirtiéndola en una ironía o broma (“Esta nota es aburridísima, ah re”).

Esto nos lleva a sacar una primera conclusión: no hay nada puro en el lenguaje, no hay nada que defender, ya que el lenguaje se transforma sin la avenencia ni consejo de nadie.

Santiago Kalinowsky, miembro de la Academia Argentina de Letras y lexicógrafo, ha pensado con brillante lucidez que la introducción de la “e” en el sistema de géneros del español es un fenómeno retórico pero no de cambio lingüístico. Observar la aparición de una nueva palabra o el cambio de una existente en cierta comunidad etaria es una cosa que ocurre con frecuencia; ahora, producir un cambio consciente en la sintaxis o en la morfología, que se extienda a toda una comunidad lingüística de 500 millones de personas y que se convierta en norma, es otro cantar.

Entonces, decir que es un fenómeno retórico, es entender al lenguaje inclusivo como un fenómeno que busca hacer ver una situación social de injusticia. Esto no lo hace ni más ni menos importante, pero sí lo contextualiza y le da razón de ser como idea política del mundo, como acto transformativo en sí mismo y no en el lenguaje.

En esta idea podría estar la clave de cómo pensar el lenguaje inclusivo en las instituciones escolares, desde el inicial y primaria hasta el sistema universitario. ¿Por qué no permitir que cada uno/a exprese su visión del mundo como quiera? Por qué un/a docente o un/a alumno/a no puede decir “chiques”, expresando con ello su desacuerdo con el sistema patriarcal y binario que rige el mundo? Sería casi como prohibir una jerga, argot o cualquier otro sistema simbólico que exprese, de alguna forma, una posición sobre la propia existencia y el mundo. A esta altura ya entendemos que eso no provocará que las y los alumnos/as repitan la forma de habla del/ la docente pero sí podría llegar a introducir la pregunta por la desigualdad de género en el mundo, que sería una punta de lanza importantísima para pensar los contenidos de la educación sexual integral que son, como sabemos, obligatorios por ley.

Cada uno/a debería poder decidir cómo quiere hablar (y digo “decidir” porque eso es lo que debería ocurrir: elegir conociendo el sistema de opciones). La escuela es responsable de que los chicos y las chicas entiendan el sistema de géneros del español pero también tiene que ser responsable de que entiendan que hay una opción inclusiva que no responde a este. Es una reflexión lingüística pero sobre todo de tolerancia y subjetivación de las identidades.

Después estaremos los que criticaremos al lenguaje inclusivo por tibio e ingenuo ¿Por qué tibio? ¿Por qué ingenuo? Eso ya es asunto de otra nota.

El punto final de la letra cursiva

 

Por Pablo Sigal

Cuando hice la primaria, en la década del 80, a pesar de que Emilia Ferreiro y sus descubrimientos en psicogénesis de la escritura ya estaban entrando en las aulas de nuestro país, recuerdo tener que realizar actividades para mejorar la letra y repetir, una y otra vez, las mismas panzas de la “p” o la “b” y esos rulos imposibles de la hache mayúscula. Existía la creencia, aún hoy arraigada, de la repetición como forma central del aprendizaje, en detrimento de la construcción y experimentación.

Después, fui a un colegio industrial, donde la norma y obligación no era la de la rimbombante cursiva sino que debíamos rendir culto a la letra de imprenta, su enemiga acérrima. Ya nunca volvió la cursiva a mi vida: en la facultad, en el profesorado, en mis trabajos, en todo texto manuscrito siempre tuve que usar, por acción u obligación,  la imprenta. La cursiva era tan lejana para mí como formar y tomar distancia. 

Hasta que volví a la escuela primaria. Esta vez como maestro.  Me agarró la desesperación: no sabía hacer las mayúsculas, trataba pero ya no entendía eso de las colitas, las patitas y todas esas vueltas barrocas que unen a una letra con otra. Mezclaba mi letra de calitecno industrial, de líneas firmes y rectas con todas esas redondeces de la letra escolar. Al tiempo me di por vencido y, también, me di cuenta de que mis alumnos/as seguían escribiendo en cursiva aunque yo lo hiciera en imprenta: La escuela ya había hecho su trabajo para que ellos/as hicieran lo que se les pedía sin cuestionar el por qué. 

Si solo la escuela es la que exige este estilo; si su uso es “endémico”  de una institución que se retroalimenta con sus propias lógicas y sentidos; si en toda planilla que se llena por motivos legales, comerciales, institucionales, la aclaración es completar en letra clara de imprenta, entonces cabe hacer la pregunta: ¿para qué sirve enseñar la cursiva? Ahí aparecen diferentes discursos, sostenidos desde diversas lógicas : “¡a mí me gusta!”, dice una. Otra contesta: “ayuda a los niños a trabajar su motricidad fina”. Una más acota: “se escribe más rápido cuando uno está apurado”. 

Podría decir que el gusto de uno/a no puede ser la necesidad de todos/as, y que para trabajar la motricidad fina (cosa que ya con Emilia Ferreiro podríamos poner en duda como necesidad) existen cientos de actividades más lúdicas que repetir ciertos patrones cuasipictóricos una y otra vez. En cuanto a que se escribe más rápido, la imprenta en velocidad (por ejemplo, al tomar apuntes), también desarrolla sus propias formas para unir una letra con otra de forma de no tener que levantar el lápiz. 

Pareciera que, entre sus legionarios, pareciera que la letra cursiva es más defendida como ejercicio mental que como instrumento de comunicación y se ignora, por otro lado, que la importancia de la enseñanza de la escritura no está en sus formas sino en su contenido: la comprensión del sistema por el cual con un puñado de letras se consigue infinidad de sentidos diferentes, y que ese sistema de fonemas tiene su correlato en grafemas.

Claro que si eliminamos su enseñanza la letra cursiva se perderá como práctica, como tradición… pero no será más grave que haber perdido los boletos capicúas, los teléfonos públicos, los relojes analógicos, el cine continuado o el deshollinador. A veces la nostalgia no nos deja crecer.

Seguramente, se pueden seguir buscando argumentos para pensar racionalmente los beneficios de la cursiva, pero la pregunta que debemos hacernos es más sencilla: ¿vale la pena? ¿vale la pena invertir el limitado tiempo escolar en enseñar una letra sin uso social? ¿Qué otras cosas podrían enseñarse en ese tiempo? El recorte del currículum escolar no es una cuestión de “sentido común” ni de “lógica”; no es un material ni estático ni inmutable, sino todo lo contrario. La decisión de cada contenido es una decisión política e ideológica. ¿Por qué no enseñar en ese tiempo otro contenido? ¿Teatro?, para que los/as niños/as puedan expresar emociones o trabajar; ¿variedades lingüísticas?, para que aprendan que la forma de hablar de sus compañeros/as bolivianos/as o paraguayos/as es tan válida como la variante del español rioplatense que hablamos en la Ciudad de Buenos Aires; ¿filosofía?  Todo podría (no) estar y todo podría ser diferente.

 La escuela es una institución conservadora, reacia a los cambios que va conquistando la sociedad. Por poner un ejemplo, en 2010 en las escuelas de CABA (al menos donde yo trabajaba) mientras se votaba la histórica ley de matrimonio igualitario, el registro de clase seguía colocando obligatoriamente primero a los nenes y después a las nenas  y, por tradición,  las filas eran separadas para ambos/as. Después, ese mismo año, “mágicamente” (no mágicamente, claro, pero muy por detrás de las transformaciones sociales), llegó la “orden” de la supervisión de intercalar por apellido, como corresponde, a los chicos y las chicas en el registro. 

Lento pero viene… Seguramente, con o sin nostalgia, llegará el día que le pongamos punto final a la última letra cursiva en la escuela primaria. 

EL CUADERNO DE CLASES

Por Claudia Rosales

Casi todas las personas hemos utilizado alguna vez un cuaderno de clases ( CC). Fue implementado en Argentina a partir del año 1920 como “cuaderno único escolar”. Todavía a fines del siglo XIX el papel, que era importado, estaba considerado un “bien de lujo”, lo que daba como resultado que fuera un recurso muy costoso para la labor escolar.

El CC es utilizado, actualmente, desde el comienzo de la escuela primaria hasta 4to o 5to grados, antes de pasar a la tan ansiada carpeta.

A través del cuaderno se evalúan cotidianamente lo realizado por los alumnos, se comprueba los aprendizajes. El CC permite evaluar las enseñanzas, los contenidos que se están dando. Estas miradas tienen connotaciones ideológicas, didácticas, psicológicas, sociológicas. El fracaso escolar asoma claramente en el cuaderno; quiénes acreditan, quiénes no. Es una manera pública de seguimiento.

Metiéndome de lleno en mi análisis, comienzo reflexionando: tuve que decidir qué cuaderno de clases seleccionar porque tengo frente a mí tres; cada uno corresponde a uno de mis tres hijos y a diferentes grados de sus escolaridades.

Por lo tanto, todos los cuadernos que tengo aquí tienen un valor emocional importante; me interrogan, me acompañan, me inquietan como madre. O, al menos, lo han hecho cuando mis hijos cursaban su escolaridad primaria.

Finalmente me decido por un cuaderno de 4to grado de Federico. Justo en ese año escolar cambió de escuela.

Cuaderno de Lengua.

Este cuaderno fue utilizado por Federico hace 20 años.

El objeto cuaderno de clases cobra valor, tiene valor mercantil para mí ya que es sobre lo que realizaré mi tesis. Escucho a madres y padres hablar de tirar los cuadernos y los solicito para mí.  No es un objeto que tenga valor comercial para el resto de las personas; tiene valor sentimental.

Este cuaderno tiene un valor especial porque, por lo que pude ver y comprobar, allí abundan las escrituras y los textos. Mi hijo siguió la carrera de periodismo en los que la lectura y la escritura están muy involucrados.

Comienzo la recorrida por el CC y quedo atrapada en un sinfín de emociones. Vuelvo a esa época, el cambio de escuela, nuevos espacios, compañeros y compañeras, nueva maestra, otras maneras de enseñar y aprender. Y también un uso distinto del cuaderno de clases.

Hago una primera mirada pasando las hojas sin detenerme en las actividades y me llama la atención la cantidad de fotocopias pegadas. Para poder hacer un seguimiento de lo que veo, tengo que abrir y cerrar papeles que fueron doblados y pegados. Veo páginas escritas también, no aparecen casi colores ni dibujos. Me detengo en algunas partes con varias hojas dobladas y pegadas y compruebo que las pruebas quedaban en el cuaderno, tal vez como registro de proceso, tal vez para que no se pierdan, tal vez como lugar donde padres y madres podrían encontrarlas con seguridad. El paso de las hojas permite sentir olores que se asemejan a los de los libros viejos y guardados. El color de las páginas está mostrando un tono “viejo”, amarillento.

Observo el cuaderno en sus generalidades y veo que la tapa, roja y dura, tiene una etiqueta de Los Simpson y que el papel “araña”, está descolorido y rasgado por partes.

Comienzo a mirar hoja por hoja y observo la constante de la ubicación temporal. Día a día se colocan las fechas: “Martes 7 de marzo” es lo primero que aparece en todo el cuaderno.

Si bien este CC le pertenece a Federico; si bien los textos son de él, la maestra ocupa un espacio en sus correcciones tomando lugar y protagonismo. En la página tres del cuaderno se puede leer el siguiente texto:

“Fede: la idea es muy buena. Pero…ojo! Al final mezclás los tiempos.

¿Cómo puede ser que salió corriendo pero un instante antes lo atrapó? Besitos. Cora”

La primera página del cuaderno tiene el nombre, apellido del dueño y aclara, “CUADERNO DE LENGUA”.

La última página del cuaderno tiene un mensaje de la maestra. A modo de evaluación del material, escribe:

“Fede: El cuaderno está MB.

Pero…

– No te olvides que se inventó algo que se llama MAYÚSCULAS.

Tratá de hacer la letra más grande y clara.

Corregí la ortografía

Cora” (al lado de la firma hay una carita feliz)

Cada día está separado del siguiente y del anterior con una línea larga, de margen a margen realizada con tinta azul lavable. Tantas cuestiones que la escuela sigue manteniendo como parte de lo instituido.

Las correcciones van desde una tilde, un MB hasta las notas redactadas como las que mencioné antes.

Se puede observar los avances, los aprendizajes y los contenidos que van trabajando, cómo va cambiando la letra desde un trazo confuso hasta rasgos claros y perfectamente legibles.

Un espacio fundamental ocupa la escritura de diferentes textos como literarios o recetas. Y otro espacio importante lo tienen los libros que se van leyendo y los análisis que se hacen sobre los mismos. Incluso hay cuentos completos fotocopiados y pegados.

Pienso en el lugar del cuaderno en la familia. Tal como lo expresé en el comienzo del trabajo, familia y escuela; familia y cuaderno; familia y aprendizaje.

Si bien en este cuaderno no se ve el encuentro entre ellos; no aparecen cuestiones tales como firmas de los padres o notas dirigidas hacia ellos, sabemos de la presencia que tiene en las casas.

Sabemos que hay un seguimiento para conocer los avances o retrocesos de sus hijos e hijas y para comprobar lo que se está enseñando.

El cuaderno de clases, ese objeto común y singular al mismo tiempo. Ese objeto que, las personas que atravesamos la escuela, recordamos con sentimientos encontrados. Páginas en blanco esperando ser llenadas.

Nuestro querido CUADERNO DE CLASES.

¿Qué te parece que logró la educación en 2020?

El año pasado fue de novela. Hubo sensaciones de todas las imaginables. El 2020 fue casi una montaña rusa a la que tod@s nos subimos conciente o inconcientemente, y de la que muchas veces nos quisimos bajar… La incertidumbre y el miedo fueron primero protagonistas, pero luego asomó la creatividad, la empatía, la oportunidad. Y con eso la comunidad educativa pudo empezar a rodar nuevamente. Aunque la brecha digital se hizo más evidente que nunca, al igual que el resto de las desigualdades sociales.

Aquí compartimos algunas reflexiones que tomamos de las redes sociales.

¿Qué te parece que logró la educación en 2020?

Diana: Los y las maestras sostuvimos la relación pedagógica y pudimos, junto a nuestros alumnos y sus familias, construir un entre que traspasó la distancia y la desigualdad casi mágicamente, además de construir conocimiento por todos los sitios y de todas las formas posibles.

Eugenia: Fue posible incorporar en el cotidiano algunas herramientas que estaban, pero costaba usar o incorporar en los espacios de enseñanza-aprendizaje. En pandemia, pudimos ver cuántos recursos era posible utilizar, cuánto éramos capaces de aprender y creo que son herramientas que llegaron para quedarse.

Eneko: Confirmar que es más necesaria que nunca, la educación en general.

Silvia: lo positivo fue organizar y mantener la vinculación, mediación con nuestros estudiantes desde la no presencialidad, desde lo remoto, llámese virtualidad. Seguir vinculados desde la tecnologia ,aprendiendo su uso sobre la marcha descubriendo sus potencialidades. Las debilidades: la mediació pedagógica necesita del encuentro cara a cara entre el maestro y su alumno para poder explicar en qué consiste un contenido nuevo.

Paula: En mi caso personal (nivel universitario) salvo una docente, sentí una gran falta de contención, docentes sin ganas de darnos elementos o sin elementos o sin saber cómo adaptarlos, compañerxs que escribían a las 4 o 6 am, contenidos pobres a punto de promocionar materias sin leer mucho, desinterés e incluso exigencias delirantes cuando daban clases de 30 min, te tiraban para hacer todo solxs y tardaban dsp 20 días en darte una devolución o no te corregían lo que hacías. Por otro lado, cuando era insoportable. apagaba todo y oía la clase otro día. También sentí invasión a la privacidad porque querían imponerme tener cámara todo el tiempo prendida a lo cual me opuse rotundamente. Sólo la comodidad de no ir a Avellaneda 4 veces a la semana. Salvo una profe re grosa que siempre nos apoyó y se la pasó enseñándonos justamente semiología. A ella no le interesaban las fechas o tirarnos textos de 500 páginas; nos grababa hasta las explicaciones para oirlas antes y después de las clases. En una materia no tenía ni clase, nos tiraban el material y “manejense y rindan”. Difícil. a veces odioso. Sólo semiología con esa profe fue realmente enriquecedor.

Ali: La amplitud de repuestas será de una vastedad increible!!!! Personalmente creo que la resignificación de la tarea docente que sostuvo el sistema educativo, la interpelación a la genuinidad del vínculo pedagógico, las carencias generales ante la conectividad, la real visibilizacion de las desigualdades sociales, entre otras tantas situaciones, lograron situarnos en un espacio inédito y palpable como jamás antes nos sucedió.

Marta: Creo que se logró ver que la escuela es indispensable y que nada nunca podrá reemplazar a un maestro. Vincularse en la no presencialidad fue un desafío que los docentes y las familias asumieron en la más absoluta soledad. Como nunca el Estado educador estuvo totalmente ausente La distancia entre el que pudo y el que no pudo fue muy visible y tardaremos años en encauzar las trayectorias de los más desfavorecidos.

María: Nada menos que sostener una red, a las comunidades de familias y alumnxs, todo lo cual hubiera colapsado sin la institución escolar. Espero que haya logrado obtener el reconocimiento que merece, especialmente en lo salarial. En ese punto, nada cambió.

Pato: Mirarse y verse aunque duela mucho y se guste poco… notificarse.

Lau: Que si no fuera por la pandemia, muchas familias y docentes no hubieran incorporado herramientas tecnológicas. Que las escuelas en su territorio tienen mucha importancia en relación a la llegada del Estado, no sólo como agentes culturales sino como posta alimentarias, de salud, contención de todo tipo y frente a la desidia que producen los medios de comunicación. Que las escuelas se hacen con los docentes entramados con la comunidad de padres y alumnos. Por eso pudieron dar respuesta y apoyar a las familias en momentos difíciles. Y aprendimos y enseñamos mucho respecto de la solidaridad y del cuidado de los propios y de los otros. Un detalle no menor para la construcción de la ciudadanía.

Alejandra: Descubrir fortalezas que no sabíamos que teníamos. Desarrollar en tiempo récord habilidades que no teníamos. Todes fuimos Bill Gates y Steve Jobs por un tiempo!!!

María Eugenia: La educación para este año hay que volverla a rehacer. Nuestro país no estuvo preparado para dar clases de esta forma y vamos a tener que trabajar más en equipo para ayudarnos más. Yo diría: comenzar de cero este tipo de actividades virtuales. Sobre todo para aumentar la presencia de alumnos/as.

Fútbol y tecnología de la mano: Potrero Digital ofrece talleres de informática en Estudiantes de la Plata

El primer Potrero Digital y su escuela de oficios digitales abrió sus puertas dentro del club Estudiantes de La Plata a comienzos de septiembre y ya cuenta con 150 jóvenes que cursan Programación Web y Marketing Digital, y 400 chicos de 7 a 1 4 años que, cada sábado, participan de los talleres de programación de Videojuegos y Robótica en Picadito Digital.

Con un equipo de más de 10 docentes, Potrero Estudiantes comenzó los cursos virtuales gratuitos de programación web y marketing digitalLos alumnos también comenzaron a cursar Habilidades Socioemocionales e Inglés Digital, ambas materias comunes a las dos especializaciones.

Es parte de la iniciativa Estudiantes Innova que lanzó el club, un espacio para la integración del deporte, educación, tecnología y responsabilidad social, en alianza con Fundación Compromiso y Fundación Itaú.

Asimismo, y con la finalidad de fomentar el uso responsable de la tecnología, los más de 400 chicos de entre 7 y 14 años que cada sábado asisten a Picadito Digital, participan, junto a sus familias, de un ciclo de charlas tituladas “Cómo cuidarse en Internet” dictadas por especialistas de la organización Argentina Cibersegura.

Las charlas relacionadas con temas de ciberseguridad para familiarizar a los alumnos en temas vinculados a privacidad, vínculos y violencia se llevarán a cabo el 24 de septiembre y el 5 de octubreLa transmisión se realizó por el canal oficial de Estudiantes de La Plata en YouTube, por lo que quedó abierta a toda la comunidad.

Desde que comenzó Potrero Digital en Estudiantes de La Plata vemos día a día el entusiasmo y la predisposición de los chicos en cada clase y es una gran satisfacción ver la respuesta positiva que tienen estos incentivos en ellos, que hacen que se puedan plantear nuevos objetivos que antes les resultaban lejanos” afirmó Sebastián Verón, Presidente de Estudiantes de La Plata. Y agregó: “Es un orgullo para el club tener la posibilidad de sumarnos a esta iniciativa que abre puertas y brinda oportunidades para lograr que los jóvenes se formen y sean dueños de su propio futuro” 

Entrevistamos a Juan Jose Bertamoni, Director de Potrero Digital

¿Cómo y cuándo surgió la idea de Potrero Digital?

En 2018, Fundación Compromiso, Cooperativa La Juanita, y la productora MundoLoco (de Juan Campanella y Gastón Gorali), crearon Potrero Digital como un nuevo concepto educativo que brinda formación digital para poder lograr empleabilidad.

El primer Potrero nació en Laferrere, Partido de La Matanza, de la mano de Cooperativa La Juanita y gracias a un aporte inicial del Fondo Nacional de las Artes. Allí se construyó un espacio para que 40 alumnos por turno pudieran capacitarse en Programación, Marketing Digital, Comercio Electrónico, Inglés Digital y Habilidades Socioemocionales.

El segundo Potrero se inauguró en Morón, un año más tarde, de la mano de la Sociedad de Fomento Federal del Oeste. Como primer acercamiento a la comunidad, convocó a chicos entre 7 y 14 años para que se sumaran a Picadito Digital, un laboratorio de Programación Inicial de Videojuegos y Robótica. De esa forma, los chicos y sus familias pudieron familiarizarse con la escuela y sus especializaciones.

En 2020, COVID-19 aceleró el camino y Potrero Digital reconvirtió su propuesta pedagógica en 100% virtual a través plataformas tecnológicas. La pandemia aceleró un objetivo que Fundación Compromiso se había propuesto y que permitió que Potrero Digital creciera y se expandiera.

¿Cuáles fueron hasta ahora las experiencias y resultados?

Más de 3.000 alumnos (el 62% son mujeres) han participado de los cursos en oficios digitales de Potrero Digital dictados por 35 docentes en estos 2 años. De estos estudiantes, 1.300 fueron certificados y 500 están trabajando gracias a los conocimientos adquiridos.

El alcance de Potrero Digital llega a 35 puntos del país, 2 escuelas internacionales en Uruguay y Brasil y experiencias pilotos en Chile y México.

¿Con qué población trabajan y cómo se enfrentan en pandemia con la falta de conectividad?

Potrero Digital tiene como objetivo acercar capacitaciones en oficios digitales a jóvenes mayores de 16 años con escasas oportunidades para lograr su integración social y su incorporación al mercado laboral a través de la tecnología, provocando un cambio cultural en las comunidades.

Hoy ha logrado transformarse en aquella red de capacitación digital que quería ser, con alumnos distribuidos a lo largo y ancho del país. La pandemia acercó a muchísima gente gracias a la virtualidad de nuestros cursos, pero también porque la cuarentena dejó a mucha gente con empleos informales sin trabajo y con la necesidad de formarse y prepararse para un escenario laboral donde la tecnología se vuelve una herramienta excluyente.

Frente al contexto de aislamiento social por la pandemia actual, para nosotros es clave poder contribuir con un elemento vital para la sociedad como lo es la educación.

En este contexto, se vuelve más necesaria que nunca la alianza entre organizaciones y empresas con un objetivo común enfocado en las próximas generaciones y su posibilidad de desenvolverse en el mundo. Trabajamos para brindar a los jóvenes nuevas experiencias, expandir sus conocimientos y facilitarles las herramientas digitales claves para desarrollarse a nivel laboral.

¿Cómo surgió la idea de hacerlo con Estudiantes de la Plata?

Estudiantes de La Plata representa un hito para Potrero Digital: es la primera escuela de oficios digitales dentro de un club de fútbol. En el marco del programa Estudiantes Innova, se generó la alianza con Fundación Compromiso para ofrecer a su comunidad la posibilidad de ser parte de una escuela de oficios digitales que busca la inclusión social a través de la tecnología.

 ¿Quiénes son los docentes? ¿Lanzan convocatorias para sumar nuevos docentes a los cursos?

Los cursos son dictados por profesionales formados por las empresas más reconocidas en sus áreas de expertise (Digital House, Icana, Escuela Da Vinci, Google). Ofrecen a los alumnos una certificación que, en poco tiempo, los habilita a insertarse en el mundo laboral, ya sea a través de una empresa o impulsando un emprendimiento propio.

También contamos con un Programa de Formación de Formadores en 5 tramos técnicos. Los alumnos egresados de Potrero Digital se convierten en docentes y facilitadores.

¿Qué respuesta hubo hasta ahora de parte de los chicos?

La respuesta de los alumnos es fantástica. Potrero Digital ha logrado consolidar una mística, una identidad propia en la que se destaca el compromiso, la solidaridad, el compañerismo entre los alumnos, aún en contexto de pandemia y siendo el modelo 100% virtual. La verdad es que nos sorprende el nivel de interacción y de enriquecimiento mutuo que se genera en cada trayecto. Eso es algo muy notable que día a día nos sorprende y nos estimula.

A modo de anécdota puedo contar que hace dos semanas hicimos nuestra reunión informativa para sumar nuevos alumnos al Potrero exclusivo de la ciudad de Mendoza, que llevamos adelante en alianza con el municipio Mendoza Ciudad, el Banco Supervielle y dos organizaciones sociales (La Favorita y El Arca). En dicho encuentro y de manera espontánea, sin que nosotros supiéramos, los alumnos que egresaron del primer cuatrimestre ingresaron a la reunión para recomendar a los ingresantes los cursos de Potrero Digital. Allí, destacaban el compromiso de los docentes, el apoyo permanente, la respuesta, la tutoría, el seguimiento, la entrega de equipamiento para aquellos que no lo tuvieran para poder cursar, etc. Fue una grata sorpresa para nosotros y un reconocimiento.

¿Pueden ampliar un poco más sobre los contenidos?

Potrero Digital consta de los siguientes programas de capacitación, que buscan aprovechar las oportunidades comerciales emergentes:

  • Soporte de tecnología. Desarrollado en alianza con Cisco NetAcademy.
  • Marketing Digital. Desarrollado en alianza con Google Argentina.
  • Comercio Electrónico. Desarrollado en alianza con Mercado Libre.
  • Programación. Desarrollado en alianza con Digital House.

Cada curso incluye las siguientes materias obligatorias:

  • Especialización técnica
  • Habilidades Socioemocionales
  • Emprendedurismo con JP Morgan
  • Inglés Digital con Icana y British Council

 

El acercamiento a las familias y los mensajes de l@s chic@s son lo mejor de la escuela en pandemia

Por Martín Cedel *

La Escuela N°5 D.E. 5° es una escuela de Jornada Completa Intensificada en Artes que tiene siete grados. El edificio es nuevo y se inauguró el 2 de marzo de 2020. Se encuentra entre Barracas y Nueva Pompeya, pegadita al Barrio Espora y a la Villa 21-24. En la planta baja funciona un Jardín para niños de 2 a 5 años y en los pisos superiores toda la escuela primaria.

Comenzamos las clases con muchas ganas de conocernos y al poco tiempo la pandemia nos obligó a quedarnos en nuestras casas. Desde entonces, transcurrimos la cuarentena con trabajos a distancia: por WhatsApp, por el blog, por libros y cuadernillos. Hicimos clases por zoom, festejamos cumpleaños, jugamos y hasta celebramos los actos patrios.

¡Así llegamos al último trimestre del año!

Martín Cedel, director de la escuela, entregando alimentos con personal del comedor.

El semáforo de la Educación

Semáforo Rojo (detención)
– Esta pandemia cambió completamente la forma de ver la Escuela, el modelo presencial de asistencia de 8 horas que caracteriza a las jornadas completas se vio rotundamente roto y quebrado. Quedamos, tanto los niños y sus familias como los docentes, separados por una distancia imposible de unir a pesar de los esfuerzos.
– Fallamos todos, porque nunca pudimos prever una situación así, jamás imaginamos esto. Para los memoriosos en el receso invernal del 2009 pasó algo parecido… pero apenas duró dos semanas.
– Sufrimos todos al principio cunado tuvimos que pasar nuestros celulares a las familias con la consiguiente pérdida de la intimidad, ahora rogamos a nuestros estudiantes que nos envíen las tareas, a la hora que sea.
– Datos. Wi-Fi. Zoom. Meet. Palabras desconocidas que aparecen como pilares en esta nueva educación.
– Perdimos. Perdimos mucho. Perdimos la cotidianeidad y el contacto cara a cara con nuestros pibes. Los extrañamos, los necesitamos.

Mobiliario nuevo para cuando vuelvan l@s chic@s al aula.

Semáforo Amarillo (precaución)

– Todos estamos intentando reformular nuestras vidas y por ende nuestro trabajo. En Educación definitivamente cambiaron las formas de comunicarnos, las presentaciones de los trabajos y la evaluación. Lamentablemente no estamos en condiciones de saber aún si lo estamos haciendo bien.
– Muchas dudas aparecen en nuestros horizontes docentes, seguramente los profesorados deberán trabajar esto en los futuros colegas y el Ministerio de Educación tendrán que capacitarnos en base a esta nueva cotidianeidad. No podemos dejar pasar esta nueva realidad que lleva tanto tiempo.
– ¿Parte de la solución es proveer de datos a los celulares de las familias? ¿Y las que tienen varios hijos y apenas comparten un solo equipo? ¿Y los que salen a trabajar y se lo llevan? ¿Hablamos de los que no tienen acceso al Wi-Fi porque viven una zona donde las Empresas de Cable no les interesa invertir? Y eso que hablamos de la ciudad que recibe más dinero en Argentina…

Martín y un grupo de docentes entregando cuadernillos.

Semáforo Verde (avanzar)
– Pensar en nuestro pibes siempre, ellos son nuestra luz y esperanza, ellos nos esperan con un audio y con un video explicativo de alguna actividad cuando pueden llegar a visualizarlo, ellos siempre nos mandan mensajes de amor y nosotros, felices, debemos estar orgullosos del lugar que estamos ocupando.
– El futuro llegó hace rato, parafraseando a Los Redondos sabemos bien que jamás fue fácil ejercer esta hermosa profesión y nuevamente estamos acá, en la trinchera, convencidos que el camino es por acá.
– Si hay cosas positivas que podemos rescatar es el acercamiento a las familias y a empatizar, unos y otros, con la realidad que llevamos a diario. Esto debe ayudar a que madres y padres se comprometan más con la educación de nuestros hijos y que no quede supeditada a la del docente de turno. A su vez tenemos que entender, definitivamente, que de esta pandemia salimos mejor si estamos juntos.

 

*Martin Cedel es Director de la escuela.

Algunas cuestiones de género en la literatura infantil

La literatura infantil y juvenil es un espejo donde se reflejan, con nitidez o solo esbozándolas, las certezas y las dudas de cada época. Así como en Barba Azul Perrault reafirma el valor de la obediencia de la mujer hacia el esposo, a partir de los años 1970 del siglo pasado van proliferando los libros para chicos y jóvenes que presentan las temáticas feministas de nuestro tiempo.

Muchas de estas obras forman parte de una pseudo literatura que solo pretende formatear a las nuevas generaciones. Sin embargo, afortunadamente, hay autores que cuentan las historias que quieren contar, interpelando al lector, sumergiéndolo en su relato, y las cuestiones de género se presentan como telón de fondo o como episodios dentro de la ficción.

Estos aspectos superan a la defensa de los derechos civiles, como las luchas de las sufragistas de fines del siglo 19 y principios del 20. Hoy aparecen cuestiones ocultas como la elección de género (príncipe que no encuentra princesa para casarse hasta que descubre a otro príncipe y se enamora de él), la violencia machista (niño que ve a su padre abofetear a su madre durante la comida), niña prepúber que es retirada por un matrimonio mayor de un asilo para trabajar como empleada doméstica y que, a la par, es sometida por las noches por el “señor”), etc.

De estos asuntos nos ocuparemos en el curso Algunas cuestiones de género en la literatura infantil que organiza la consultora EN INTERDISCIPLINA especializada en niñez, adolescencia y familia y que dictará el prof. Carlos Silveyra. Serán cuatro clases iniciando el miércoles 7 de octubre, de 17.30 a 19.00. Este curso se dictará por Zoom. Informes en eninterdisciplina@gmail.com

Un Parque , todos los parques

 

Decir parque es decir infancias. Rondas y cantos. Piedra libre y escondidas. Caminos y bicicletas. Arena y toboganes. Árboles y bancos de madera.

La mirada se extiende, el horizonte también, caminar , andar , mirar  y jugar todos verbos para conjugar enteritos en  territorios de infinitos verdes.

Un parque, como un patio inmenso, donde el aire, el sol y los cielos se dan cita e invitan  explorar, especialmente  con la mirada,  en estos tiempos pandemiales y  a través de todos  los sentidos en otros momentos.  Volver a observar lo conocido y asombrarse por hallazgos desconocidos. Parpadear, alejar y acercar las miradas.

Un parque, espacio descubierto (sin techo) para  redescubrir, un lugar  a la intemperie donde la lluvia, el sol, la brisa, el  frío y/ o el calorcito dejan sus propias huellas.

Un parque, como un libro, nos lleva a mundos posibles e imposibles, a leer  las nervaduras de las hojas de los árboles, los caminos de las hormigas y los puentes levadizos de los aleteos de las mariposas. Leer en diferentes direcciones, hacia arriba, hacia abajo y hasta en forma oblicua o siguiendo el contorno de un dibujo como en los caligramas ondulantes. Una narrativa propia que puede conjugar la realidad y la imaginación.

Un parque, como un tejido de innumerables  verdes enlazando hilos de naturaleza. Nidos y ramas, arbustos y herbáceas, cortezas e insectos.

Una trama de historias horizontales y verticales, donde se entrecruzan texturas, que en estos tiempos de pandemia invitan a tocar con la mirada.

Parques como patios, como libros y como tejidos que  ofrecen espacios para recorrer  y respirar,  para amar y armar.

Algunos parques, además, desarrollan un proyecto educativo, ofrecen o convidan  su patrimonio a las/os niñas /os y lo trasforman en un espacio para enseñar y aprender. Cual museo vivo reciben a las infancias con los brazos y los corazones abiertos de par en par dando la bienvenida a las nuevas generaciones, a las y los docentes y a las familias!!  Tal es el caso de nuestro Parque Avellaneda.

Un Parque educador en la ciudad de Buenos Aires

El «Parque Avellaneda» es un espacio verde y público del sudoeste de la Ciudad Autónoma de Bs As. Posee una forma de organización singular y única: gestión asociada y planificación participativa, consolidada en la ley 1153.

Público, significa de todos y todas, no significa no de nadie.

A fin de favorecer la apropiación social de este espacio público y para facilitar el conocimiento, valoración, disfrute, el cuidado y la transformación del patrimonio del parque (lúdico, artístico, histórico y natural) se despliega el proyecto educativo Aulas a cielo abierto.

En este marco se desarrollan paseos pedagógicos, jornadas temáticas y actos escolares tanto para nivel inicial como para primaria Además, en diversos momentos del año, se realizan  las EMIS (Encuentros de mejora Institucional) con escuelas que abordaban contenidos relacionados, verdaderos espacios de encuentro, diálogo y construcción de saberes entre docentes de grado y/o salas y las educadoras del Parque.

Este proyecto que considera al parque como un sinfín de aulas abiertas cumplirá el año que viene 20 años!

El Parque en casa

Durante estos días de pandemia debemos quedarnos en casa por eso queremos compartir con ustedes los diversos recursos digitales que preparamos para llevar el Parque Avellaneda a cada casa y por qué no  todos los parques a todas las casas. A su vez para acompañar las primeras salidas posibles, siempre esperanzadas porque la pandemia pasará y podremos volver a  encontrarnos presencialmente. La humanidad toda tiene la oportunidad de humanizarse siempre, más en estos días.

Las educadoras de Aulas a cielo abierto desarrollamos contenidos virtuales, como forma de convidar saberes y experiencias.  Una base de confianza y respeto hacia las escuelas en estos tantos años fue el escenario propicio para crear colectivamente estos recursos. Los mismos anidan en el blog institucional. Allí  es posible disfrutar cada una de las entradas semanales que abordan el amplio y diverso patrimonio del Parque Avellaneda.  Convidamos estos recursos como el pan sobre la mesa, para que las y los docentes elijan, amasen, recreen y hagan rodar.

parqueavellanedaparqueeducador.blogspot.com.ar

Cada recurso es una invitación amplia y entusiasta, no sigue un orden prefijado pero sí criterios enlazados con las posibilidades del patrimonio integral del parque y la experiencia de estos años los saberes construidos y las posibilidades de las tecnologías que hoy. Una propuesta que congrega tiempos no alterados ni acelerados  para compartir estas mañanas y tardes  de pandemia. Algo así como  abrir un libro, salir al patio y  tejer esperanzas.

 

*1. Avistar aves desde casa

Tres  videos secuenciados sobre cómo observar aves desde la puerta de casa, la terraza y/o el balcón.  Allí a partir de las voces de niñas y niños se ofrecen pautas para observarlos, encontrar diferencias y similitudes, observar que sus alas son de diferentes colores aún en un mismo ejemplar! Desde casa, mirar los cielos y avistar aves. Disponer la mirada y desplegarla. Escuchar cantos y llamados. Admirar  vuelos y   aleteos. Reconocer nidos de barro, de ramitas y más!

 

*2 Ecos de mariposas

Las mariposas como ejemplos de transformación que inspiran esperanza. Las propuestas  amalgaman un abordaje desde distintas disciplinas (biológicas y artísticas). Incluye cuidadas invitaciones para apreciar obras de arte contemporáneo relacionadas con los vuelos de las mariposas.

 

   *3. Árboles de aquí y de allá

https://view.genial.ly/5eecfedd7909490d6a83b71a/presentation-arboles-de-aqui-y-alla

Un libro digital e interactivo. En cada una de sus páginas se abren a nuevos mundos para conocer y diferenciar árboles de diferentes países y continentes, también para explorar relatos sonoros sobre semillas, hojas, cortezas y más!

*4. Exploradores con barbijo

https://view.genial.ly/5eff7417462f080d9ff02a43/guide-clubdeexploradoresconbarbijo

Una novedosa propuesta para acompañar las primeras salidas permitidas. Entre cuentos, planos, expediciones virtuales y hojas de hallazgos invitan a disfrutar y mirar con otros ojos los espacios cotidianos. Preparada especialmente por estudiantes del Instituto de Tiempo Libre y Recreación en el marco de sus prácticas en Aulas a cielo abierto.

 

*5 Artistas en casa. (Junto con el área de educación artística del Complejo Chacra de los Remedios)

Cuatro bellos y cuidados videos que invitan a apreciar pobras de arte contemporáneo, como así también  a dialogar con los y las artistas.

 

*6 Infancias en el Parque

El color sepia se hace presente en esta galería de imágenes y textos producto del cruce entre fotografías documentales pertenecientes al acervo de la Sala de la Memoria de La Casona de los Olivera y el Informe de la Colonia de Vacaciones para niños débiles del Parque Avellaneda de 1920 (escrito por Juan C. Vignotti y publicado en el Monitor de la Educación Común el 21/5/1921).
A partir de fragmentos visuales e informativos, se reconstruyen las  rutinas de la niñez en aquellas primeras décadas del siglo XX. Las preguntas que enlazan tiempos pretéritos y actuales invitan a reflexionar las permanencias y los cambios.

Un saludo a toda pregunta

Todas las  propuestas están atravesadas por las pedagogías de la pregunta y de la ternura, buscando en estos días humanizar las pantallas, brindar recursos recreativos y creativos, han sido creadas participativamente.

Hasta tanto se vuelva a colmar el Parque Avellaneda de infancias, continuamos desde la virtualidad consolidando las redes con las escuelas, los docentes y las infancias, trabajando desde casa, con la esperanza activa de construir un mundo más humano, solidario y justo.

Sabemos que muchas de estas propuestas pueden contribuir a indagar otros parques, que a la vez sean  patios, textos y tejidos.

Patricia Guijarrubia

Conformamos el equipo de Aulas a cielo abierto 2020 : Ana Luz Chieffo, Andrea Bontas, Marina Orecchio, Natalia Sol Gonzalez, Florencia Picyk, Susana Cantore , Romina Sppagiari, Felicitas Piñero, Federico Murano, Jimena Alsina, Ornella Giardone y  Patricia Guijarrubia (Coordinadora). Formamos parte del grupo de trabajo educación de la Mesa de Trabajo del Parque Avellaneda.

 

Vacaciones de invierno en casa. Entonces, ¿qué hacemos?

 

Para los padres y madres (o con quienes estén  en casa los estudiantes) es un nuevo acomodamiento. No hemos vivido situaciones similares, serán nuevas maneras de convivir.

¿Las tareas?

No es tiempo de hacer “tareas” ni de “completar el cuaderno”. Son momentos de descanso, necesario para nuestros chicos. Necesario para poder retomar la segunda parte en este año tan especial. Nuestros niños seguirán aprendiendo. Aprender distinto, sin exigencias, más tranquilos, más relajadas.

Porque podemos pensar el cuaderno no para ser completado, sino como centro de estudios, lugar para experimentar, donde se puede probar, tener errores de aprendizaje, continuar, ir y venir y dejar de pensarlo como ese lugar que tiene que estar prolijo, subrayado, pintado.

 

Reencuentros

Entonces, volviendo a este tiempo de descanso, comunicar claramente a nuestros niños y niñas que los padres siguen con sus actividades, que no están de vacaciones. Buscar juntos momentos para compartir planificando o de manera imprevista, a través de una receta, un juego, un chiste, un video y más.

Ese rato de compartir puede durar mucho o poco, no es cuestión de tiempo, es la intensidad lo que vale. Pensemos en nuestros recuerdos con nuestras familias. No siempre son aquellos que duraron. Muchas veces son pequeños momentos que hemos disfrutado y hoy recordamos.

 

Y solos, ¿qué harán?

En principio, dejar a los chicos tranquilos, libres de horarios y actividades escolares. Podemos dar ideas de actividades para hacer y, luego, dejarlos libres. El material de descarte es de una riqueza impensada para los juegos.

El aburrimiento es parte de la vida, también, y permite creatividad. Si es necesario, poner horarios para las pantallas.

Y, finalmente,

Estimular y elogiar el juego, el proceso, los resultados.

Escuchar con los oídos y con el alma.

Tenemos ganas de volver, encontrarnos, abrazarnos, compartir el mate

María Ribetti, vicedirectora de una escuela de nivel secundario de 900 alumnos de Villa Carlos Paz, Córdoba nos cuenta su historia.

Desde el primer momento de la cuarentena consideraron que era una escuela en situación de emergencia sanitaria.

Y comenzaron a implementar estrategias para estar comunicados y enviar material de aprendizaje a sus alumnos.

La llegada de la actividad fue bastante simple, la cuestión fue la respuesta. Tuvimos que buscar nuevas herramientas, una plataforma que todos pudiesen manejar. Cada docente tomó su modo por ejemplo utilizar la plataforma Classroom, mandar material por PDF . Y se comunicaban por whats app con los alumnos.

Los teléfonos personales del equipo directivos se pusieron a disposición de las familias.

Se armaron estrategias de trabajo:

Se propusieron trabajos prácticos. El recorrido fue: del profe al coordinador de curso, (anotaba y llevaba registro de qué profe entregaba el trabajo), de ahí al preceptor del curso que enviaba a los alumnos. Logramos interactuar. Todos sabíamos qué estaba pasando con la respuesta de cada TP. La experiencia fue muy positiva.

Pero los profes comenzaron a recibir los trabajos a cualquier hora, entonces acotamos los horarios. Y armamos una planilla con diferentes columnas donde organizamos la lista de estudiantes y los TP con asignaturas. Había una columna donde constaba el vínculo entre el docente y el estudiante y su nivel de participación (y si comunicaba su realidad).Aparecieron las desigualdades. Por ejemplo, las familias numerosas con un solo teléfono.

Los números dieron esto: El 85% de los estudiantes realizaba el TP.

¿Qué hacemos con el 15% restante? Nación envía cuadernillos para estudiantes con falta de conexión. Del 15% había solo un 5% con dificultades más importantes. El 10% eran parciales: desmotivación, cuestiones familiares, (luego de un mes del aislamiento), cuestiones económicas y desconexiones de wifi. Entonces, los docentes le mandaban el trabajo al papá, el hijo respondía, formato papel vía foto. Esto fue un desgaste tremendo. Se aumentó mucho el trabajo para estudiantes, familias y docentes.

Propusimos trabajos interdisciplinarios por curso. De esta manera: el estudiante hace un solo trabajo que responde a cuatro asignaturas. Los docentes presentaron el trabajo. ¡Tuvimos muy buenos resultados! Cada docente elaboró 5 TP con diferentes tipos de actividades, hasta físicas.

Uno de nuestros objetivos principales fue sostener el vínculo con las familias. Mandamos adivinanzas, juegos para la familia o les pedíamos que canten una canción y la compartan. Se enseñó, por ejemplo, compostaje, para poder sembrar. Mandamos dos videos institucionales y una carta a cada familia.

Los cuadernillos del gobierno llegaron a fines de mayo. Se les entregó. El material era simple pero interesante. Está pensado para que no se corten las tareas, pero responden a los CBC (Contenidos Básicos Comunes). Tuvimos que llevarlo en autos particulares por la falta de transporte público. Lo difícil es tener el seguimiento, la devolución de lo que van haciendo.

Un alumno me llamó un día y me dijo: “Si a vos se te ocurre que hay que ir a la escuela el sábado, vamos, a la hora que sea”, se nota que el vínculo continúa.

Hubo muchos cambios, pocas continuidades.Formas de comunicación, de transmisión. Cambios positivos con idea de ser sostenidos: la presencialidad y la virtualidad unidas; modos de trabajo que no sean solo en presencia.

Extrañamos mucho, todos, docentes y alumnos. Tenemos muchas ganas de volver, encontrarnos, compartir, abrazarnos, mate. De volver a tener la charla cotidiana con estudiantes, profes y directivos.