La inclusión del inclusivo en la escuela

La inclusión del inclusivo en la escuela

 Por Pablo Sigal

                                                                                                            Estoy en desacuerdo con lo que decís, pero                                                                                                         defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo

Evelyn B. Hall

 

Un fantasma recorre el mundo, el fantasma del lenguaje inclusivo. Amado y odiado con el mismo fervor, el fenómeno nos atraviesa en cualquier ámbito social que transitemos, desde la familia al club. Y la escuela no es la excepción. De hecho, es casi el centro del debate, ya que existe la idea de que la escuela es la institución responsable de transmitir “el buen hablar”, es decir, la norma.

De esta idea se desprende la más usual crítica al lenguaje inclusivo, que es la idea de que quien usa la “e” habla mal porque el hablar bien sería seguir las normas de la Real Academia Española. Sin embargo, la idea de un hablar bien y mal es solo parte de lo que llamamos prejuicio lingüístico: una cosa son las normas de una institución y otra es el uso efectivo que hacen los hablantes de la lengua, que siempre tiene una distancia de acuerdo a variedades sociales, etarias, regionales de la lengua.

De hecho, si fuera como dicen los detractores del lenguaje inclusivo, no existiría el fenómeno del “cambio lingüístico” y seguiríamos hablando latín vulgar. La lengua es, por definición, cambio; una forma lingüística es reemplazada por otra. Una vez que este cambio se consolida es la RAE la que lo incorpora como norma: es decir, primero viene el cambio y luego la incorporación. NUNCA es al revés porque no es posible imponer el cambio.

Ferdinad de Saussure describe este fenómeno, en su Curso de Lingüística General, como mutabilidad e inmutabilidad del signo lingüístico: nadie puede cambiar el signo y al mismo tiempo el signo cambia permanentemente. Un ejemplo muy claro de esto es que durante muchísimos años se trató de imponer el uso de “tú” tratando de eliminar o subyugar al “vos”. En la televisión, las películas y las telenovelas hablaban de “tú”; en la escuela las maestras obligaban a hablar de tú (y hasta hace muy poco tiempo el paradigma verbal era “yo/tú/él” y no “yo/vos/él”). Fue una lucha que se encaró con toda las fuerzas coercitivas del sistema educativo y de la cultura y, sin embargo, ningún alumno/a dejó de vosear. En cambio, hace algunos años, sin que NADIE se lo propusiera, el prefijo “re” pasó a tener también una función modalizadora, que introduce un cambio en la intención de la frase, convirtiéndola en una ironía o broma (“Esta nota es aburridísima, ah re”).

Esto nos lleva a sacar una primera conclusión: no hay nada puro en el lenguaje, no hay nada que defender, ya que el lenguaje se transforma sin la avenencia ni consejo de nadie.

Santiago Kalinowsky, miembro de la Academia Argentina de Letras y lexicógrafo, ha pensado con brillante lucidez que la introducción de la “e” en el sistema de géneros del español es un fenómeno retórico pero no de cambio lingüístico. Observar la aparición de una nueva palabra o el cambio de una existente en cierta comunidad etaria es una cosa que ocurre con frecuencia; ahora, producir un cambio consciente en la sintaxis o en la morfología, que se extienda a toda una comunidad lingüística de 500 millones de personas y que se convierta en norma, es otro cantar.

Entonces, decir que es un fenómeno retórico, es entender al lenguaje inclusivo como un fenómeno que busca hacer ver una situación social de injusticia. Esto no lo hace ni más ni menos importante, pero sí lo contextualiza y le da razón de ser como idea política del mundo, como acto transformativo en sí mismo y no en el lenguaje.

En esta idea podría estar la clave de cómo pensar el lenguaje inclusivo en las instituciones escolares, desde el inicial y primaria hasta el sistema universitario. ¿Por qué no permitir que cada uno/a exprese su visión del mundo como quiera? Por qué un/a docente o un/a alumno/a no puede decir “chiques”, expresando con ello su desacuerdo con el sistema patriarcal y binario que rige el mundo? Sería casi como prohibir una jerga, argot o cualquier otro sistema simbólico que exprese, de alguna forma, una posición sobre la propia existencia y el mundo. A esta altura ya entendemos que eso no provocará que las y los alumnos/as repitan la forma de habla del/ la docente pero sí podría llegar a introducir la pregunta por la desigualdad de género en el mundo, que sería una punta de lanza importantísima para pensar los contenidos de la educación sexual integral que son, como sabemos, obligatorios por ley.

Cada uno/a debería poder decidir cómo quiere hablar (y digo “decidir” porque eso es lo que debería ocurrir: elegir conociendo el sistema de opciones). La escuela es responsable de que los chicos y las chicas entiendan el sistema de géneros del español pero también tiene que ser responsable de que entiendan que hay una opción inclusiva que no responde a este. Es una reflexión lingüística pero sobre todo de tolerancia y subjetivación de las identidades.

Después estaremos los que criticaremos al lenguaje inclusivo por tibio e ingenuo ¿Por qué tibio? ¿Por qué ingenuo? Eso ya es asunto de otra nota.

¿Qué te parece que logró la educación en 2020?

El año pasado fue de novela. Hubo sensaciones de todas las imaginables. El 2020 fue casi una montaña rusa a la que tod@s nos subimos conciente o inconcientemente, y de la que muchas veces nos quisimos bajar… La incertidumbre y el miedo fueron primero protagonistas, pero luego asomó la creatividad, la empatía, la oportunidad. Y con eso la comunidad educativa pudo empezar a rodar nuevamente. Aunque la brecha digital se hizo más evidente que nunca, al igual que el resto de las desigualdades sociales.

Aquí compartimos algunas reflexiones que tomamos de las redes sociales.

¿Qué te parece que logró la educación en 2020?

Diana: Los y las maestras sostuvimos la relación pedagógica y pudimos, junto a nuestros alumnos y sus familias, construir un entre que traspasó la distancia y la desigualdad casi mágicamente, además de construir conocimiento por todos los sitios y de todas las formas posibles.

Eugenia: Fue posible incorporar en el cotidiano algunas herramientas que estaban, pero costaba usar o incorporar en los espacios de enseñanza-aprendizaje. En pandemia, pudimos ver cuántos recursos era posible utilizar, cuánto éramos capaces de aprender y creo que son herramientas que llegaron para quedarse.

Eneko: Confirmar que es más necesaria que nunca, la educación en general.

Silvia: lo positivo fue organizar y mantener la vinculación, mediación con nuestros estudiantes desde la no presencialidad, desde lo remoto, llámese virtualidad. Seguir vinculados desde la tecnologia ,aprendiendo su uso sobre la marcha descubriendo sus potencialidades. Las debilidades: la mediació pedagógica necesita del encuentro cara a cara entre el maestro y su alumno para poder explicar en qué consiste un contenido nuevo.

Paula: En mi caso personal (nivel universitario) salvo una docente, sentí una gran falta de contención, docentes sin ganas de darnos elementos o sin elementos o sin saber cómo adaptarlos, compañerxs que escribían a las 4 o 6 am, contenidos pobres a punto de promocionar materias sin leer mucho, desinterés e incluso exigencias delirantes cuando daban clases de 30 min, te tiraban para hacer todo solxs y tardaban dsp 20 días en darte una devolución o no te corregían lo que hacías. Por otro lado, cuando era insoportable. apagaba todo y oía la clase otro día. También sentí invasión a la privacidad porque querían imponerme tener cámara todo el tiempo prendida a lo cual me opuse rotundamente. Sólo la comodidad de no ir a Avellaneda 4 veces a la semana. Salvo una profe re grosa que siempre nos apoyó y se la pasó enseñándonos justamente semiología. A ella no le interesaban las fechas o tirarnos textos de 500 páginas; nos grababa hasta las explicaciones para oirlas antes y después de las clases. En una materia no tenía ni clase, nos tiraban el material y “manejense y rindan”. Difícil. a veces odioso. Sólo semiología con esa profe fue realmente enriquecedor.

Ali: La amplitud de repuestas será de una vastedad increible!!!! Personalmente creo que la resignificación de la tarea docente que sostuvo el sistema educativo, la interpelación a la genuinidad del vínculo pedagógico, las carencias generales ante la conectividad, la real visibilizacion de las desigualdades sociales, entre otras tantas situaciones, lograron situarnos en un espacio inédito y palpable como jamás antes nos sucedió.

Marta: Creo que se logró ver que la escuela es indispensable y que nada nunca podrá reemplazar a un maestro. Vincularse en la no presencialidad fue un desafío que los docentes y las familias asumieron en la más absoluta soledad. Como nunca el Estado educador estuvo totalmente ausente La distancia entre el que pudo y el que no pudo fue muy visible y tardaremos años en encauzar las trayectorias de los más desfavorecidos.

María: Nada menos que sostener una red, a las comunidades de familias y alumnxs, todo lo cual hubiera colapsado sin la institución escolar. Espero que haya logrado obtener el reconocimiento que merece, especialmente en lo salarial. En ese punto, nada cambió.

Pato: Mirarse y verse aunque duela mucho y se guste poco… notificarse.

Lau: Que si no fuera por la pandemia, muchas familias y docentes no hubieran incorporado herramientas tecnológicas. Que las escuelas en su territorio tienen mucha importancia en relación a la llegada del Estado, no sólo como agentes culturales sino como posta alimentarias, de salud, contención de todo tipo y frente a la desidia que producen los medios de comunicación. Que las escuelas se hacen con los docentes entramados con la comunidad de padres y alumnos. Por eso pudieron dar respuesta y apoyar a las familias en momentos difíciles. Y aprendimos y enseñamos mucho respecto de la solidaridad y del cuidado de los propios y de los otros. Un detalle no menor para la construcción de la ciudadanía.

Alejandra: Descubrir fortalezas que no sabíamos que teníamos. Desarrollar en tiempo récord habilidades que no teníamos. Todes fuimos Bill Gates y Steve Jobs por un tiempo!!!

María Eugenia: La educación para este año hay que volverla a rehacer. Nuestro país no estuvo preparado para dar clases de esta forma y vamos a tener que trabajar más en equipo para ayudarnos más. Yo diría: comenzar de cero este tipo de actividades virtuales. Sobre todo para aumentar la presencia de alumnos/as.

Fútbol y tecnología de la mano: Potrero Digital ofrece talleres de informática en Estudiantes de la Plata

El primer Potrero Digital y su escuela de oficios digitales abrió sus puertas dentro del club Estudiantes de La Plata a comienzos de septiembre y ya cuenta con 150 jóvenes que cursan Programación Web y Marketing Digital, y 400 chicos de 7 a 1 4 años que, cada sábado, participan de los talleres de programación de Videojuegos y Robótica en Picadito Digital.

Con un equipo de más de 10 docentes, Potrero Estudiantes comenzó los cursos virtuales gratuitos de programación web y marketing digitalLos alumnos también comenzaron a cursar Habilidades Socioemocionales e Inglés Digital, ambas materias comunes a las dos especializaciones.

Es parte de la iniciativa Estudiantes Innova que lanzó el club, un espacio para la integración del deporte, educación, tecnología y responsabilidad social, en alianza con Fundación Compromiso y Fundación Itaú.

Asimismo, y con la finalidad de fomentar el uso responsable de la tecnología, los más de 400 chicos de entre 7 y 14 años que cada sábado asisten a Picadito Digital, participan, junto a sus familias, de un ciclo de charlas tituladas “Cómo cuidarse en Internet” dictadas por especialistas de la organización Argentina Cibersegura.

Las charlas relacionadas con temas de ciberseguridad para familiarizar a los alumnos en temas vinculados a privacidad, vínculos y violencia se llevarán a cabo el 24 de septiembre y el 5 de octubreLa transmisión se realizó por el canal oficial de Estudiantes de La Plata en YouTube, por lo que quedó abierta a toda la comunidad.

Desde que comenzó Potrero Digital en Estudiantes de La Plata vemos día a día el entusiasmo y la predisposición de los chicos en cada clase y es una gran satisfacción ver la respuesta positiva que tienen estos incentivos en ellos, que hacen que se puedan plantear nuevos objetivos que antes les resultaban lejanos” afirmó Sebastián Verón, Presidente de Estudiantes de La Plata. Y agregó: “Es un orgullo para el club tener la posibilidad de sumarnos a esta iniciativa que abre puertas y brinda oportunidades para lograr que los jóvenes se formen y sean dueños de su propio futuro” 

Entrevistamos a Juan Jose Bertamoni, Director de Potrero Digital

¿Cómo y cuándo surgió la idea de Potrero Digital?

En 2018, Fundación Compromiso, Cooperativa La Juanita, y la productora MundoLoco (de Juan Campanella y Gastón Gorali), crearon Potrero Digital como un nuevo concepto educativo que brinda formación digital para poder lograr empleabilidad.

El primer Potrero nació en Laferrere, Partido de La Matanza, de la mano de Cooperativa La Juanita y gracias a un aporte inicial del Fondo Nacional de las Artes. Allí se construyó un espacio para que 40 alumnos por turno pudieran capacitarse en Programación, Marketing Digital, Comercio Electrónico, Inglés Digital y Habilidades Socioemocionales.

El segundo Potrero se inauguró en Morón, un año más tarde, de la mano de la Sociedad de Fomento Federal del Oeste. Como primer acercamiento a la comunidad, convocó a chicos entre 7 y 14 años para que se sumaran a Picadito Digital, un laboratorio de Programación Inicial de Videojuegos y Robótica. De esa forma, los chicos y sus familias pudieron familiarizarse con la escuela y sus especializaciones.

En 2020, COVID-19 aceleró el camino y Potrero Digital reconvirtió su propuesta pedagógica en 100% virtual a través plataformas tecnológicas. La pandemia aceleró un objetivo que Fundación Compromiso se había propuesto y que permitió que Potrero Digital creciera y se expandiera.

¿Cuáles fueron hasta ahora las experiencias y resultados?

Más de 3.000 alumnos (el 62% son mujeres) han participado de los cursos en oficios digitales de Potrero Digital dictados por 35 docentes en estos 2 años. De estos estudiantes, 1.300 fueron certificados y 500 están trabajando gracias a los conocimientos adquiridos.

El alcance de Potrero Digital llega a 35 puntos del país, 2 escuelas internacionales en Uruguay y Brasil y experiencias pilotos en Chile y México.

¿Con qué población trabajan y cómo se enfrentan en pandemia con la falta de conectividad?

Potrero Digital tiene como objetivo acercar capacitaciones en oficios digitales a jóvenes mayores de 16 años con escasas oportunidades para lograr su integración social y su incorporación al mercado laboral a través de la tecnología, provocando un cambio cultural en las comunidades.

Hoy ha logrado transformarse en aquella red de capacitación digital que quería ser, con alumnos distribuidos a lo largo y ancho del país. La pandemia acercó a muchísima gente gracias a la virtualidad de nuestros cursos, pero también porque la cuarentena dejó a mucha gente con empleos informales sin trabajo y con la necesidad de formarse y prepararse para un escenario laboral donde la tecnología se vuelve una herramienta excluyente.

Frente al contexto de aislamiento social por la pandemia actual, para nosotros es clave poder contribuir con un elemento vital para la sociedad como lo es la educación.

En este contexto, se vuelve más necesaria que nunca la alianza entre organizaciones y empresas con un objetivo común enfocado en las próximas generaciones y su posibilidad de desenvolverse en el mundo. Trabajamos para brindar a los jóvenes nuevas experiencias, expandir sus conocimientos y facilitarles las herramientas digitales claves para desarrollarse a nivel laboral.

¿Cómo surgió la idea de hacerlo con Estudiantes de la Plata?

Estudiantes de La Plata representa un hito para Potrero Digital: es la primera escuela de oficios digitales dentro de un club de fútbol. En el marco del programa Estudiantes Innova, se generó la alianza con Fundación Compromiso para ofrecer a su comunidad la posibilidad de ser parte de una escuela de oficios digitales que busca la inclusión social a través de la tecnología.

 ¿Quiénes son los docentes? ¿Lanzan convocatorias para sumar nuevos docentes a los cursos?

Los cursos son dictados por profesionales formados por las empresas más reconocidas en sus áreas de expertise (Digital House, Icana, Escuela Da Vinci, Google). Ofrecen a los alumnos una certificación que, en poco tiempo, los habilita a insertarse en el mundo laboral, ya sea a través de una empresa o impulsando un emprendimiento propio.

También contamos con un Programa de Formación de Formadores en 5 tramos técnicos. Los alumnos egresados de Potrero Digital se convierten en docentes y facilitadores.

¿Qué respuesta hubo hasta ahora de parte de los chicos?

La respuesta de los alumnos es fantástica. Potrero Digital ha logrado consolidar una mística, una identidad propia en la que se destaca el compromiso, la solidaridad, el compañerismo entre los alumnos, aún en contexto de pandemia y siendo el modelo 100% virtual. La verdad es que nos sorprende el nivel de interacción y de enriquecimiento mutuo que se genera en cada trayecto. Eso es algo muy notable que día a día nos sorprende y nos estimula.

A modo de anécdota puedo contar que hace dos semanas hicimos nuestra reunión informativa para sumar nuevos alumnos al Potrero exclusivo de la ciudad de Mendoza, que llevamos adelante en alianza con el municipio Mendoza Ciudad, el Banco Supervielle y dos organizaciones sociales (La Favorita y El Arca). En dicho encuentro y de manera espontánea, sin que nosotros supiéramos, los alumnos que egresaron del primer cuatrimestre ingresaron a la reunión para recomendar a los ingresantes los cursos de Potrero Digital. Allí, destacaban el compromiso de los docentes, el apoyo permanente, la respuesta, la tutoría, el seguimiento, la entrega de equipamiento para aquellos que no lo tuvieran para poder cursar, etc. Fue una grata sorpresa para nosotros y un reconocimiento.

¿Pueden ampliar un poco más sobre los contenidos?

Potrero Digital consta de los siguientes programas de capacitación, que buscan aprovechar las oportunidades comerciales emergentes:

  • Soporte de tecnología. Desarrollado en alianza con Cisco NetAcademy.
  • Marketing Digital. Desarrollado en alianza con Google Argentina.
  • Comercio Electrónico. Desarrollado en alianza con Mercado Libre.
  • Programación. Desarrollado en alianza con Digital House.

Cada curso incluye las siguientes materias obligatorias:

  • Especialización técnica
  • Habilidades Socioemocionales
  • Emprendedurismo con JP Morgan
  • Inglés Digital con Icana y British Council

 

El acercamiento a las familias y los mensajes de l@s chic@s son lo mejor de la escuela en pandemia

Por Martín Cedel *

La Escuela N°5 D.E. 5° es una escuela de Jornada Completa Intensificada en Artes que tiene siete grados. El edificio es nuevo y se inauguró el 2 de marzo de 2020. Se encuentra entre Barracas y Nueva Pompeya, pegadita al Barrio Espora y a la Villa 21-24. En la planta baja funciona un Jardín para niños de 2 a 5 años y en los pisos superiores toda la escuela primaria.

Comenzamos las clases con muchas ganas de conocernos y al poco tiempo la pandemia nos obligó a quedarnos en nuestras casas. Desde entonces, transcurrimos la cuarentena con trabajos a distancia: por WhatsApp, por el blog, por libros y cuadernillos. Hicimos clases por zoom, festejamos cumpleaños, jugamos y hasta celebramos los actos patrios.

¡Así llegamos al último trimestre del año!

Martín Cedel, director de la escuela, entregando alimentos con personal del comedor.

El semáforo de la Educación

Semáforo Rojo (detención)
– Esta pandemia cambió completamente la forma de ver la Escuela, el modelo presencial de asistencia de 8 horas que caracteriza a las jornadas completas se vio rotundamente roto y quebrado. Quedamos, tanto los niños y sus familias como los docentes, separados por una distancia imposible de unir a pesar de los esfuerzos.
– Fallamos todos, porque nunca pudimos prever una situación así, jamás imaginamos esto. Para los memoriosos en el receso invernal del 2009 pasó algo parecido… pero apenas duró dos semanas.
– Sufrimos todos al principio cunado tuvimos que pasar nuestros celulares a las familias con la consiguiente pérdida de la intimidad, ahora rogamos a nuestros estudiantes que nos envíen las tareas, a la hora que sea.
– Datos. Wi-Fi. Zoom. Meet. Palabras desconocidas que aparecen como pilares en esta nueva educación.
– Perdimos. Perdimos mucho. Perdimos la cotidianeidad y el contacto cara a cara con nuestros pibes. Los extrañamos, los necesitamos.

Mobiliario nuevo para cuando vuelvan l@s chic@s al aula.

Semáforo Amarillo (precaución)

– Todos estamos intentando reformular nuestras vidas y por ende nuestro trabajo. En Educación definitivamente cambiaron las formas de comunicarnos, las presentaciones de los trabajos y la evaluación. Lamentablemente no estamos en condiciones de saber aún si lo estamos haciendo bien.
– Muchas dudas aparecen en nuestros horizontes docentes, seguramente los profesorados deberán trabajar esto en los futuros colegas y el Ministerio de Educación tendrán que capacitarnos en base a esta nueva cotidianeidad. No podemos dejar pasar esta nueva realidad que lleva tanto tiempo.
– ¿Parte de la solución es proveer de datos a los celulares de las familias? ¿Y las que tienen varios hijos y apenas comparten un solo equipo? ¿Y los que salen a trabajar y se lo llevan? ¿Hablamos de los que no tienen acceso al Wi-Fi porque viven una zona donde las Empresas de Cable no les interesa invertir? Y eso que hablamos de la ciudad que recibe más dinero en Argentina…

Martín y un grupo de docentes entregando cuadernillos.

Semáforo Verde (avanzar)
– Pensar en nuestro pibes siempre, ellos son nuestra luz y esperanza, ellos nos esperan con un audio y con un video explicativo de alguna actividad cuando pueden llegar a visualizarlo, ellos siempre nos mandan mensajes de amor y nosotros, felices, debemos estar orgullosos del lugar que estamos ocupando.
– El futuro llegó hace rato, parafraseando a Los Redondos sabemos bien que jamás fue fácil ejercer esta hermosa profesión y nuevamente estamos acá, en la trinchera, convencidos que el camino es por acá.
– Si hay cosas positivas que podemos rescatar es el acercamiento a las familias y a empatizar, unos y otros, con la realidad que llevamos a diario. Esto debe ayudar a que madres y padres se comprometan más con la educación de nuestros hijos y que no quede supeditada a la del docente de turno. A su vez tenemos que entender, definitivamente, que de esta pandemia salimos mejor si estamos juntos.

 

*Martin Cedel es Director de la escuela.

Francesco Tonucci: «Cuando empecemos de nuevo, deberemos inventar otra escuela»

Por Gustavo Sarmiento

«Me arruiné las vacaciones». Francesco Tonucci sonríe al otro lado del teléfono y menciona una agenda interminable de videollamadas (con colegas, funcionarios, periodistas) que le impide un consumo típico de cuarentena, como libros o series. «Y va a seguir, porque me preguntan mucho por el después», agrega en perfecto español. Tonucci habla del Covid-19, como todos en estos días, pero especialmente de las infancias y de la escuela en este contexto de crisis, ilusionado con que sirva como oportunidad para cambiar el modelo educativo imperante.

Un currículum a las apuradas dirá que es pedagogo, escritor, dibujante, investigador y creador del proyecto internacional La Ciudad de los Niños y las Niñas, que se replica en más de 200 localidades de todo el mundo –unas 30 en la Argentina–, en las que se propone dar voz a los pequeños y brindarles espacios públicos donde puedan jugar en libertad. Uno de los que habló con él esta semana fue el ministro de Educación, Nicolás Trotta, que apoyó su iniciativa de que, cuando se abran completamente las ciudades, se les deje el primer día solo a los chicos y chicas, para que jueguen y las disfruten como nunca las vieron.

Francesco vive en Roma, «con el miedo de una persona vieja como yo, y la preocupación de que no se generen más problemas ahora que todo se empieza a abrir». Lo que más lo angustia es que hace más de 70 días no puede ver a sus hijos y, sobre todo, a sus nietos. «Estoy solo en mi casa, aislado, como todos, abriendo la puerta una vez a la semana para comprar». Al segundo se corrige. De hecho, el miércoles dio un paseo por su barrio, en la periferia de la capital italiana, por primera vez en dos meses. «Hice tres kilómetros, paseando por calles y monumentos que no conocía, cerca del Cementerio del Verano, que sorprendentemente tiene nombre español y aquí nadie sabe qué significa. Después de 50 años de transitar una ciudad que vive de manera caótica, con un movimiento espantoso, verla vacía es un efecto muy fuerte… Qué poder tiene un virus para conseguir parar el trabajo y el tráfico, dos dioses de nuestra cultura. Pensemos que aquí la contaminación aérea produce el doble de muertos que el Covid».

-Lo mismo que estamos recogiendo de los chicos de nuestros Consejos de Niños de todo el mundo. Cuando empezó todo este rollo, me golpeó mucho que todos buscaran expertos para dar consejos a padres y maestros y nadie se preocupara por preguntarles a los niños qué pensaban y qué proponían, por lo cual le pedí a alcaldes e intendentes de nuestra red de ciudades, que convoquen al Consejo de Niños. Y lo que sale de esos testimonios son tres cosas básicas. Lo principal: les faltan los amigos. Esto ha sido mal interpretado, creyendo que decían «me falta la escuela». Pero no: les falta la escuela porque es el único lugar donde se encuentran sus amigos. Décadas atrás, se los encontraban en la calle, en el tiempo libre, para hacer otras cosas, inventar, jugar, y en la escuela estaban los compañeros de clase. Ya no es así: se perdió la calle. Lo segundo que dicen en las encuestas es que les gusta pasar tiempo con sus padres. Es un regalo de la pandemia. Muchos niños o no los conocían o los veían casi de casualidad. Ahora tienen que compartir y participan de las cosas de la casa. Lo tercero: todos manifiestan que están hartos de la tarea de manera virtual. Es algo que la escuela no ha entendido que no debía hacer. Por eso propuse aprovechar la casa para que sea un laboratorio, y que sean las acciones con los padres las verdaderas tareas, no las del libro de texto. Aprender a cocinar, coser, recuperar las fotos, pintar, y que la escuela trabaje con los niños sobre estas experiencias. Si «hacen pasta” y nada más, no sirve; veamos si hay matemáticas dentro de la cocina: hay pesos, proporciones, tiempos de cocción. O aprovechar para hacer lengua, escribiendo recetas, que no es escribir cualquier texto, debe ser útil para que otra persona que no me conoce pueda repetir el mismo plato. Cuando el mundo se amplíe de nuevo fuera de las casas, me gustaría que la escuela no perdiera este descubrimiento: que se puede trabajar sobre el mundo, el barrio, las historias, la naturaleza y los problemas ambientales, y no sobre los libros de textos.

 

-¿Cree posible un cambio en la escuela después de la pandemia?

-Clases y tareas en este tiempo son cosas que no tienen sentido, porque vivimos situación extraordinaria, no puede ser que la escuela siga como antes. Pero esta manera de interpretar la educación y la escuela no debe ser sólo en tiempos de crisis y coronavirus, sino para siempre. Los cambios cuestan. Normalmente, las estructuras intentan quedarse iguales para siempre. La escuela italiana adoptó como lema en esta crisis: «La escuela continúa». Sería un “seguimos como antes”. Y es algo paradójico: ¿cómo que no cambia nada si cambió todo para todos? Pero si la mayoría piensa que la escuela no tiene que cambiar, vendrá agosto u octubre y todo seguirá igual. Tenemos que aprovechar esta oportunidad para lanzar una idea nueva de una escuela que corresponda a lo que nuestra sociedad necesita.

-¿Y qué necesita?

-Por ejemplo, la diversidad. En la escuela hay niños de culturas y lenguas diferentes, minorías indígenas, niños con discapacidades, de diferentes sectores sociales, niños pobres que en este momento manifiestan limitaciones porque no tienen aparatos tecnológicos para conectarse con la escuela. El tema de fondo es que hay una idea equivocada de que la escuela debe ser para iguales, entonces todas las veces que alguien no es igual a los demás se considera un problema. Y la verdad es que los niños son diferentes uno del otro, por lo cual si queremos hacer una propuesta educativa democrática y eficaz, tenemos que hacerla para diferentes, y no para iguales. Lo dice la Convención de los Derechos del Niño, a la que Argentina adhirió hace 30 años con carácter constitucional: la educación no tiene como objetivo que todos consigan los mismos resultados. El propósito de la escuela y la familia en conjunto debe ser que los chicos descubran sus aptitudes, vocación y talento, sus inteligencias, y una vez que cada uno descubrió su camino, ofrecerle los instrumentos adecuados para desarrollarlo hasta el máximo nivel posible. Por eso tiene que haber diversidades en la escuela, y trabajar sobre lo bueno que cada uno tiene, no sobre lo malo. Con los mismos textos para todos, pensados desde un ministerio casi siempre desde la capital del país, la escuela está dejando afuera a un porcentaje enorme de alumnos que no nacieron para ser literatos o matemáticos, que quieren ser músicos, pintores, deportistas, arquitectos o mecánicos. Hay una injusticia. Una propuesta igual para desiguales.

-¿El Covid-19 es una oportunidad para pensar en una escuela diferente?

-La crisis, como dijo Albert Einstein, puede ser una bendición, porque produce progresos. Espero eso, especialmente para casos como el de la Argentina, donde las autoridades parecen motivadas a impulsar cambios y no la conservación. Las escuelas que mejor funcionan en el mundo, como las de Finlandia, no tienen exámenes; hay muchas menos horas de cursada a lo largo del año; empiezan la primaria a los 7 años y no hay tareas. Se hace mucho hincapié en repetir o pasar de año, y eso no es lo central. Cuando empecemos de nuevo, tendremos que inventar una escuela que hoy no existe. No es verdad que vamos a poder volver a la escuela de antes; porque el virus nos obligará, con las condiciones de distancia y de cuidado, a pensar cosas totalmente distintas. Aquí, por ejemplo, hemos analizado la posibilidad de dividir las clases en dos grupos, uno en casa y otro en la escuela, e ir rotándolos. Pero lo principal es que tenemos que idear una escuela pensada de otra manera. La debilidad es que se funda en una base jerárquica y que los de la misma edad saben lo mismo, creyendo que cuando empiezan el proceso escolar no saben nada y después empiezan a saber lo que los maestros supieron pasarles. El mérito del aprendizaje se pone siempre en los niños: si no aprenden, no se castiga al docente que no supo enseñarles, sino al alumno que no tuvo capacidad o no quiso aprender. Podemos abandonar la idea de la clase con pupitres en la que los alumnos escuchan y repiten, y pensar que trabajen entre ellos. Si tenemos grupos de 6 a 12 años, hasta se pueden manejar solos, por lo cual un profesor puede lanzar propuestas, o crear grupos de trabajo que luego supervisa. En este momento, donde tenemos que enfrentar una situación nueva y problemática, mezclar edades lo haría mucho más fácil.

-¿Cómo están los niños en estas semanas en las que les cambió el mundo?

-No se los escucha, en casi ningún lugar, excepto en países como Finlandia o Nueva Zelanda, que no casualmente son liderados por políticas mujeres, que desde el principio les hablaron a los niños. Los niños valen poco porque no votan. No están en agenda. Y si la escuela quiere modificar la relación con ellos, no puede repetir siempre lo mismo. El tema central es si la escuela es consciente de que hay que cambiar: así como era ya no funcionaba desde antes de la pandemia. No es que antes funcionaba bien y entonces lamentamos no poder seguir como antes. No. Muchos niños se aburrían, no seguían la clase, y después olvidaban lo que habían aprendido. Era una estructura débil, incluso en el aula. Por eso me gustaría una escuela donde todos los espacios se utilicen como talleres y laboratorios, con muchísimas propuestas distintas: baile, música, física, huertas, ir moviendo a los grupos. En estas épocas puede ser útil la idea de la jornada escolar como un recorrido y no como una estancia. Hace 30 años que lo propongo, pero ahora parece que llegó el momento en el que a los gobiernos que me consultan les parece viable. Algo bueno habrá hecho este virus maldito.

Que las ciudades sean para los niños

Una de las propuestas de Tonucci para estos tiempos de pandemia apunta a que, el día que «reabran» las ciudades, cuando todo vuelva a una mínima normalidad, se las entreguen por 24 horas a los niños y las niñas. «Lo lanzamos como proyecto internacional de la Ciudad de los Niños. La gente puede firmar la petición en nuestra página lacittadeibambini.org o en nuestro Facebook. Lo que decimos es que esta crisis tuvo errores sanitarios, víctimas (sobre todo nosotros, los viejos), y ha tenido campeones, que son los niños. Porque resistieron al virus, no por mérito de ellos solos, claro, pero viven esta temporada muy larga, encerrados en casa, que les significa algo incomprensible, y lo están haciendo muy bien. Darles un día la ciudad vacía para que jueguen y la disfruten en libertad, como nunca han podido, y como les gusta a ellos, sin tráfico, peligros ni contaminación, es el regalo que les podemos hacer a modo de agradecimiento».

Hizo llegar su iniciativa a los 200 alcaldes de las localidades que forman parte de la red internacional, entre ellas varias argentinas. Tonucci menciona a Arrecifes y a Rosario, una de las históricas desde que el proyecto de la Ciudad de los Niños arrancó en mayo de 1991, con la idea de que «los niños asuman un papel activo en el proceso de cambio, participando de forma concreta en el gobierno y en la delineación de su ciudad, apropiándose de nuevo del espacio urbano».

También le comentó al ministro de Educación, Nicolás Trotta, la iniciativa de liberar un día las ciudades para los niños: «Prometió que se iba a sumar a la petición, igual que Rosario o Neuquén. Es más una decisión política que educativa. Sé que es una propuesta muy utópica, pero lamentablemente todo el tiempo que proponemos algo para niños, es utópico».

Pruebas Pisa

Afirma Tonucci: «La escuela sigue siendo la escuela de lengua y matemáticas, y el resto es algo que si hay, hay, y si no, no importa, como las Pruebas Pisa que toman estas dos o tres competencias y las miden por igual en todos los países sin tener en cuenta las diferentes realidades. El niño mapuche ve distinto la vida del que vive en Palermo o en una villa miseria, todos tienen el mismo derecho de aprender, y lo hará mejor cuanto más pueda examinar su propia realidad».

Fuente: Tiempo Argentino

El gobierno porteño analiza un método israelí para la reapertura de las escuelas

La Ciudad quiere avanzar en la redacción de un protocolo para el regreso a clases. El jueves pasado se hizo la primera de una serie de reuniones de trabajo con distintos expertos para discutir sobre el tema y se compartieron varios modelos de países como Israel, Francia, Estados Unidos y también Uruguay. De todos, confiaron desde la jefatura de gabinete del Ministerio de Educación porteño, que lidera Luis Bullrich, que hay uno que por estos días se está observando en detalle: el esquema israelí, al que consideran como «lo más novedoso que hay dando vueltas».

La regla que propone un grupo de científicos israelíes es conocida como 4-10 , y propone un ciclo de actividad de dos semanas donde la gente sale de sus casas por cuatro días consecutivos para hacer sus actividades, ya sea ir a la escuela o trabajar, y luego entra en un aislamiento de diez días corridos. De esta manera, explican Uri Alon y Ron Milo, profesores de biología computacional y de sistemas en el Instituto de Ciencias Weizmann, en Israel, se puede encontrar una salida provisoria aprovechando una de las propiedades clave del virus, su período de latencia. Es decir, ese lapso promedio de tres días, según afirman los expertos, entre el momento en que una persona se infecta y llega al pico donde puede contagiar a otros.

«La epidemia de Covid-19 nos enfrentó a un gran dilema. Cómo encontrar un equilibrio entre dos males: uno es estar encerrado, con las consecuencias económicas, educativas y sociales que eso conlleva; y la otra es abrirse, arriesgándonos a tener un rebrote del virus. Lo que necesitamos ahora es una solución temporal, de uno, dos o tres meses, donde la economía vuelva a activarse y la gente vuelva a recuperar el equilibrio. Y ahí es donde la idea de poner en práctica una salida intermitente juega un papel importante», dice Milo en un video publicado en YouTube, que dura menos de cinco minutos y donde los científicos explican en detalla cómo funciona este esquema.

«Número mágico»

«Sabemos que cuando una persona se infecta -agrega Alon- tiene un período latente, no contagia el virus por unos tres días». Después, continúa el experto, las chances de contagiar a otro aumentan, y la persona llegará al pico de contagio en su casa, ya en confinamiento. «Eso permite llevar el número reproductivo del virus [conocido como RO y que indica el número promedio de personas infectadas por cada persona enferma] por debajo de uno, y ya sabemos que ése es el número mágico para que disminuya la cantidad de casos nuevos», alienta Alon, que asegura que la fórmula podría aplicarse en una empresa, una escuela, un municipio o un país.

En Austria, por ejemplo, con una población de alrededor de un millón de estudiantes sobre casi un total de 9 millones de habitantes, decidieron reabrir las escuelas el 18 de mayo pasado, adoptando en algunas ciudades una versión particular de la regla: dividieron a los alumnos en dos grupos. Cada uno, de manera alternada y sin coincidir, iba cada cinco días a las aulas por otros 10 que se quedaban en sus casas. Según los expertos, la variable aplicada en las escuelas australianas, la de separar a la población en dos grupos, es un plus adicional que potencia los resultados del modelo. «Se aplica el mismo esquema en semanas alternativas, y así se logra una densidad menor de gente circulando», dice Alon.

Hoy, en el ámbito educativo nacional, casi nadie pone en duda de que cuando llegue el momento de reabrir las escuelas se hará bajo un sistema escalonado, por niveles, y donde se combine la educación presencial con el aprendizaje a distancia, como se impuso sin más remedio desde el 16 de marzo pasado, cuando se suspendieron las clases. Por eso, en el Instituto de Ciencias Weizmann consideran que este es un esquema que puede aplicarse sin inconvenientes en las escuelas. Que los estudiantes asistan por cuatro días consecutivos cada dos semanas, en dos grupos alternativos, y luego usar métodos de educación remota el resto de los días, que se quedan en sus casas. Los creadores de la regla van por más: también sugieren que se podría organizar una agenda para que coincidan los días en que los chicos van a la escuela con los días que sus padres van a trabajar.

Para Milo y Alon, la estrategia cíclica es fácil de explicar y hacer cumplir. Es equitativa y se puede aplicar en distintas escalas, sea una escuela, una empresa, una ciudad, un estado. Además, puede ayudar a disminuir los trastornos psicológicos, como el estrés y la ansiedad causados por el encierro. «Le das a la gente esos cuatro días para tener espacios de aire, y eso ayuda a que la gente adhiera mejor a los días de encierro», sugiere Milo, que insiste que solo se trata de una estrategia de salida transitoria. «A largo plazo buscamos una vacuna, y queremos ganar la batalla contra el virus por completo. Es una combinación de modelos matemáticos y epidemiológicos, que en el mediano plazo puede ser útil como una forma para volver a reactivar la economía, volver a nuestros trabajos, que los estudiantes vuelvan a la escuela», concluyen los expertos en su exposición, que se hizo viral en las redes durante la última semana.

Fuente: La Nación

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Informe de Fundación Cimientos confirma las dificultades de estudiar a distancia

La Fundación Cimientos, especializada en acompañamiento educativo, presentó en mayo un informe que confirma la falta de recursos que tienen los estudiantes para cumplir con las tareas de la escuela a distancia. Pero también hay dificultades para l@s docentes. La organización  realizó encuestas a 1.220 becados y 45 tutores, de donde surgió que la gran mayoría de las escuelas (96%) está implementando una estrategia de continuidad pedagógica, pero la falta de computadoras, tanto en los hogares de estudiantes como de docentes, dificulta la tarea.

El 70% de l@s alumn@s becad@s no tiene computadora ni conexión a internet, utilizando sólo el celular con los impedimentos que ello conlleva. Y solo el 17% de las escuelas relevadas está entregando material impreso.

“Antes de esta crisis sanitaria, en Argentina 1 de cada 2 jóvenes no obtenía el título secundario. Este número, cuando los estudiantes vuelvan a las aulas, seguramente se incremente ya que muchos de ellos deberán insertarse en el mercado informal de trabajo para hacerle frente a la crisis económica de sus familias. Es necesario generar campañas y políticas educativas especificas para que, cuando esto pase, estar preparados para la vuelta a clases”, señaló Marcelo Miniati, director ejecutivo de Cimientos.

La mayoría de los chicos encuestados (80%), procedentes de 15 provincias del país, dispone de un celular propio con Internet. El 92% tiene algún tipo de conectividad en su casa, pero el 62% se conecta únicamente a través de un dispositivo móvil, sea propio o familiar. Casi todos utilizan Internet habitualmente, principalmente en redes sociales (82%) y para la búsqueda de información (77%).

“Nadie estaba preparado para esta situación. Ni los chicos, ni los docentes ni las familias. Todos utilizan un celular para recibir las consignas de sus docentes. El inconveniente es que son viejos, tienen las pantallas rotas y hasta algunos no tiene wifi. Tienen que estar comprando datos para recibir la información. Les piden trabajos en Word por lo que deben bajar la aplicación y escribir hasta 5 carillas en un celular de esas características”, comentó la tutora Virginia Cleti, de San Lorenzo, Rosario, que acompaña a adolescentes por debajo de la línea de la pobreza.

Los docentes, según las encuestas, optan por enviar tareas a través de plataformas online y mensajes de WhatsApp como estrategias prioritarias. Sucede que, en muchas ocasiones, el vínculo no va más allá del envío de la actividad y solo el 5% de los chicos señala que no necesita ayuda para realizar las tareas que se les proponen. El 95% requiere apoyo.

“Existen muchas familias con varios hijos en edad escolar que solo cuentan con un celular con capacidad de conexión dentro del hogar. Se vuelve muy dificultosa la tarea de organizar la educación dentro del hogar. No hay una política unificada en las escuelas. Se va alternando entre Facebook, Google ClassRoom y WhatsApp para comunicar las consignas”, planteó Juan Palma, que acompaña a 45 alumnos en Berazategui y Guernica.

Para algunas familias, el inconveniente radica más bien en el exceso de deberes que están enviando los maestros. Según advierten los chicos, sus docentes los contactan para mandarles tarea (62%) y, en menor medida, con devoluciones o correcciones de los trabajos realizados (36%).

“Hay un exceso de tareas por la falta de organización y medios que no son acordes para recibirlas. El docente está transitando un cambio de paradigma donde el alumno se ve perjudicado ya que, por lo urgente e inesperado de la situación, se va aprendiendo sobre la marcha”, sostuvo Julieta Lagoa, tutora de jóvenes en Barracas y Tres de Febrero.

Fuente: Infobae y Fund Cimientos.

La brecha social y digital que deja en evidencia la pandemia

Por Luciana Malamud

No es una novedad que existe una enorme brecha de oportunidades entre los que más tienen y los más humildes. Tampoco es novedad que esa brecha social se traduce en una enorme diferencia de oportunidades. Pero la pandemia y la cuarentena hicieron esto mucho más evidente, especialmente en relación a la educación.

Es imposible hablar de una sola Argentina, hay muchas realidades dentro de cada comunidad, de cada municipio, de cada provincia. También dentro de cada escuela, y mucho más si hablamos de las familias. Mientras un amplio sector  reemplaza las clases en la escuela por las «clases virtuales» en casa vía Zoom, en cientos de hogares apenas pueden cumplir con las tareas porque no sólo no tienen conectividad ni computadoras, sino que muchas veces ni siquiera tienen lápices, marcadores u hojas para escribir o dibujar.

La mayoría de los hogares en Argentina tienen teléfonos celulares. Ric@s y pobres, tod@s. La diferencia es que mientras un@s tienen planes mensuales y dispositivos modernos, otr@s tienen planes prepagos con crédito apenas disponible para mensajes por whatsapp y alguna que otra videollamada. Apenas pueden navegar por internet. Y en este momento donde todo se volvió virtual, el acceso es demasiado limitado.

La brecha digital se pone entonces en primer plano. L@s docentes de las escuelas que trabajan con familias de barrios vulnerables tuvieron que apelar a la creatividad más que nunca. Y en muchos lugares sólo pueden manejarse con fotocopias en lugar de enviar las tareas por correo electrónico.

Pero la brecha social también se evidencia en la posibilidad que tienen madres y padres de acompañar a sus hij@s con las propuestas escolares. Y si bien es cierto que la pandemia nos tomó a tod@s por sorpresa, presentando desafíos y oportunidades pero sobre todo obligándonos a hacer cosas que no sabemos -como reemplazar a la escuela en casa-, también es cierto que hay quienes tienen más herramientas que otr@s.

Podemos decir que en el 90% de los hogares son las mujeres las que se ocupan de acompañar a l@s niñ@s con las tareas escolares. En los barrios más humildes, 90% de las mujeres no terminó la primaria. Y además, son muchas las familias que atraviesan situaciones sociales complejas. Les cuesta mucho ayudar a sus hij@s, o no saben cómo hacerlo o tienen que atender demasiad@s hij@s y demasiadas tareas al mismo tiempo.

Organizaciones sociales están trabajando con voluntari@s que puedan hacer apoyo escolar. También están acercando útiles para que puedan estudiar, pero también para que puedan hacer actividades recreativas. Si recordamos que el 50% de l@s niñ@s en nuestro país vive en situación de pobreza, sabemos que habrá todavía por muchísimo por hacer para ofrecerles una vida mejor.

 

Coronavirus: evalúan que las clases no se retomen hasta después de las vacaciones de invierno

Con abril descartado, aún ningún funcionario se anima a aventurarse sobre una fecha estimada para la apertura de las escuelas en este contexto de epidemia del nuevo coronavirus . Sin embargo, la posibilidad concreta de que las clases presenciales se retomen después de las vacaciones de invierno comienza a naturalizarse cada vez con más fuerza entre quienes toman las decisiones de políticas educativas.

De acuerdo al ciclo lectivo vigente, con una duración de dos semanas, el receso invernal está pautado en tres fechas distintas: en algunas provincias comenzaría el 6 de julio, en otras el 13 de julio y, en la mayoría, entre ellas la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires , el 20 de ese mes.

Ya es público que el mismo Alberto Ferández afirma que las clases presenciales serán «lo último» que se retome , lo que da a entender que otras actividades se irán habilitando progresivamente antes que el regreso a las aulas.

«Si la cuarentena se extiende en mayo, se podrían adelantar las vacaciones de invierno y retomar en julio, con la tranquilidad de que lo peor del coronavirus ya pasó», dice un ministro de Educación provincial, que quiere llevar su propuesta al Consejo Federal de Educación.

Los funcionarios son muy cuidadosos y prefieren no afirmarlo en público. Están de acuerdo en que un anuncio así sería contraproducente y alteraría la tensa calma con que las familias atraviesan la cuarentena. Pero saben que esa posibilidad está cada vez más cerca.

Incluso, cayó muy mal en varios ámbitos educativos que la Universidad de Buenos Aires (UBA) anunciara tempranamente, y de modo inconsulto con el resto de la comunidad universitaria, la suspensión de las clases y que el nuevo ciclo lectivo comenzaría en junio y culminaría en marzo, con un receso entre mediados de diciembre y enero. En definitiva, nadie se quiere adelantar.

«La UBA estableció un cronograma académico que hay que ver si puede cumplir», dijo el ministro de Educación, Nicolás Trotta a LA NACION.

«Esto es día a día», aclara Trotta. Y agrega: «No sabemos cuándo podremos volver a clases. Se pueden recuperar los días, lo que no podemos permitir es tener el costo de vida como han tenido otros países».

Trotta muestra ejemplos del extranjero que van en ese sentido: «Hago videoconferencias con ministros de otros países y tampoco lo saben. Hablé con la ministra de Educación de España y no tienen ni siquiera una fecha aproximada», sentenció.

¿La Argentina puede seguir ese camino? Nadie lo sabe, pero es una posibilidad que muchos distritos barajan. «No hay un dato concreto. Afirmar una fecha u otra es arriesgar algo que nadie sabe concretamente», señala un funcionario que participa del comité de crisis en la Ciudad de Buenos Aires. Y agrega: «Hay que seguir apostando a la educación a distancia y fortalecer esa modalidad».

» En las escuelas rurales, sobre todo en zonas donde el virus no ha llegado, se podrían abrir nuevamente las escuelas como parte de esta nueva modalidad de aislamiento comunitario como anunció el Presidente «, señala un ministro de Educación de una provincia del noroeste (NEA). Y agrega: «No hay que olvidar que en esos lugares no cuentan con tanta tecnología y la costumbre para que los alumnos se adapten fácilmente a la educación a distancia», agrega.

Incluso, en algunas escuelas privadas, ya circulan ideas para que al menos los alumnos de los últimos años de la escuela secundaria puedan seguir estudiando a distancia todo el año y así poder despejar aulas y ganar espacio físico para distribuir de mejor manera a los demás cuando vuelvan a abrir.

Fuente: diario La Nación

Adolescentes, coronavirus y escuela

por Prof. Lic. Mg Claudia Rosales

Estás en la escuela secundaria y tenés una cantidad importante (¿abrumadora?) de tareas para hacer en casa a partir de la falta de clases presenciales y el aislamiento.

¿Falta de concentración? ¿Dispersión?¿Hacer la tarea te lleva más tiempo del que pensabas?Tal vez sea menos en cantidad que lo que harías en clase. Pero, claro, no estás en clase.
Dicen que tampoco son vacaciones.

Todos y todas entendemos eso. Pero, si no son clases tal como estás acostumbradx y tampoco son vacaciones, ¿qué son? ¿cómo son? ¿cómo llevarlas a cabo?

Las personas que damos clase en algún nivel y que lo hacemos habitualmente en presencia estamos viendo de qué manera llegamos a nuestras aulas para que las consignas se entiendan, para tener más claro los conocimientos de nuestros estudiantes.
Ideas o propuestas para vos, alumno y alumna de secundaria que “sos grande”, “sos responsable”, como suelen decirte y que, en estos momentos, estás preocupado, asustada, inquieto, atenta a lo que está sucediendo como cualquier persona.

TIPS

Elegí un momento del día para hacer las actividades, preferentemente usá la organización escolar: días, horas y materias, tal como lo tenías en la escuela.

– Compartí en casa lo que puedas. Mostrá lo que hiciste y no para que te corrijan, para que expliques vos y te des cuenta de cuánto sabés de ese tema o de cómo resolviste la propuesta.

– Hablá con compañeras y compañeros sobre las tareas.

– Realizá las actividades que puedas con un par.

– Pedí a tu profesor/a que te explique aquello que no entendiste.

– Confirmá la comprensión de las consignas que te resulten difíciles de entender.

– Una vez finalizada la actividad, enviala rápidamente. Que no quede en tu cabeza cuál es la que te falta enviar y cuál mandaste

– Tené un cuaderno, papel, block de notas o lo que sea para ir anotando ideas, imprevistos, dudas, etc que si las guardás en la cabeza, te las olvidás.

No es que vos no podés o no te interesa o estas hecho (a) un vago (a); es que esta pandemia nos atravesó a todxs. Y, cada uno, estamos haciendo lo que podemos.