El punto final de la letra cursiva

 

Por Pablo Sigal

Cuando hice la primaria, en la década del 80, a pesar de que Emilia Ferreiro y sus descubrimientos en psicogénesis de la escritura ya estaban entrando en las aulas de nuestro país, recuerdo tener que realizar actividades para mejorar la letra y repetir, una y otra vez, las mismas panzas de la “p” o la “b” y esos rulos imposibles de la hache mayúscula. Existía la creencia, aún hoy arraigada, de la repetición como forma central del aprendizaje, en detrimento de la construcción y experimentación.

Después, fui a un colegio industrial, donde la norma y obligación no era la de la rimbombante cursiva sino que debíamos rendir culto a la letra de imprenta, su enemiga acérrima. Ya nunca volvió la cursiva a mi vida: en la facultad, en el profesorado, en mis trabajos, en todo texto manuscrito siempre tuve que usar, por acción u obligación,  la imprenta. La cursiva era tan lejana para mí como formar y tomar distancia. 

Hasta que volví a la escuela primaria. Esta vez como maestro.  Me agarró la desesperación: no sabía hacer las mayúsculas, trataba pero ya no entendía eso de las colitas, las patitas y todas esas vueltas barrocas que unen a una letra con otra. Mezclaba mi letra de calitecno industrial, de líneas firmes y rectas con todas esas redondeces de la letra escolar. Al tiempo me di por vencido y, también, me di cuenta de que mis alumnos/as seguían escribiendo en cursiva aunque yo lo hiciera en imprenta: La escuela ya había hecho su trabajo para que ellos/as hicieran lo que se les pedía sin cuestionar el por qué. 

Si solo la escuela es la que exige este estilo; si su uso es “endémico”  de una institución que se retroalimenta con sus propias lógicas y sentidos; si en toda planilla que se llena por motivos legales, comerciales, institucionales, la aclaración es completar en letra clara de imprenta, entonces cabe hacer la pregunta: ¿para qué sirve enseñar la cursiva? Ahí aparecen diferentes discursos, sostenidos desde diversas lógicas : “¡a mí me gusta!”, dice una. Otra contesta: “ayuda a los niños a trabajar su motricidad fina”. Una más acota: “se escribe más rápido cuando uno está apurado”. 

Podría decir que el gusto de uno/a no puede ser la necesidad de todos/as, y que para trabajar la motricidad fina (cosa que ya con Emilia Ferreiro podríamos poner en duda como necesidad) existen cientos de actividades más lúdicas que repetir ciertos patrones cuasipictóricos una y otra vez. En cuanto a que se escribe más rápido, la imprenta en velocidad (por ejemplo, al tomar apuntes), también desarrolla sus propias formas para unir una letra con otra de forma de no tener que levantar el lápiz. 

Pareciera que, entre sus legionarios, pareciera que la letra cursiva es más defendida como ejercicio mental que como instrumento de comunicación y se ignora, por otro lado, que la importancia de la enseñanza de la escritura no está en sus formas sino en su contenido: la comprensión del sistema por el cual con un puñado de letras se consigue infinidad de sentidos diferentes, y que ese sistema de fonemas tiene su correlato en grafemas.

Claro que si eliminamos su enseñanza la letra cursiva se perderá como práctica, como tradición… pero no será más grave que haber perdido los boletos capicúas, los teléfonos públicos, los relojes analógicos, el cine continuado o el deshollinador. A veces la nostalgia no nos deja crecer.

Seguramente, se pueden seguir buscando argumentos para pensar racionalmente los beneficios de la cursiva, pero la pregunta que debemos hacernos es más sencilla: ¿vale la pena? ¿vale la pena invertir el limitado tiempo escolar en enseñar una letra sin uso social? ¿Qué otras cosas podrían enseñarse en ese tiempo? El recorte del currículum escolar no es una cuestión de “sentido común” ni de “lógica”; no es un material ni estático ni inmutable, sino todo lo contrario. La decisión de cada contenido es una decisión política e ideológica. ¿Por qué no enseñar en ese tiempo otro contenido? ¿Teatro?, para que los/as niños/as puedan expresar emociones o trabajar; ¿variedades lingüísticas?, para que aprendan que la forma de hablar de sus compañeros/as bolivianos/as o paraguayos/as es tan válida como la variante del español rioplatense que hablamos en la Ciudad de Buenos Aires; ¿filosofía?  Todo podría (no) estar y todo podría ser diferente.

 La escuela es una institución conservadora, reacia a los cambios que va conquistando la sociedad. Por poner un ejemplo, en 2010 en las escuelas de CABA (al menos donde yo trabajaba) mientras se votaba la histórica ley de matrimonio igualitario, el registro de clase seguía colocando obligatoriamente primero a los nenes y después a las nenas  y, por tradición,  las filas eran separadas para ambos/as. Después, ese mismo año, “mágicamente” (no mágicamente, claro, pero muy por detrás de las transformaciones sociales), llegó la “orden” de la supervisión de intercalar por apellido, como corresponde, a los chicos y las chicas en el registro. 

Lento pero viene… Seguramente, con o sin nostalgia, llegará el día que le pongamos punto final a la última letra cursiva en la escuela primaria. 

¿Qué te parece que logró la educación en 2020?

El año pasado fue de novela. Hubo sensaciones de todas las imaginables. El 2020 fue casi una montaña rusa a la que tod@s nos subimos conciente o inconcientemente, y de la que muchas veces nos quisimos bajar… La incertidumbre y el miedo fueron primero protagonistas, pero luego asomó la creatividad, la empatía, la oportunidad. Y con eso la comunidad educativa pudo empezar a rodar nuevamente. Aunque la brecha digital se hizo más evidente que nunca, al igual que el resto de las desigualdades sociales.

Aquí compartimos algunas reflexiones que tomamos de las redes sociales.

¿Qué te parece que logró la educación en 2020?

Diana: Los y las maestras sostuvimos la relación pedagógica y pudimos, junto a nuestros alumnos y sus familias, construir un entre que traspasó la distancia y la desigualdad casi mágicamente, además de construir conocimiento por todos los sitios y de todas las formas posibles.

Eugenia: Fue posible incorporar en el cotidiano algunas herramientas que estaban, pero costaba usar o incorporar en los espacios de enseñanza-aprendizaje. En pandemia, pudimos ver cuántos recursos era posible utilizar, cuánto éramos capaces de aprender y creo que son herramientas que llegaron para quedarse.

Eneko: Confirmar que es más necesaria que nunca, la educación en general.

Silvia: lo positivo fue organizar y mantener la vinculación, mediación con nuestros estudiantes desde la no presencialidad, desde lo remoto, llámese virtualidad. Seguir vinculados desde la tecnologia ,aprendiendo su uso sobre la marcha descubriendo sus potencialidades. Las debilidades: la mediació pedagógica necesita del encuentro cara a cara entre el maestro y su alumno para poder explicar en qué consiste un contenido nuevo.

Paula: En mi caso personal (nivel universitario) salvo una docente, sentí una gran falta de contención, docentes sin ganas de darnos elementos o sin elementos o sin saber cómo adaptarlos, compañerxs que escribían a las 4 o 6 am, contenidos pobres a punto de promocionar materias sin leer mucho, desinterés e incluso exigencias delirantes cuando daban clases de 30 min, te tiraban para hacer todo solxs y tardaban dsp 20 días en darte una devolución o no te corregían lo que hacías. Por otro lado, cuando era insoportable. apagaba todo y oía la clase otro día. También sentí invasión a la privacidad porque querían imponerme tener cámara todo el tiempo prendida a lo cual me opuse rotundamente. Sólo la comodidad de no ir a Avellaneda 4 veces a la semana. Salvo una profe re grosa que siempre nos apoyó y se la pasó enseñándonos justamente semiología. A ella no le interesaban las fechas o tirarnos textos de 500 páginas; nos grababa hasta las explicaciones para oirlas antes y después de las clases. En una materia no tenía ni clase, nos tiraban el material y “manejense y rindan”. Difícil. a veces odioso. Sólo semiología con esa profe fue realmente enriquecedor.

Ali: La amplitud de repuestas será de una vastedad increible!!!! Personalmente creo que la resignificación de la tarea docente que sostuvo el sistema educativo, la interpelación a la genuinidad del vínculo pedagógico, las carencias generales ante la conectividad, la real visibilizacion de las desigualdades sociales, entre otras tantas situaciones, lograron situarnos en un espacio inédito y palpable como jamás antes nos sucedió.

Marta: Creo que se logró ver que la escuela es indispensable y que nada nunca podrá reemplazar a un maestro. Vincularse en la no presencialidad fue un desafío que los docentes y las familias asumieron en la más absoluta soledad. Como nunca el Estado educador estuvo totalmente ausente La distancia entre el que pudo y el que no pudo fue muy visible y tardaremos años en encauzar las trayectorias de los más desfavorecidos.

María: Nada menos que sostener una red, a las comunidades de familias y alumnxs, todo lo cual hubiera colapsado sin la institución escolar. Espero que haya logrado obtener el reconocimiento que merece, especialmente en lo salarial. En ese punto, nada cambió.

Pato: Mirarse y verse aunque duela mucho y se guste poco… notificarse.

Lau: Que si no fuera por la pandemia, muchas familias y docentes no hubieran incorporado herramientas tecnológicas. Que las escuelas en su territorio tienen mucha importancia en relación a la llegada del Estado, no sólo como agentes culturales sino como posta alimentarias, de salud, contención de todo tipo y frente a la desidia que producen los medios de comunicación. Que las escuelas se hacen con los docentes entramados con la comunidad de padres y alumnos. Por eso pudieron dar respuesta y apoyar a las familias en momentos difíciles. Y aprendimos y enseñamos mucho respecto de la solidaridad y del cuidado de los propios y de los otros. Un detalle no menor para la construcción de la ciudadanía.

Alejandra: Descubrir fortalezas que no sabíamos que teníamos. Desarrollar en tiempo récord habilidades que no teníamos. Todes fuimos Bill Gates y Steve Jobs por un tiempo!!!

María Eugenia: La educación para este año hay que volverla a rehacer. Nuestro país no estuvo preparado para dar clases de esta forma y vamos a tener que trabajar más en equipo para ayudarnos más. Yo diría: comenzar de cero este tipo de actividades virtuales. Sobre todo para aumentar la presencia de alumnos/as.

El acercamiento a las familias y los mensajes de l@s chic@s son lo mejor de la escuela en pandemia

Por Martín Cedel *

La Escuela N°5 D.E. 5° es una escuela de Jornada Completa Intensificada en Artes que tiene siete grados. El edificio es nuevo y se inauguró el 2 de marzo de 2020. Se encuentra entre Barracas y Nueva Pompeya, pegadita al Barrio Espora y a la Villa 21-24. En la planta baja funciona un Jardín para niños de 2 a 5 años y en los pisos superiores toda la escuela primaria.

Comenzamos las clases con muchas ganas de conocernos y al poco tiempo la pandemia nos obligó a quedarnos en nuestras casas. Desde entonces, transcurrimos la cuarentena con trabajos a distancia: por WhatsApp, por el blog, por libros y cuadernillos. Hicimos clases por zoom, festejamos cumpleaños, jugamos y hasta celebramos los actos patrios.

¡Así llegamos al último trimestre del año!

Martín Cedel, director de la escuela, entregando alimentos con personal del comedor.

El semáforo de la Educación

Semáforo Rojo (detención)
– Esta pandemia cambió completamente la forma de ver la Escuela, el modelo presencial de asistencia de 8 horas que caracteriza a las jornadas completas se vio rotundamente roto y quebrado. Quedamos, tanto los niños y sus familias como los docentes, separados por una distancia imposible de unir a pesar de los esfuerzos.
– Fallamos todos, porque nunca pudimos prever una situación así, jamás imaginamos esto. Para los memoriosos en el receso invernal del 2009 pasó algo parecido… pero apenas duró dos semanas.
– Sufrimos todos al principio cunado tuvimos que pasar nuestros celulares a las familias con la consiguiente pérdida de la intimidad, ahora rogamos a nuestros estudiantes que nos envíen las tareas, a la hora que sea.
– Datos. Wi-Fi. Zoom. Meet. Palabras desconocidas que aparecen como pilares en esta nueva educación.
– Perdimos. Perdimos mucho. Perdimos la cotidianeidad y el contacto cara a cara con nuestros pibes. Los extrañamos, los necesitamos.

Mobiliario nuevo para cuando vuelvan l@s chic@s al aula.

Semáforo Amarillo (precaución)

– Todos estamos intentando reformular nuestras vidas y por ende nuestro trabajo. En Educación definitivamente cambiaron las formas de comunicarnos, las presentaciones de los trabajos y la evaluación. Lamentablemente no estamos en condiciones de saber aún si lo estamos haciendo bien.
– Muchas dudas aparecen en nuestros horizontes docentes, seguramente los profesorados deberán trabajar esto en los futuros colegas y el Ministerio de Educación tendrán que capacitarnos en base a esta nueva cotidianeidad. No podemos dejar pasar esta nueva realidad que lleva tanto tiempo.
– ¿Parte de la solución es proveer de datos a los celulares de las familias? ¿Y las que tienen varios hijos y apenas comparten un solo equipo? ¿Y los que salen a trabajar y se lo llevan? ¿Hablamos de los que no tienen acceso al Wi-Fi porque viven una zona donde las Empresas de Cable no les interesa invertir? Y eso que hablamos de la ciudad que recibe más dinero en Argentina…

Martín y un grupo de docentes entregando cuadernillos.

Semáforo Verde (avanzar)
– Pensar en nuestro pibes siempre, ellos son nuestra luz y esperanza, ellos nos esperan con un audio y con un video explicativo de alguna actividad cuando pueden llegar a visualizarlo, ellos siempre nos mandan mensajes de amor y nosotros, felices, debemos estar orgullosos del lugar que estamos ocupando.
– El futuro llegó hace rato, parafraseando a Los Redondos sabemos bien que jamás fue fácil ejercer esta hermosa profesión y nuevamente estamos acá, en la trinchera, convencidos que el camino es por acá.
– Si hay cosas positivas que podemos rescatar es el acercamiento a las familias y a empatizar, unos y otros, con la realidad que llevamos a diario. Esto debe ayudar a que madres y padres se comprometan más con la educación de nuestros hijos y que no quede supeditada a la del docente de turno. A su vez tenemos que entender, definitivamente, que de esta pandemia salimos mejor si estamos juntos.

 

*Martin Cedel es Director de la escuela.

Algunas cuestiones de género en la literatura infantil

La literatura infantil y juvenil es un espejo donde se reflejan, con nitidez o solo esbozándolas, las certezas y las dudas de cada época. Así como en Barba Azul Perrault reafirma el valor de la obediencia de la mujer hacia el esposo, a partir de los años 1970 del siglo pasado van proliferando los libros para chicos y jóvenes que presentan las temáticas feministas de nuestro tiempo.

Muchas de estas obras forman parte de una pseudo literatura que solo pretende formatear a las nuevas generaciones. Sin embargo, afortunadamente, hay autores que cuentan las historias que quieren contar, interpelando al lector, sumergiéndolo en su relato, y las cuestiones de género se presentan como telón de fondo o como episodios dentro de la ficción.

Estos aspectos superan a la defensa de los derechos civiles, como las luchas de las sufragistas de fines del siglo 19 y principios del 20. Hoy aparecen cuestiones ocultas como la elección de género (príncipe que no encuentra princesa para casarse hasta que descubre a otro príncipe y se enamora de él), la violencia machista (niño que ve a su padre abofetear a su madre durante la comida), niña prepúber que es retirada por un matrimonio mayor de un asilo para trabajar como empleada doméstica y que, a la par, es sometida por las noches por el “señor”), etc.

De estos asuntos nos ocuparemos en el curso Algunas cuestiones de género en la literatura infantil que organiza la consultora EN INTERDISCIPLINA especializada en niñez, adolescencia y familia y que dictará el prof. Carlos Silveyra. Serán cuatro clases iniciando el miércoles 7 de octubre, de 17.30 a 19.00. Este curso se dictará por Zoom. Informes en eninterdisciplina@gmail.com

Tenemos ganas de volver, encontrarnos, abrazarnos, compartir el mate

María Ribetti, vicedirectora de una escuela de nivel secundario de 900 alumnos de Villa Carlos Paz, Córdoba nos cuenta su historia.

Desde el primer momento de la cuarentena consideraron que era una escuela en situación de emergencia sanitaria.

Y comenzaron a implementar estrategias para estar comunicados y enviar material de aprendizaje a sus alumnos.

La llegada de la actividad fue bastante simple, la cuestión fue la respuesta. Tuvimos que buscar nuevas herramientas, una plataforma que todos pudiesen manejar. Cada docente tomó su modo por ejemplo utilizar la plataforma Classroom, mandar material por PDF . Y se comunicaban por whats app con los alumnos.

Los teléfonos personales del equipo directivos se pusieron a disposición de las familias.

Se armaron estrategias de trabajo:

Se propusieron trabajos prácticos. El recorrido fue: del profe al coordinador de curso, (anotaba y llevaba registro de qué profe entregaba el trabajo), de ahí al preceptor del curso que enviaba a los alumnos. Logramos interactuar. Todos sabíamos qué estaba pasando con la respuesta de cada TP. La experiencia fue muy positiva.

Pero los profes comenzaron a recibir los trabajos a cualquier hora, entonces acotamos los horarios. Y armamos una planilla con diferentes columnas donde organizamos la lista de estudiantes y los TP con asignaturas. Había una columna donde constaba el vínculo entre el docente y el estudiante y su nivel de participación (y si comunicaba su realidad).Aparecieron las desigualdades. Por ejemplo, las familias numerosas con un solo teléfono.

Los números dieron esto: El 85% de los estudiantes realizaba el TP.

¿Qué hacemos con el 15% restante? Nación envía cuadernillos para estudiantes con falta de conexión. Del 15% había solo un 5% con dificultades más importantes. El 10% eran parciales: desmotivación, cuestiones familiares, (luego de un mes del aislamiento), cuestiones económicas y desconexiones de wifi. Entonces, los docentes le mandaban el trabajo al papá, el hijo respondía, formato papel vía foto. Esto fue un desgaste tremendo. Se aumentó mucho el trabajo para estudiantes, familias y docentes.

Propusimos trabajos interdisciplinarios por curso. De esta manera: el estudiante hace un solo trabajo que responde a cuatro asignaturas. Los docentes presentaron el trabajo. ¡Tuvimos muy buenos resultados! Cada docente elaboró 5 TP con diferentes tipos de actividades, hasta físicas.

Uno de nuestros objetivos principales fue sostener el vínculo con las familias. Mandamos adivinanzas, juegos para la familia o les pedíamos que canten una canción y la compartan. Se enseñó, por ejemplo, compostaje, para poder sembrar. Mandamos dos videos institucionales y una carta a cada familia.

Los cuadernillos del gobierno llegaron a fines de mayo. Se les entregó. El material era simple pero interesante. Está pensado para que no se corten las tareas, pero responden a los CBC (Contenidos Básicos Comunes). Tuvimos que llevarlo en autos particulares por la falta de transporte público. Lo difícil es tener el seguimiento, la devolución de lo que van haciendo.

Un alumno me llamó un día y me dijo: “Si a vos se te ocurre que hay que ir a la escuela el sábado, vamos, a la hora que sea”, se nota que el vínculo continúa.

Hubo muchos cambios, pocas continuidades.Formas de comunicación, de transmisión. Cambios positivos con idea de ser sostenidos: la presencialidad y la virtualidad unidas; modos de trabajo que no sean solo en presencia.

Extrañamos mucho, todos, docentes y alumnos. Tenemos muchas ganas de volver, encontrarnos, compartir, abrazarnos, mate. De volver a tener la charla cotidiana con estudiantes, profes y directivos.

 

Francesco Tonucci: «Cuando empecemos de nuevo, deberemos inventar otra escuela»

Por Gustavo Sarmiento

«Me arruiné las vacaciones». Francesco Tonucci sonríe al otro lado del teléfono y menciona una agenda interminable de videollamadas (con colegas, funcionarios, periodistas) que le impide un consumo típico de cuarentena, como libros o series. «Y va a seguir, porque me preguntan mucho por el después», agrega en perfecto español. Tonucci habla del Covid-19, como todos en estos días, pero especialmente de las infancias y de la escuela en este contexto de crisis, ilusionado con que sirva como oportunidad para cambiar el modelo educativo imperante.

Un currículum a las apuradas dirá que es pedagogo, escritor, dibujante, investigador y creador del proyecto internacional La Ciudad de los Niños y las Niñas, que se replica en más de 200 localidades de todo el mundo –unas 30 en la Argentina–, en las que se propone dar voz a los pequeños y brindarles espacios públicos donde puedan jugar en libertad. Uno de los que habló con él esta semana fue el ministro de Educación, Nicolás Trotta, que apoyó su iniciativa de que, cuando se abran completamente las ciudades, se les deje el primer día solo a los chicos y chicas, para que jueguen y las disfruten como nunca las vieron.

Francesco vive en Roma, «con el miedo de una persona vieja como yo, y la preocupación de que no se generen más problemas ahora que todo se empieza a abrir». Lo que más lo angustia es que hace más de 70 días no puede ver a sus hijos y, sobre todo, a sus nietos. «Estoy solo en mi casa, aislado, como todos, abriendo la puerta una vez a la semana para comprar». Al segundo se corrige. De hecho, el miércoles dio un paseo por su barrio, en la periferia de la capital italiana, por primera vez en dos meses. «Hice tres kilómetros, paseando por calles y monumentos que no conocía, cerca del Cementerio del Verano, que sorprendentemente tiene nombre español y aquí nadie sabe qué significa. Después de 50 años de transitar una ciudad que vive de manera caótica, con un movimiento espantoso, verla vacía es un efecto muy fuerte… Qué poder tiene un virus para conseguir parar el trabajo y el tráfico, dos dioses de nuestra cultura. Pensemos que aquí la contaminación aérea produce el doble de muertos que el Covid».

-Lo mismo que estamos recogiendo de los chicos de nuestros Consejos de Niños de todo el mundo. Cuando empezó todo este rollo, me golpeó mucho que todos buscaran expertos para dar consejos a padres y maestros y nadie se preocupara por preguntarles a los niños qué pensaban y qué proponían, por lo cual le pedí a alcaldes e intendentes de nuestra red de ciudades, que convoquen al Consejo de Niños. Y lo que sale de esos testimonios son tres cosas básicas. Lo principal: les faltan los amigos. Esto ha sido mal interpretado, creyendo que decían «me falta la escuela». Pero no: les falta la escuela porque es el único lugar donde se encuentran sus amigos. Décadas atrás, se los encontraban en la calle, en el tiempo libre, para hacer otras cosas, inventar, jugar, y en la escuela estaban los compañeros de clase. Ya no es así: se perdió la calle. Lo segundo que dicen en las encuestas es que les gusta pasar tiempo con sus padres. Es un regalo de la pandemia. Muchos niños o no los conocían o los veían casi de casualidad. Ahora tienen que compartir y participan de las cosas de la casa. Lo tercero: todos manifiestan que están hartos de la tarea de manera virtual. Es algo que la escuela no ha entendido que no debía hacer. Por eso propuse aprovechar la casa para que sea un laboratorio, y que sean las acciones con los padres las verdaderas tareas, no las del libro de texto. Aprender a cocinar, coser, recuperar las fotos, pintar, y que la escuela trabaje con los niños sobre estas experiencias. Si «hacen pasta” y nada más, no sirve; veamos si hay matemáticas dentro de la cocina: hay pesos, proporciones, tiempos de cocción. O aprovechar para hacer lengua, escribiendo recetas, que no es escribir cualquier texto, debe ser útil para que otra persona que no me conoce pueda repetir el mismo plato. Cuando el mundo se amplíe de nuevo fuera de las casas, me gustaría que la escuela no perdiera este descubrimiento: que se puede trabajar sobre el mundo, el barrio, las historias, la naturaleza y los problemas ambientales, y no sobre los libros de textos.

 

-¿Cree posible un cambio en la escuela después de la pandemia?

-Clases y tareas en este tiempo son cosas que no tienen sentido, porque vivimos situación extraordinaria, no puede ser que la escuela siga como antes. Pero esta manera de interpretar la educación y la escuela no debe ser sólo en tiempos de crisis y coronavirus, sino para siempre. Los cambios cuestan. Normalmente, las estructuras intentan quedarse iguales para siempre. La escuela italiana adoptó como lema en esta crisis: «La escuela continúa». Sería un “seguimos como antes”. Y es algo paradójico: ¿cómo que no cambia nada si cambió todo para todos? Pero si la mayoría piensa que la escuela no tiene que cambiar, vendrá agosto u octubre y todo seguirá igual. Tenemos que aprovechar esta oportunidad para lanzar una idea nueva de una escuela que corresponda a lo que nuestra sociedad necesita.

-¿Y qué necesita?

-Por ejemplo, la diversidad. En la escuela hay niños de culturas y lenguas diferentes, minorías indígenas, niños con discapacidades, de diferentes sectores sociales, niños pobres que en este momento manifiestan limitaciones porque no tienen aparatos tecnológicos para conectarse con la escuela. El tema de fondo es que hay una idea equivocada de que la escuela debe ser para iguales, entonces todas las veces que alguien no es igual a los demás se considera un problema. Y la verdad es que los niños son diferentes uno del otro, por lo cual si queremos hacer una propuesta educativa democrática y eficaz, tenemos que hacerla para diferentes, y no para iguales. Lo dice la Convención de los Derechos del Niño, a la que Argentina adhirió hace 30 años con carácter constitucional: la educación no tiene como objetivo que todos consigan los mismos resultados. El propósito de la escuela y la familia en conjunto debe ser que los chicos descubran sus aptitudes, vocación y talento, sus inteligencias, y una vez que cada uno descubrió su camino, ofrecerle los instrumentos adecuados para desarrollarlo hasta el máximo nivel posible. Por eso tiene que haber diversidades en la escuela, y trabajar sobre lo bueno que cada uno tiene, no sobre lo malo. Con los mismos textos para todos, pensados desde un ministerio casi siempre desde la capital del país, la escuela está dejando afuera a un porcentaje enorme de alumnos que no nacieron para ser literatos o matemáticos, que quieren ser músicos, pintores, deportistas, arquitectos o mecánicos. Hay una injusticia. Una propuesta igual para desiguales.

-¿El Covid-19 es una oportunidad para pensar en una escuela diferente?

-La crisis, como dijo Albert Einstein, puede ser una bendición, porque produce progresos. Espero eso, especialmente para casos como el de la Argentina, donde las autoridades parecen motivadas a impulsar cambios y no la conservación. Las escuelas que mejor funcionan en el mundo, como las de Finlandia, no tienen exámenes; hay muchas menos horas de cursada a lo largo del año; empiezan la primaria a los 7 años y no hay tareas. Se hace mucho hincapié en repetir o pasar de año, y eso no es lo central. Cuando empecemos de nuevo, tendremos que inventar una escuela que hoy no existe. No es verdad que vamos a poder volver a la escuela de antes; porque el virus nos obligará, con las condiciones de distancia y de cuidado, a pensar cosas totalmente distintas. Aquí, por ejemplo, hemos analizado la posibilidad de dividir las clases en dos grupos, uno en casa y otro en la escuela, e ir rotándolos. Pero lo principal es que tenemos que idear una escuela pensada de otra manera. La debilidad es que se funda en una base jerárquica y que los de la misma edad saben lo mismo, creyendo que cuando empiezan el proceso escolar no saben nada y después empiezan a saber lo que los maestros supieron pasarles. El mérito del aprendizaje se pone siempre en los niños: si no aprenden, no se castiga al docente que no supo enseñarles, sino al alumno que no tuvo capacidad o no quiso aprender. Podemos abandonar la idea de la clase con pupitres en la que los alumnos escuchan y repiten, y pensar que trabajen entre ellos. Si tenemos grupos de 6 a 12 años, hasta se pueden manejar solos, por lo cual un profesor puede lanzar propuestas, o crear grupos de trabajo que luego supervisa. En este momento, donde tenemos que enfrentar una situación nueva y problemática, mezclar edades lo haría mucho más fácil.

-¿Cómo están los niños en estas semanas en las que les cambió el mundo?

-No se los escucha, en casi ningún lugar, excepto en países como Finlandia o Nueva Zelanda, que no casualmente son liderados por políticas mujeres, que desde el principio les hablaron a los niños. Los niños valen poco porque no votan. No están en agenda. Y si la escuela quiere modificar la relación con ellos, no puede repetir siempre lo mismo. El tema central es si la escuela es consciente de que hay que cambiar: así como era ya no funcionaba desde antes de la pandemia. No es que antes funcionaba bien y entonces lamentamos no poder seguir como antes. No. Muchos niños se aburrían, no seguían la clase, y después olvidaban lo que habían aprendido. Era una estructura débil, incluso en el aula. Por eso me gustaría una escuela donde todos los espacios se utilicen como talleres y laboratorios, con muchísimas propuestas distintas: baile, música, física, huertas, ir moviendo a los grupos. En estas épocas puede ser útil la idea de la jornada escolar como un recorrido y no como una estancia. Hace 30 años que lo propongo, pero ahora parece que llegó el momento en el que a los gobiernos que me consultan les parece viable. Algo bueno habrá hecho este virus maldito.

Que las ciudades sean para los niños

Una de las propuestas de Tonucci para estos tiempos de pandemia apunta a que, el día que «reabran» las ciudades, cuando todo vuelva a una mínima normalidad, se las entreguen por 24 horas a los niños y las niñas. «Lo lanzamos como proyecto internacional de la Ciudad de los Niños. La gente puede firmar la petición en nuestra página lacittadeibambini.org o en nuestro Facebook. Lo que decimos es que esta crisis tuvo errores sanitarios, víctimas (sobre todo nosotros, los viejos), y ha tenido campeones, que son los niños. Porque resistieron al virus, no por mérito de ellos solos, claro, pero viven esta temporada muy larga, encerrados en casa, que les significa algo incomprensible, y lo están haciendo muy bien. Darles un día la ciudad vacía para que jueguen y la disfruten en libertad, como nunca han podido, y como les gusta a ellos, sin tráfico, peligros ni contaminación, es el regalo que les podemos hacer a modo de agradecimiento».

Hizo llegar su iniciativa a los 200 alcaldes de las localidades que forman parte de la red internacional, entre ellas varias argentinas. Tonucci menciona a Arrecifes y a Rosario, una de las históricas desde que el proyecto de la Ciudad de los Niños arrancó en mayo de 1991, con la idea de que «los niños asuman un papel activo en el proceso de cambio, participando de forma concreta en el gobierno y en la delineación de su ciudad, apropiándose de nuevo del espacio urbano».

También le comentó al ministro de Educación, Nicolás Trotta, la iniciativa de liberar un día las ciudades para los niños: «Prometió que se iba a sumar a la petición, igual que Rosario o Neuquén. Es más una decisión política que educativa. Sé que es una propuesta muy utópica, pero lamentablemente todo el tiempo que proponemos algo para niños, es utópico».

Pruebas Pisa

Afirma Tonucci: «La escuela sigue siendo la escuela de lengua y matemáticas, y el resto es algo que si hay, hay, y si no, no importa, como las Pruebas Pisa que toman estas dos o tres competencias y las miden por igual en todos los países sin tener en cuenta las diferentes realidades. El niño mapuche ve distinto la vida del que vive en Palermo o en una villa miseria, todos tienen el mismo derecho de aprender, y lo hará mejor cuanto más pueda examinar su propia realidad».

Fuente: Tiempo Argentino

Cuando somos pocos en el aula

 

Hace unos años, cuando todavía me desempeñaba como maestra de grado, se me presenta un gran desafío en ese rol. La dirección de la escuela, me asigna el trabajo con un grupo de estudiantes de tercer grado. La  peculiaridad de grado era que el total del grupo  constaba solo de cinco estudiantes, entre los que se encontraban cuatro niñas y un niño.

Todas las recomendaciones giraban en torno a poder mantener a ese grupo matriculado sin perder un solo estudiante que implicaba el cierre del grado por el bajo número de alumnos inscriptos. Era un gran peso para mí.

Es posible pensar que, siendo un grupo pequeño, la tarea sería menor. Menos para corregir, para planificar y  para acompañar. Pero, la enseñanza es una tarea difícil que no entiende de las proporcionalidades ni de las matemáticas. Enseñar implica un sin número de variables  que van desde el conocimiento del área, la didáctica, la planificación, lo convivencial , el vínculo con la comunidad, etc.

Mis  interrogantes giraban en torno a: ¿de qué manera mantener la interacción, la motivación, la acción entre los estudiantes? , ¿cómo lograr que se presenten situaciones problemáticas  que los inviten  a pensar y construir conocimiento?. Sintiéndome una docente que observa  y  acompaña los procesos de cada estudiante, me propuse no convertirme en una lupa que no permite que se equivoquen y estar todo el tiempo corrigiéndoles las actividades y llenarlos de un sinfín de tareas. Por lo contrario, mi reflexión giraba en torno a darles el tiempo para lograr los procesos que todos los estudiantes de tercer grado realizan, permitiéndoles  tener también un espacio para divertirse y jugar.

Entonces aparecieron los proyectos compartidos con cuarto grado, que les daba la posibilidad de encontrarse con otros e interactuar. Los proyectos compartidos con segundo y primero donde ellos se sentían más importantes y podían explicarles a otros y ayudarlos.

El espacio del aula se llenó de rincones para leer, para investigar y para jugar.

Hubo momentos en los que se tuvo que pedir silencio por el barullo que se escuchaba. También hubo que pedirles que se sentaran y dejarán de andar corriendo por el aula cuando se estaba explicando una consigna.

Me acuerdo del cansancio con el que llegaba a casa por poner el cuerpo y la cabeza cada día.

Me acuerdo de cada uno de ellos y de sus particularidades.

Fuimos muy felices ese año.

 

Li. Prof. Vanesa Correa

 

ENCENDER EL FUEGO

Por Prof, Lic, Mg. Claudia Rosales

Encender el encender el fuego en estos momentos, todo un desafío cuando no tenemos un aula ni el contacto físico.

¿De qué manera pueden, los maestros, estar cerca de los alumnos?
Volver a tener esa conexión, tan íntima, tan auténtica. A puro coraje.

Estar cerca de nuestros alumnos. Tal vez ya está sucediendo sin haberlo pensado tanto. Maestros corajudos.
Coraje, del latín, “corazón”. Maestros con tanto corazón.

Les dejo algunas ideas, para estar cerca, para encender el fuego, tras haber hablado con muchos docentes:

1️⃣  Te leo. En las tareas, en los desafíos, en lo que relatan los alumnos. Con esa lectura que hacen los maestros, sentida y profunda.

2️⃣  Te escucho. Ese escuchar las palabras y los tonos de voz para saber cómo están.

3️⃣  Te pregunto. A partir de lo que leés y escuchás como docente, aparecen las preguntas para hacerle a tu alumno. Preguntas sobre temas de aprendizaje y preguntas de estados de ánimo, de situaciones especiales.

4️⃣  Te cuento. El relato de del maestro acerca de lo que ve de sus alumnos en sus emociones, de sus actividades privilegiando la motivación y favoreciendo la autoestima.

Y vos, ¿cómo encendés el fuego, maestro corazón?

Adolescentes, coronavirus y escuela

por Prof. Lic. Mg Claudia Rosales

Estás en la escuela secundaria y tenés una cantidad importante (¿abrumadora?) de tareas para hacer en casa a partir de la falta de clases presenciales y el aislamiento.

¿Falta de concentración? ¿Dispersión?¿Hacer la tarea te lleva más tiempo del que pensabas?Tal vez sea menos en cantidad que lo que harías en clase. Pero, claro, no estás en clase.
Dicen que tampoco son vacaciones.

Todos y todas entendemos eso. Pero, si no son clases tal como estás acostumbradx y tampoco son vacaciones, ¿qué son? ¿cómo son? ¿cómo llevarlas a cabo?

Las personas que damos clase en algún nivel y que lo hacemos habitualmente en presencia estamos viendo de qué manera llegamos a nuestras aulas para que las consignas se entiendan, para tener más claro los conocimientos de nuestros estudiantes.
Ideas o propuestas para vos, alumno y alumna de secundaria que “sos grande”, “sos responsable”, como suelen decirte y que, en estos momentos, estás preocupado, asustada, inquieto, atenta a lo que está sucediendo como cualquier persona.

TIPS

Elegí un momento del día para hacer las actividades, preferentemente usá la organización escolar: días, horas y materias, tal como lo tenías en la escuela.

– Compartí en casa lo que puedas. Mostrá lo que hiciste y no para que te corrijan, para que expliques vos y te des cuenta de cuánto sabés de ese tema o de cómo resolviste la propuesta.

– Hablá con compañeras y compañeros sobre las tareas.

– Realizá las actividades que puedas con un par.

– Pedí a tu profesor/a que te explique aquello que no entendiste.

– Confirmá la comprensión de las consignas que te resulten difíciles de entender.

– Una vez finalizada la actividad, enviala rápidamente. Que no quede en tu cabeza cuál es la que te falta enviar y cuál mandaste

– Tené un cuaderno, papel, block de notas o lo que sea para ir anotando ideas, imprevistos, dudas, etc que si las guardás en la cabeza, te las olvidás.

No es que vos no podés o no te interesa o estas hecho (a) un vago (a); es que esta pandemia nos atravesó a todxs. Y, cada uno, estamos haciendo lo que podemos.

Lenguas extranjeras en la escuela primaria. La necesidad de articular

Intercambios registrados en una escuela primaria de la Ciudad de Buenos Aires:

 

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¿Seño, nos podemos quedar en el aula durante el recreo para seguir armando el game de los animals de desert, tundra y rainforest? (alumnos de 3er grado)

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Que están viendo de ciencias? (docente de inglés)
-Seres vivos y la relación con su hábitat. (docente de ciencias naturales)
-Que te parece entonces si en inglés indagamos sobre migración de ballenas? Tengo un cuento muy lindo sobre el tema cómo disparador y enlace de literatura
. ¿Podemos pensar juntas cómo trabajarlo en el aula? (docente de inglés)
Fijémonos en los NAPS (Núcleos de aprendizaje prioritario) ¿te parece? (docente de ciencias naturales)
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Estos diálogos/intercambios nos hablan de un tipo de aprendizaje donde se logra la motivación intrínseca. En áreas como la enseñanza de idiomas es maravilloso observar tanto a maestros como a alumnos absolutamente involucrados con proyectos donde se articulan contenidos con sentido.

El enfoque constructivista nos convoca al armado de unidades didácticas donde se articulen pedagógicamente los contenidos de naturales, sociales, lengua y literatura con los contenidos lingüísticos del idioma.

El concepto de articulación de contenidos también se encuentra íntimamente relacionado con el abordaje del lenguaje a través del curriculum ya que sabemos que conocer un idioma/lenguaje representa más que una habilidad comunicativa. Se encuentra enlazado con los procesos mentales convirtiéndose además en una importante herramienta para construir conceptos y procesar información.

Cabe recordar lo que expresa Carretero, “cuando se sostiene que el aprendizaje es un proceso constructivo interno, se defiende la idea de que no basta con la presentación de la información a un alumno para que éste la aprenda, sino que es necesario que la construya mediante una representación interior. En este proceso, cumplen un papel fundamental las ideas previas del alumno, así como sus expectativas, sus habilidades, sus intereses y otros aspectos cognitivos que interactúan”
Se trata de utilizar a los idiomas como vehículos de nuevos aprendizajes, considerando saberes previos, hipótesis y conocimientos de lengua materna.

Al igual que en otras áreas del aprendizaje, los docentes de lenguas extranjeras inicialmente inspirarán provocando curiosidad y deseo. Para ello, se hace indispensable el objetivo de articular con contenidos curriculares, considerando las didácticas específicas de cada área. Se deberá tener en cuenta, además, los tipos textuales y las estrategias de pensamiento. Durante este proceso se proverán andamiajes significativos y fomentará el uso de la gramática contextualizada y con sentido. Es de este modo que los alumnos sentirán un deseo, real y auténtico, de comunicarse en el nuevo idioma tanto en forma oral como escrita.

Los que trabajamos de este enfoque sabemos que el aprendizaje significativo nos conduce por un camino donde tanto el proceso como los resultados, constituyen una increíble experiencia para alumnos y para docentes.

 

Lic. Marta Braylan

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Asesoramiento y Capacitación en el área de Lenguas Extranjeras

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Lic. Marta Braylan
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