Cómo sobreponerse a la languidez, el estado emocional que se apropió de nosotros en la pandemia ( compartimos nota de INFOBAE)

 

Cómo sobreponerse a la languidez, el estado emocional que se apropió de nosotros en la pandemia

 

Les dejamos el link de una nota de Infobae. Escrita por Luciana Mafud

https://www.infobae.com/america/tendencias-america/2021/05/30/como-sobreponerse-a-la-languidez-el-estado-emocional-que-se-apropio-de-nosotros-en-la-pandemia/

 

La nota termina así:

Cuando se quiebran las estructuras formales, queda una gran cantidad de cabos sueltos y es el momento de explorar otras opciones para reconectarlos, añade Abadi. Por eso, sostiene que es necesario retejer la red, lo que implica sumergirse en el caos, capturar esos cabos y organizarlos, enlazando ideas que parecían incompatibles, relacionándonos con personas con la que no creíamos tener nada en común. Incluso, descubriendo un nuevo modo de compartir con nuestros seres queridos, con la gente con la que trabajamos, con el mundo. “Cuanto más aislados estamos físicamente más necesitamos abrirnos, escuchando a quienes piensan diferente, creando nuevas redes de pertenencia, vitales, colaborativas, asociativas y solidarias”, cierra.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires busca revincular a 6000 chic@s con la escuela

El mundo de la Educación, y particularmente de las instituciones educativas, es muy complejo. No sólo por la cantidad de actores que están involucrados sino porque se trata de un espacio de pulseada política. Educadores, gremios, estudiantes, familias, ministros. Y en este nuevo contexto de pandemia, también se suman los epidemiólogos.

El gobierno porteño informó que hay 6000 chic@s que no asistieron a las clases en todo el año, y difundió dos iniciativas para intentar revincularl@s con la escuela: el programa Decí Presente, que comenzó el martes 18 e incluirá llamados y visitas domiciliarias; el otro, un protocolo para abrir espacios informáticos en escuelas cercanas a barrios vulnerables para quienes no tienen conectividad en sus casas.

¿Pero qué pasó con esos chicos en todos estos meses?

«La escuela, mediante sus docentes y sus directivos, hacen el seguimiento de los chicos», explicaron desde el Ministerio porteño. «Tratan de contenerlos y de «arrimarlos» a las tareas, a la escuela, se les ofrece ayuda, se habla con los padres, hay equipos de psicopedagogos a disposición, apoyo escolar fuera del horario de la escuela, entre muchos otros recursos. No son solo chicos sin conectividad, son chicos con problemas de diferente tipo. Entonces primero debe actuar la escuela, con sus docentes y directivos, despues la supervision, los programas asociados y recién después interviene el Ministerio. Pero no es que se estuvo perdiendo el tiempo 5 meses, sino que inicialmente intervienen los actores mas cercanos para las familias, que son las escuelas con sus equipos.»
Dicen los funcionarios que con las escuelas vienen trabajando «en este listado de 6000 chicos donde entran absolutamente todos: puede que haya casos de chicos que abandonaron porque se mudaron, nunca usaron la matricula que se les asigno y seguramente en un número mayor serán los que no tuvieron posibilidad de seguir la educacion no presencial». Ya comenzaron a contactarlos telefónicamente para diseñar estrategias adecuadas en cada caso. Y tienen previsto también las visitas domiciliarias.

En cuanto a los espacios digitales, son aulas o salones de uso múltiple en las escuelas que cuenten con el equipamiento y la conectividad necesarios para desarrollar actividades virtuales para la continuidad pedagógica, tales como encuentros sincrónicos, carga y descarga de archivos en diversos formatos, búsqueda de información en Internet, realización de actividades y tareas en línea.

El plan abarca a 634 escuelas (464 primarias y 170 secundarias), con un máximo de 15 chicos, por cada institución, por turno. Los espacios digitales estarán habilitados cuatro horas por día (de 10 a 14). Los turnos se otorgarán de acuerdo a la capacidad de los espacios y con un máximo de permanencia de dos horas.

Pero cuando el gobierno porteño presentó esta propuesta al gobierno nacional, fue vetada. «No están dadas las condiciones epidemiológicas», enfatizó el ministro de Salud de la Nación, Ginés Gonzáles García. Y los gremios tampoco estuvieron de acuerdo.

«Tenemos detectadas 49 escuelas cercanas a barrios vulnerables», explicó la Ministra Soledad Acuña, quien aseguró que el programa fue conversado con el ministro de salud porteño, Fernán Quirós. Acuña aseguró que el problema no es sólo la conectividad sino las demás «cuestiones de fondo, sociales, económicas».

La ministra confirmó que entregaron «más de un millón de cuadernillos para los que no tenian conectividad, o se les complicaba el uso de dispositivos en la casa», y que se repartieron 13.000 computadoras. «Y seguimos repartiendo a un ritmo de 1000 por semana», afirman

«Vamos a seguir insistiendo para que nos permitan abrir las escuelas para el uso de los espacios digitales y para el acompañamiento de los chicos y chicas que tienen dificultades para tener el vínculo con la escuela», agregó la funcionaria que desestimó que estén pensando en apelar a una medida judicial.

ENTREGA DE COMPUTADORAS

 se completa el formulario desde la web de plan sarmiento: mandan mail, chequeamos la info con la escuela, se confirma si tiene beca alimentaria en la ciudad entre otros requisitos, y se les da un turno para retirarla.
 Tenemos tres centros de distribución.
: nosotros chequeamos con la escuela que sea un chico que verdaderamente necesite compu
: y despues deben cumplir algunos requisitos, como por ej tener beca alimentaria en la ciudad
 y se le otorga a los pocos dias con turno
Luciana Malamud

El encuentro personal es esencial

La situación que estamos viviendo pone en evidencia la desigualdad social y educativa ya existente.

En la presencialidad, algunas desigualdades pueden quedar ocultas (opacadas por el ausentismo, el llamado «mal comportamiento» de algunos alumnos, o simplemente por una participación poco activa, «indiferente» o «irresponsable» desde la perspectiva adulta).
Ahora vemos que quienes pueden mantener un ritmo de cursada virtual son aquellos chicos y chicas que tienen equipos suficientes en la casa, buena conectividad y un apoyo adecuado de los adultos que, desde sus hogares, los ayuda a mantenerse «en línea» con la escuela.
Cuando falta alguno de esos elementos, las dificultades aparecen y evidencian las profundas diferencias que hay en términos de puntos de partida o condiciones para que sea posible sostener la educación a distancia. Ahí es cuando la desigualdad educativa, como reflejo de la desigualdad económica y social, se profundiza.

Por eso es necesario que, en el corto plazo, se profundicen las políticas de acceso a los recursos tecnológicos y la gratuidad de la conexión para estudiantes y docentes.
La mejora de las condiciones de vida de las familias y el acceso a las tecnologías por parte de los adultos requiere de esfuerzos sostenidos en el mediano y largo plazo como sociedad, si queremos asumir verdaderamente estos desafíos e ingresar de una vez al Siglo XXI «sin dejar a nadie atrás», como se acordó en Naciones Unidas al suscribir la Agenda 2030.

Esto pone de relevancia la importancia de seguir defendiendo y sosteniendo la educación de adultos, la educación «a lo largo de toda la vida», si es que queremos reducir las desigualdades existentes.

Esta situación puso en evidencia el rol de las organizaciones sociales comunitarias, que -además de tener una participación activa en la provisión de alimentos a las familias en los barrios más vulnerables y colaborar con los organismos públicos en operativos de salud- cumplimos un importante rol de sostén a los chicos y a las familias.
El apoyo brindado tanto en las «tareas» y dudas con las demandas escolares (a través de las redes sociales, el WhatsApp, llamadas telefónicas, etc.) es casi tan importante como el sostén emocional y afectivo de chicos y adultos. Son tiempos difíciles para todos, pero en especial para los que viven en los barrios más pobres del conurbano, donde se ubican los Centros ETIS.

Esta larga cuarentena pone también de relevancia la importancia de los vínculos interpersonales, la necesidad del encuentro con el otro: con los compañeros, con los docentes. Lo decimos en educación muy seguido: el «vínculo pedagógico» es primero un «vínculo afectivo».
En la virtualidad se hace difícil «conectar» verdaderamente con los alumnos.

Como dice el Papa Francisco, en la Encíclica Laudato Si’ (Nº47), luego de destacar el valor de la comunicación virtual, estos medios «nos impiden tomar contacto directo con la angustia, con el temblor, con la alegría del otro y con la complejidad de su experiencia personal ( lo que genera) una insatisfacción en las relaciones interpersonales…». Creo que es así: la interacción virtual no termina de ser completa -ni tampoco la educación- por más tecnología de la que dispongamos. El encuentro personal es esencial en la formación de las personas.

Sin dudas esta situación instaló en la agenda educativa algunos debates que se venían dando al interior del sistema educativo: cuestiones referidas a la priorización de contenidos, a la modalidad de la evaluación y su sentido, al sentido mismo de la educación, al uso de las nuevas tecnologías como apoyos indispensables en la educación, a profundizar el sentido de solidaridad y de la importancia del cuidado hacia el otro y de uno mismo.

Espero que estas modificaciones que se vienen haciendo sobre estos aspectos perduren en el tiempo. Pero, en lo personal, no tengo grandes expectativas para cuando regresemos a la presencialidad. No creo que nos vayamos a encontrar con una «nueva realidad» como muchos anuncian ya que los cambios en las costumbres sociales son los más difíciles de hacer, llevan mucho tiempo. Y será muy fuerte la tendencia para «volver a lo de antes». En la educación tiene mucho peso la «costumbre», las formas instaladas de hacer ciertas cosas. Por eso creo que al regresar vamos a tener que sostener los «beneficios» educativos de esta crisis, por llamarlos de alguna manera. Sólo así evitaremos retroceder en cuestiones que, sin dudas, a partir de la crisis sanitaria, comenzamos a debatir seriamente no sólo en cada comunidad educativa sino como sociedad.
Ciertas discusiones que ya se daban dentro del riquísimo círculo de especialistas en educación que hay en nuestro país ahora se vuelcan en la agenda pública a través de los medios de comunicación (como este artículo), de las discusiones entre los propios docentes e incluso entre estudiantes, así como dentro mismo de las familias. Considero que es ahí cuando se definirá el rumbo que tendrá de la educación en la Argentina para los próximos años.

Porque el desafío no sólo es ser una sociedad educada, sino una «sociedad educadora», en la que el conjunto de sus integrantes (y no sólo los docentes) tengamos la mirada y los esfuerzos puestos en alcanzar más y mejor educación para todos y todas.

Maximiliano C. Estigarribia
Lic. en Sociología (UBA)

Especialista en Gestión de Organizaciones Sociales (UdeSA/UTDT)
Director de ETIS (Equipo de Trabajo e Investigación Social)
Director del Colegio Carmen Arriola de Marín, de San Isidro

Se aprobó el protocolo para volver de a poco a las clases presenciales

Los representantes de Educación de todas las provincias, reunidos en el Consejo Federal de Educación, acordaron de forma unánime el protocolo que incluye las medidas de base que deberán respetarse para poder activar el regreso a clases de forma presencial en la educación obligatoria y terciaria.Pero cuando decimos «volver a clases» de ninguna manera será volver a lo que antes llamábamos «normalidad». Nada más lejos a lo que estábamos acostumbrad@s. La resolución fija los lineamientos obligatorios y recomendaciones generales en base a los cuales cada jurisdicción podrá elaborar planes progresivos y según cada necesidad y particularidad, siempre y cuando se garantice la seguridad en lo referente a la salud de estudiantes y trabajadores.El Ministro de Educación, Nicolás Trotta, explicó que para la confección del protocolo se partió de una base relacionada a la situación de la circulación del virus y la preparación de las escuelas para garantizar la seguridad e higiene. «También, tenemos la obligación de avanzar en las instancias de formación y capacitación del personal docente y no docente de cara a la vuelta a las escuelas, al mismo tiempo que prepararemos a nuestras y nuestros estudiantes y familias para la nueva normalidad de las aulas”, agregó.

Entre los requisitos para que l@s chic@s puedan volver a las aulas figuran el acceso al agua potable en las escuelas. Esto es un problema para una gran cantidad de localidades, especialmente en el norte del país, por lo que el gobierno nacional tiene dispuesto invertir 2.000 millones de pesos para garantizar ese derecho.

El protocolo preve, además, que cada establecimiento cuente con jabón, toallas de papel descartables, alcohol en gel, y de capacitación de todo el personal. El regreso será de manera escalonada, priorizando los últimos años de cada nivel, y combinando todavía la modalidad presencial con la modalidad virtual o a distancia, para evitar que los grupos enteros concurran juntos.

Por otro lado, se necesitará una readecuación de los espacios, tanto en el aula como en los lugares comunes para lograr el distanciamiento físico necesario. Se habla de el aula “burbuja”, donde se sientan, en forma de cruz, ocho estudiantes, separados por una distancia mínima de 1,5 metros.
Otros puntos que será necesario tener en cuenta:

  • Se propone que las escuelas diseñen un esquema de grupos aúlicos integrado por niños de similares barrios y que, a su vez, se trabaje sobre el control y detección de vacunación y enfermedades de los alumnos.
  • Será obligatorio desde los primeros grados el uso de tapabocas casero que cubra boca, nariz y mentón. No así para jardines de infantes.
  • Otro de los grandes desafíos que plantea la vuelta a clases es el uso del transporte público. Cada distrito deberá desarrollar un plan de transporte que garantice una mayor frecuencia de colectivos para evitar las aglomeraciones en la hora pico.
  • Sin embargo, la nueva normalidad en la que ingresará el sistema educativo también plantea que l@s docentes o alumn@s que presenten patologías previas o de base puedan continuar con sus tareas de manera virtual. Mientras que en caso de registrarse un caso positivo de Covid-19 o ante la sospecha de uno, se suspenderán las clases por un día para realizar desinfección exhaustiva del establecimiento.
  • Tampoco se podrán realizar eventos o reuniones dentro de los colegios.
  • Las instituciones asumirán formatos distintos que se caracterizarán por articular lo presencial con lo no presencial, abriendo el camino para el desarrollo de una “bimodalidad” que pueda dar respuesta a los requerimientos de las trayectorias educativas.

El momento de socialización de la escuela será mínimo. El protocolo pide “evitar reuniones de docentes u otros miembros de la comunidad educativa en espacios donde no pueda cumplirse el distanciamiento” y además piden “no compartir mate, vajilla, útiles, ni otros utensilios personales”. También recomiendan evitar “contacto físico de todo tipo como besos, abrazos, apretones de manos, puños, entre otros”, manteniendo el distanciamiento también en los recreos.

Por último, destacan la necesidad de “establecer protocolos o recomendaciones especiales para personas con discapacidad y sus acompañantes”. Por otro lado, mantienen la exención de asistencia al trabajo para aquellas personas que se encuentren dentro de los grupos de riesgo.

La pregunta es: queremos volver de esta manera? O sería mejor esperar?

Los ministros de Educación reconocen que muchas familias temen que sus hijos se contagien cuando regresen a la escuela. todavía hay criterios dispares en los distritos.

Entonces, la asistencia será optativa o será obligatoria? En la provincia de Buenos Aires, donde concurre casi la mitad de l@s alumn@s de todo el país, la asitencia será obligatoria. El gobernador Axel Kicillof autorizaría desde agosto la reapertura de las escuelas en 71 partidos del interior que se encuentran en fase 5 de la cuarentena. El Conurbano deberá esperar.

La Pampa, aún sin fecha de reinicio, es otro de los distritos que seguirá la línea de la obligatoriedad. “La educación es obligatoria. Estamos trabajando y generando las condiciones para transmitir tranquilidad y seguridad para así todos los que puedan volver lo hagan”, indicaron desde su ministerio de educación.

En principio, el otro grupo de provincias -aquellas que tienen decidido flexibilizar la asistencia- es mayoritario. San Juan, Mendoza, Misiones, San Luis y Salta son algunos de los distritos que ya confirmaron que permitirán que los alumnos continúen con clases a distancia en caso de que sus familias lo consideren pertinente.

Otras jurisdicciones aún no tienen definición sobre el tema. La ciudad de Buenos Aires y Córdoba reconocen que está en estudio. Corrientes, en tanto, optaría por una alternativa híbrida: asistencia obligatoria para los últimos cursos tanto de primaria y secundaria, considerados clave por el salto al siguiente nivel, y optativa para el resto.

El gobierno porteño analiza un método israelí para la reapertura de las escuelas

La Ciudad quiere avanzar en la redacción de un protocolo para el regreso a clases. El jueves pasado se hizo la primera de una serie de reuniones de trabajo con distintos expertos para discutir sobre el tema y se compartieron varios modelos de países como Israel, Francia, Estados Unidos y también Uruguay. De todos, confiaron desde la jefatura de gabinete del Ministerio de Educación porteño, que lidera Luis Bullrich, que hay uno que por estos días se está observando en detalle: el esquema israelí, al que consideran como «lo más novedoso que hay dando vueltas».

La regla que propone un grupo de científicos israelíes es conocida como 4-10 , y propone un ciclo de actividad de dos semanas donde la gente sale de sus casas por cuatro días consecutivos para hacer sus actividades, ya sea ir a la escuela o trabajar, y luego entra en un aislamiento de diez días corridos. De esta manera, explican Uri Alon y Ron Milo, profesores de biología computacional y de sistemas en el Instituto de Ciencias Weizmann, en Israel, se puede encontrar una salida provisoria aprovechando una de las propiedades clave del virus, su período de latencia. Es decir, ese lapso promedio de tres días, según afirman los expertos, entre el momento en que una persona se infecta y llega al pico donde puede contagiar a otros.

«La epidemia de Covid-19 nos enfrentó a un gran dilema. Cómo encontrar un equilibrio entre dos males: uno es estar encerrado, con las consecuencias económicas, educativas y sociales que eso conlleva; y la otra es abrirse, arriesgándonos a tener un rebrote del virus. Lo que necesitamos ahora es una solución temporal, de uno, dos o tres meses, donde la economía vuelva a activarse y la gente vuelva a recuperar el equilibrio. Y ahí es donde la idea de poner en práctica una salida intermitente juega un papel importante», dice Milo en un video publicado en YouTube, que dura menos de cinco minutos y donde los científicos explican en detalla cómo funciona este esquema.

«Número mágico»

«Sabemos que cuando una persona se infecta -agrega Alon- tiene un período latente, no contagia el virus por unos tres días». Después, continúa el experto, las chances de contagiar a otro aumentan, y la persona llegará al pico de contagio en su casa, ya en confinamiento. «Eso permite llevar el número reproductivo del virus [conocido como RO y que indica el número promedio de personas infectadas por cada persona enferma] por debajo de uno, y ya sabemos que ése es el número mágico para que disminuya la cantidad de casos nuevos», alienta Alon, que asegura que la fórmula podría aplicarse en una empresa, una escuela, un municipio o un país.

En Austria, por ejemplo, con una población de alrededor de un millón de estudiantes sobre casi un total de 9 millones de habitantes, decidieron reabrir las escuelas el 18 de mayo pasado, adoptando en algunas ciudades una versión particular de la regla: dividieron a los alumnos en dos grupos. Cada uno, de manera alternada y sin coincidir, iba cada cinco días a las aulas por otros 10 que se quedaban en sus casas. Según los expertos, la variable aplicada en las escuelas australianas, la de separar a la población en dos grupos, es un plus adicional que potencia los resultados del modelo. «Se aplica el mismo esquema en semanas alternativas, y así se logra una densidad menor de gente circulando», dice Alon.

Hoy, en el ámbito educativo nacional, casi nadie pone en duda de que cuando llegue el momento de reabrir las escuelas se hará bajo un sistema escalonado, por niveles, y donde se combine la educación presencial con el aprendizaje a distancia, como se impuso sin más remedio desde el 16 de marzo pasado, cuando se suspendieron las clases. Por eso, en el Instituto de Ciencias Weizmann consideran que este es un esquema que puede aplicarse sin inconvenientes en las escuelas. Que los estudiantes asistan por cuatro días consecutivos cada dos semanas, en dos grupos alternativos, y luego usar métodos de educación remota el resto de los días, que se quedan en sus casas. Los creadores de la regla van por más: también sugieren que se podría organizar una agenda para que coincidan los días en que los chicos van a la escuela con los días que sus padres van a trabajar.

Para Milo y Alon, la estrategia cíclica es fácil de explicar y hacer cumplir. Es equitativa y se puede aplicar en distintas escalas, sea una escuela, una empresa, una ciudad, un estado. Además, puede ayudar a disminuir los trastornos psicológicos, como el estrés y la ansiedad causados por el encierro. «Le das a la gente esos cuatro días para tener espacios de aire, y eso ayuda a que la gente adhiera mejor a los días de encierro», sugiere Milo, que insiste que solo se trata de una estrategia de salida transitoria. «A largo plazo buscamos una vacuna, y queremos ganar la batalla contra el virus por completo. Es una combinación de modelos matemáticos y epidemiológicos, que en el mediano plazo puede ser útil como una forma para volver a reactivar la economía, volver a nuestros trabajos, que los estudiantes vuelvan a la escuela», concluyen los expertos en su exposición, que se hizo viral en las redes durante la última semana.

Fuente: La Nación

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Leer sobre Casos de coronavirus en escuelas israelíes

Informe de Fundación Cimientos confirma las dificultades de estudiar a distancia

La Fundación Cimientos, especializada en acompañamiento educativo, presentó en mayo un informe que confirma la falta de recursos que tienen los estudiantes para cumplir con las tareas de la escuela a distancia. Pero también hay dificultades para l@s docentes. La organización  realizó encuestas a 1.220 becados y 45 tutores, de donde surgió que la gran mayoría de las escuelas (96%) está implementando una estrategia de continuidad pedagógica, pero la falta de computadoras, tanto en los hogares de estudiantes como de docentes, dificulta la tarea.

El 70% de l@s alumn@s becad@s no tiene computadora ni conexión a internet, utilizando sólo el celular con los impedimentos que ello conlleva. Y solo el 17% de las escuelas relevadas está entregando material impreso.

“Antes de esta crisis sanitaria, en Argentina 1 de cada 2 jóvenes no obtenía el título secundario. Este número, cuando los estudiantes vuelvan a las aulas, seguramente se incremente ya que muchos de ellos deberán insertarse en el mercado informal de trabajo para hacerle frente a la crisis económica de sus familias. Es necesario generar campañas y políticas educativas especificas para que, cuando esto pase, estar preparados para la vuelta a clases”, señaló Marcelo Miniati, director ejecutivo de Cimientos.

La mayoría de los chicos encuestados (80%), procedentes de 15 provincias del país, dispone de un celular propio con Internet. El 92% tiene algún tipo de conectividad en su casa, pero el 62% se conecta únicamente a través de un dispositivo móvil, sea propio o familiar. Casi todos utilizan Internet habitualmente, principalmente en redes sociales (82%) y para la búsqueda de información (77%).

“Nadie estaba preparado para esta situación. Ni los chicos, ni los docentes ni las familias. Todos utilizan un celular para recibir las consignas de sus docentes. El inconveniente es que son viejos, tienen las pantallas rotas y hasta algunos no tiene wifi. Tienen que estar comprando datos para recibir la información. Les piden trabajos en Word por lo que deben bajar la aplicación y escribir hasta 5 carillas en un celular de esas características”, comentó la tutora Virginia Cleti, de San Lorenzo, Rosario, que acompaña a adolescentes por debajo de la línea de la pobreza.

Los docentes, según las encuestas, optan por enviar tareas a través de plataformas online y mensajes de WhatsApp como estrategias prioritarias. Sucede que, en muchas ocasiones, el vínculo no va más allá del envío de la actividad y solo el 5% de los chicos señala que no necesita ayuda para realizar las tareas que se les proponen. El 95% requiere apoyo.

“Existen muchas familias con varios hijos en edad escolar que solo cuentan con un celular con capacidad de conexión dentro del hogar. Se vuelve muy dificultosa la tarea de organizar la educación dentro del hogar. No hay una política unificada en las escuelas. Se va alternando entre Facebook, Google ClassRoom y WhatsApp para comunicar las consignas”, planteó Juan Palma, que acompaña a 45 alumnos en Berazategui y Guernica.

Para algunas familias, el inconveniente radica más bien en el exceso de deberes que están enviando los maestros. Según advierten los chicos, sus docentes los contactan para mandarles tarea (62%) y, en menor medida, con devoluciones o correcciones de los trabajos realizados (36%).

“Hay un exceso de tareas por la falta de organización y medios que no son acordes para recibirlas. El docente está transitando un cambio de paradigma donde el alumno se ve perjudicado ya que, por lo urgente e inesperado de la situación, se va aprendiendo sobre la marcha”, sostuvo Julieta Lagoa, tutora de jóvenes en Barracas y Tres de Febrero.

Fuente: Infobae y Fund Cimientos.

Coronavirus: evalúan que las clases no se retomen hasta después de las vacaciones de invierno

Con abril descartado, aún ningún funcionario se anima a aventurarse sobre una fecha estimada para la apertura de las escuelas en este contexto de epidemia del nuevo coronavirus . Sin embargo, la posibilidad concreta de que las clases presenciales se retomen después de las vacaciones de invierno comienza a naturalizarse cada vez con más fuerza entre quienes toman las decisiones de políticas educativas.

De acuerdo al ciclo lectivo vigente, con una duración de dos semanas, el receso invernal está pautado en tres fechas distintas: en algunas provincias comenzaría el 6 de julio, en otras el 13 de julio y, en la mayoría, entre ellas la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires , el 20 de ese mes.

Ya es público que el mismo Alberto Ferández afirma que las clases presenciales serán «lo último» que se retome , lo que da a entender que otras actividades se irán habilitando progresivamente antes que el regreso a las aulas.

«Si la cuarentena se extiende en mayo, se podrían adelantar las vacaciones de invierno y retomar en julio, con la tranquilidad de que lo peor del coronavirus ya pasó», dice un ministro de Educación provincial, que quiere llevar su propuesta al Consejo Federal de Educación.

Los funcionarios son muy cuidadosos y prefieren no afirmarlo en público. Están de acuerdo en que un anuncio así sería contraproducente y alteraría la tensa calma con que las familias atraviesan la cuarentena. Pero saben que esa posibilidad está cada vez más cerca.

Incluso, cayó muy mal en varios ámbitos educativos que la Universidad de Buenos Aires (UBA) anunciara tempranamente, y de modo inconsulto con el resto de la comunidad universitaria, la suspensión de las clases y que el nuevo ciclo lectivo comenzaría en junio y culminaría en marzo, con un receso entre mediados de diciembre y enero. En definitiva, nadie se quiere adelantar.

«La UBA estableció un cronograma académico que hay que ver si puede cumplir», dijo el ministro de Educación, Nicolás Trotta a LA NACION.

«Esto es día a día», aclara Trotta. Y agrega: «No sabemos cuándo podremos volver a clases. Se pueden recuperar los días, lo que no podemos permitir es tener el costo de vida como han tenido otros países».

Trotta muestra ejemplos del extranjero que van en ese sentido: «Hago videoconferencias con ministros de otros países y tampoco lo saben. Hablé con la ministra de Educación de España y no tienen ni siquiera una fecha aproximada», sentenció.

¿La Argentina puede seguir ese camino? Nadie lo sabe, pero es una posibilidad que muchos distritos barajan. «No hay un dato concreto. Afirmar una fecha u otra es arriesgar algo que nadie sabe concretamente», señala un funcionario que participa del comité de crisis en la Ciudad de Buenos Aires. Y agrega: «Hay que seguir apostando a la educación a distancia y fortalecer esa modalidad».

» En las escuelas rurales, sobre todo en zonas donde el virus no ha llegado, se podrían abrir nuevamente las escuelas como parte de esta nueva modalidad de aislamiento comunitario como anunció el Presidente «, señala un ministro de Educación de una provincia del noroeste (NEA). Y agrega: «No hay que olvidar que en esos lugares no cuentan con tanta tecnología y la costumbre para que los alumnos se adapten fácilmente a la educación a distancia», agrega.

Incluso, en algunas escuelas privadas, ya circulan ideas para que al menos los alumnos de los últimos años de la escuela secundaria puedan seguir estudiando a distancia todo el año y así poder despejar aulas y ganar espacio físico para distribuir de mejor manera a los demás cuando vuelvan a abrir.

Fuente: diario La Nación

El Gobierno nacional acordó con los docentes y el salario mínimo será de $23 mil

El Gobierno anunció ayer un acuerdo con los gremios docentes nacionales para llevar el sueldo mínimo a los $23 mil a partir de marzo, lo que implica un aumento del 13%. Además, el piso subirá a $25 mil en todo el territorio a partir del 1 de julio, y se sumará al aumento un monto fijo de $4.840 que se pagará en cuatro cuotas consecutivas entre abril y julio.

No se habilitará la cláusula gatillo, que permite un ajuste automático en línea con la inflación y que ya fue dado de baja en varias provincias. Y se ratificó la vigencia del pago de los 1.210 pesos por cargo -hasta dos- en concepto del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID).

El encuentro se dio en el Palacio Sarmiento entre los ministros nacionales de Educación Nicolás Trotta, y de Trabajo Claudio Moroni, y los referentes sindicales de las cinco organizaciones gremiales nacionales.

Las discusiones salariales en las provincias se habían paralizado a la espera de las fichas que mueva la Casa Rosada. Es lo que sucedió con la negociación bonaerense, tras un primer desencuentro entre la gestión del gobernador Axel Kicillof y los gremios provinciales por la postergación de un pago correspondiente a 2019. Finalmente con una oferta mejorada y una mayor predisposición de los gremios docentes, el inicio de clases el lunes próximo en la Provincia estaría garantizado. Kicillof propuso a los educadores bonaerenses un aumento escalonado que llega al 16,6%, en promedio, hasta la primera mitad del año. Consiste en una mejora del 8,9% en marzo y 7,7% en junio. De esta manera el sueldo de un maestro de grado con una carga, que recién comienza quedaría en 31,000 pesos al final de ese período.

La oferta se formalizó este jueves en la paritaria con los gremios y ahora las entidades anunciaron que será evaluada en congresos y asambleas. Este viernes, estará la respuesta oficial. «No es el aumento que esperábamos, pero incluye montos al básico y está el compromiso de una recomposición del salario», dijo el secretario General de Suteba, Roberto Baradel.

Si bien algunas provincias ya comenzaron las clases esta semana, como Mendoza, aún reclamando que las paritarias se abrieron tarde y tendrían que estar resueltas ya para el inicio del ciclo lectivo, el caso más preocupante hoy es el de Chubut, donde no comenzarán esta semana las clases, pese a la conciliación obligatoria dictada por la gestión de Mariano Arcioni. El año pasado hubo 85 días de paro en esa provincia. El miércoles próximo los docentes harían el primer paro de este año por 72 hs.

La naturalización de sentidos en los medios de comunicación: estrategias para su deconstrucción

En la actualidad, los medios de comunicación forman parte de nuestra vida cotidiana, la televisión ubicada en espacios vitales de nuestras casas, la computadora con entrada a internet y los celulares con aplicaciones tanto a redes sociales como a portales de noticias.

Así podemos acceder a información sobre acontecimientos políticos como las elecciones presidenciales, marchas y protestas sociales, los resultados de los partidos de fútbol y otros deportes, estrenos de películas y series, entrevistas a personalidades de la cultura hasta informes sobre pobreza y más. Este combo de noticias es presentado, de acuerdo al medio y soporte, desde diferentes enfoques, haciendo énfasis en aspectos determinados e incluso omitiendo otros.

Pareciera que la realidad está a un clic o botón de distancia, que se puede saber con certeza qué sucede en cualquier parte del mundo mediante la conexión globalizada de la información. ¿Esto es así? ¿Podemos saber qué sucede con los refugiados en Siria, la pobreza en India, la lucha social en Chile o cómo vive una persona en situación de calle solo accediendo a nuestras aplicaciones del celular? ¿Conocemos qué conflictos suceden en otras partes del mundo o a dos barrios de distancia?

Desde la lectura de los medios, ¿podemos interpelar críticamente a estos discursos? ¿Qué preguntas podemos hacerles? ¿Qué opiniones no se están contando? ¿De qué modo se definen a grupos y personas? Esto nos lleva a preguntarnos, cómo podemos potenciar la lectura crítica de nuestres alumnes, generar lecturas que deconstruyan sentidos naturalizados sobre modelos y formas de vida, y principalmente, sobre otras personas o grupos.

Si comenzamos a hacer foco sobre las formas en que se denominan y definen a niñes, adolescentes, o incluso a grupos como migrantes, LGTB o a organizaciones como movimientos piqueteros, entre tantos otros; tenemos que preguntarnos, por ejemplo, qué tipo de adjetivos, expresiones, prácticas e incluso metáforas se utilizan para explicarlos. ¿Son siempre las mismas?

Las publicidades son un lugar muy común para encontrar estereotipos tanto sociales (clase, etnia) como de género. Por ejemplo, las propagandas de artículos de limpieza son, habitualmente, protagonizadas por mujeres, casadas (se observa en un primer plano la alianza), de clase media y alta que “sufre” los avatares de tener que limpiar ella sola la casa. Por su parte, las publicidades de venta de autos son protagonizadas por varones, en general jóvenes, que manejan en lugares remotos, con paisajes bellos o como si estuvieran de viaje. La heteronormatización de la presentación de los productos de consumo rige en las publicidades. Es decir, siempre se presenta el binarismo: es un mismo tipo de mujer o un mismo tipo de hombre. No hay lugar para la inclusión de la diversidad de género o incluso de la alternancia. Es decir, los hombres nunca aparecen como protagonistas en las publicidades sobre limpieza de pisos y las mujeres tampoco lo hacen en las de nuevos modelos de autos, especialmente, los de alta gama.

Sin embargo, las publicidades no son el único espacio donde se difunden estereotipos, y a su vez, no se muestran diversidades. En los discursos políticos, como puede ser una noticia en su versión tradicional o publicación en redes, mediante algún periodista o referente, también se observan elementos que refuerzan y difunden construcciones sobre un otro, que conllevan estigmatizaciones, reduccionismos o fragmentaciones.

La construcción de la niñez en conflicto con la ley

Desde una mirada comunicacional, los medios masivos de comunicación cumplen un papel fundamental en la construcción de imaginarios y estereotipos, en el proceso hegemónico más general (Hall, 1981), ya que, en tanto materialización de un estado de la lucha por el sentido, otorgan y niegan la palabra a los otros. En el caso en las formas en que se denominan a niñes y adolescentes en conflicto con la ley, se observan en los discursos mediáticos términos como el de “menor”, que permiten renovadas formas de control social dirigidas a aquellos sujetos que son construidos como “peligrosos” para la sociedad.

 

En un trabajo de investigación (Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires) que realizamos con María Eugenia Contursi y Florencia Brescia analizamos los sentidos construidos sobre niñes y adolescentes en conflicto con la ley en los medios de comunicación nacionales, por ejemplo La Nación y Clarín, en un corpus de noticias armado para tal fin.

Allí pudimos observar la presencia de estereotipos y criminalizaciones a través del uso de términos peyorativos, principalmente “menor” y la relación directa entre pobreza y delito; desamparo y “terror” y seguridad, mayores penas y presencia policial como moneda corriente.

Aunque los enfoques editoriales de los diarios analizados para este trabajo puedan diferir, la cobertura de los hechos de violencia que tienen a niñes como agentes o como víctimas de las acciones son coincidentes, especialmente en las crónicas policiales, en las que “[l]os adolescentes son presentados en papeles de agresores, como amenaza para el adulto” y el énfasis está colocado en la necesidad de protección de los vecinos (Unicef, 2008, p. 9). Podemos decir que el término “menor”[1], categoría que expresa el ingreso al circuito policial y jurídico-burocrático de niñes y adolescentes, predomina en las crónicas, aunque con algunas variantes entre los diarios mencionados.

Si hacemos un ejercicio de identificar en las noticias los apelativos utilizados para referir a los agentes de hechos de violencia, por ejemplo, en las crónicas de La Nación encontramos expresiones como: “el menor”, “el menor de 16 años”, “el chico que mató a otro”, “el atacante de 17 años”, “un peligro para toda la sociedad”, “el menor imputado de homicidio”, “un inadaptado”, “el atacante”, “el agresor”, “tres delincuentes”, “los detenidos”, “los asesinos”, “los salvajes asesinos”.

En cuanto a la mención de los agentes, en las noticias en Clarín se utilizan apelativos similares a los de La Nación: “Macarena y Nicole, ambas alumnas de 12 años”, “un chico de 10 años”, “el atacante”, “dos menores” , “estos chicos”, “la minoridad”, “los menores”, “los delincuentes”, “‘El Ángel’, con apenas 14 años”, “el adolescente”, “muchachos”, “un menor, apodado ‘Josecito’”, “un grupo de chicos de la calle”, “un nene de 9 años”, “un nene que apenas superaba el metro de altura”, “un adolescente de 14”, “el nene y su compañero”, “los sospechosos”, “el pequeño”. Lo que llama la atención de estos apelativos, entre los que alternan términos connotados negativamente como “menor”, “atacante” y “sospechoso” con otros aparentemente neutros como “chico”, “nene”, “adolescente” y “pequeño”, es que estos últimos, al estar ubicados en el contexto de acciones violentas efectuadas por los agentes, ponen de relieve que la peligrosidad no es una cuestión de edad, ya que “con apenas 14 años” o “un nene de 9 años” puede cometer un delito muy violento y ser una amenaza para la sociedad. La edad no es, en este caso, atenuante para las acciones, sino más bien un motivo de espectacularización de la violencia y de crítica a las leyes que permiten la excarcelación.

En cuanto a las fuentes citadas por La Nación para dar verosimilitud y legitimación a la noticia, siempre encontramos la voz de la policía, incluso desde sus altos rangos, fuentes judiciales, o de familiares, amigos y/o abogados de las familias de las víctimas.

En Clarín, volvemos a encontrar la omnipresencia de la policía, acompañada de funcionarios del Poder Ejecutivo y Judicial. En mucha menor medida aparece el testimonio de los médicos y nunca el de los familiares de los acusados o de sus defensores. Es decir, la temática se plantea en términos de víctimas y victimarios, de allí que la idea de “menor” se inscriba en ese paradigma con sus consecuencias como la vulneración de los derechos humanos, especialmente los relativos a la niñez; la estigmatización y violencia simbólica y material que perpetúan la desigualdad social.

Como vimos, en Clarín y en La Nación el relato de las acciones de los menores en conflicto con la ley es motivo de espectacularización. Esto se debe a la forma en que enunciativamente son caracterizados dichos menores. Este aspecto es importante ya que permite que la discusión y el debate sobre la edad de imputabilidad se dé en un marco de aparente pedido de mano dura por parte de una sociedad cansada de “comprender” a los menores por el sólo hecho de tratarse de niñes, adolescentes y/o jóvenes.

La deconstrucción de los sentidos construidos sobre niñes en conflicto con la ley mediante el rastreo de los apelativos, las fuentes, y otras expresiones, nos permiten potenciar la lectura crítica de los discursos mediáticos (también oficiales) que circulan. Podemos preguntarnos, ¿qué prácticas habilitan o consensuan este tipo de narraciones? De la misma manera, podemos poner en foco otras presentaciones de hechos, acontecimientos y noticias que naturalizan sentidos para reflexionar qué se afirma y qué se silencia.

 

Hall, Stuart (1981): “La cultura, los medios de comunicación y el «efecto ideológico». En Curran, Gurevitch et alii: Sociedad y comunicación de masas, México, FCE.

Unicef (2008): Infancia y violencia en los medios. Una mirada a la agenda informativa (2007), Montevideo, Unicef.

 

Ejercicio para pensar noticias

  1. Seleccionen durante un mes noticias políticas recurrentes en un medio de comunicación. Se pueden incluir temas como: conflictos con instituciones del Estado (policía, escuelas, hospitales) o en la vía pública (usos y formas de utilizar el espacio público) o maneras en que se nombran a colectivos u organizaciones sociales frente a un reclamo (partidos políticos, movimientos sociales, sindicatos).
  2. Marquen en cada noticia: de qué se trata el conflicto si es público o privado; qué se debate o se reclama; quiénes son los actores sociales involucrados que aparecen en el relato de forma explícita o implícita.
  3. Subrayen las adjetivaciones, verbos y denominaciones asociadas a cada protagonista de la noticia.
  4. Tengan en cuenta si se presentan fuentes oficiales o extraoficiales.
  5. Finalmente, reflexionen de qué manera se presentan los hechos narrados, cómo se describen a las protagonistas. Y a partir de allí, si en la construcción general de cada nota se sugieran prácticas, medidas políticas o sanciones.

 

[1]  Como dice un estudio realizado por UNICEF en cuatro países de América Latina sobre el tratamiento de los menores en los medios masivos de comunicación: “El término dominante para nombrar a niños y adolescentes es menor, y en general constituye un atributo agravante de su caracterización como agresor. A ello se suma una mimetización con el lenguaje de las partes policiales o la terminología judicial.” El efecto que dicha representación genera es que “[l]a asociación de la infancia y la adolescencia con la idea de peligrosidad se constituye en la percepción dominante, tanto por el volumen de las noticias acumuladas en las temáticas que vinculan a niños y adolescentes con el conflicto con la ley, como por el modo en que éstos son tratados en el discurso informativo.” (UNICEF, 2008, p. 9).

 

Gabriela Costanzo[1]

[1] Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA); Maestranda en Comunicación y Cultura (FSOC-UBA); becaria en Formación en Investigaciones Estratégicas (UBA), docente en Teorías y Prácticas de la Comunicación II. Investigadora y autora de Los indeseables. La ley de Residencia y la ley de Defensa Social. Buenos Aires, Editorial Madreselva.

 

Vuelven a tener prioridad los libros con el Plan Nacional de Lecturas

Dos días antes de terminar el 2019, el ministro de Educación Nicolás Trotta, junto al presidente Alberto Fernández, presentó la vuelta del Plan Nacional de Lecturas, que apunta a alcanzar a 10 millones de niñ@s y adolescentes de nivel primario y secundario de todo el país.

“Este Plan busca volver a poner un libro en la mano de los chicos, volver a hacer que sus padres les cuenten los mejores cuentos y volver a entender lo valioso de la lectura y del que escribe”, celebró Alberto Fernández el regreso del programa que tiene como objetivo fortalecer el trabajo de docentes y bibliotecari@s.

“Nos comprometemos a recuperar la tradición de la lectura y promover el conocimiento abierto. Porque leer es un derecho y buscamos hacerlo efectivo”, anunció Trotta. Según el nuevo ministro, el objetivo es “llegar a las familias para que las lecturas vuelvan a ser parte de las experiencias cotidianas en los hogares”.

El 70% de l@s niñ@s en situación de vulnerabilidad en Argentina no tiene acceso a ningún tipo de libro. Y si no fuera por organizaciones sociales o a través de la escuela, nunca llegarían los libros a sus casas, quitándoles la posibilidad no sólo de aprender a leer sino también de desarrollarse plenamente con la integralidad que aporta la lectura.

El programa, a cargo de Natalia Porta López (Directora de la Fundación Mempo Giardinelli desde 1999), se propone “garantizar 180 lecturas posibles para los 180 días de clase”. Para tal fin se pondrá en marcha la reedición de la colección “Leer por leer”, destinada a escuelas secundarias y de adultos, y se producirá una nueva serie de antologías para cada año de la escuela primaria, tomando como prioridad escritos argentinos y latinoamericanos.

«Necesitamos recuperar la enseñanza de la lectura literaria, saber que la lectura se puede enseñar y que el placer que se produce no es el placer del espectáculo, es otro. Es el placer del hecho artístico, estético, el que uno siente cuando logra comprender algo», aseguró Porta López.

Cómo funcionará el plan

Habrá un Consejo Asesor -conformado por rectores, referentes literarios, editoriales y representantes de la comunidad educativa de las 24 jurisdicciones del país- que será el encargado de definir los acuerdos en torno a las colecciones, los textos y las obras que formen parte del Plan.

El Plan incluirá un concurso federal del que podrán participar estudiantes de todos los niveles. Se llamará “Yo sueño, yo escribo” y culminará con la publicación de una selección de cuentos y poemas.

El programa contará además con una campaña de difusión en los medios de comunicación, bautizada “Una que leamos todos”, que tendrá como objetivo promover propuestas para leer en familia.

Se realizará también una Encuesta Nacional de Lectura para tener información sobre los hábitos de lectura, se capacitará a docentes y bibliotecari@s.

El Plan se propone, además, reactivar la industria editorial argentina, tarea difícil en tiempos de pantallas y libros digitales.

Ee utilizará presupuesto del sistema de medios para reactivar el programa. para el que se invertirán unos 400 millones de pesos en el primer semestre de 2020