Cuando creer que la educación inclusiva es posible

 

Ana, una niña de 9 años, llegó a consulta para una revisión en el área de la lectura y la escritura, porque según decía su mamá: le va terrible en lengua. Como primera medida decidimos conocernos Ana y yo. Luego de algunas pruebas y exámenes, llegamos a la conclusión de que Ana, tiene dislexia (no es disléxica, tiene dislexia, ya que su dislexia no la define como persona).

Finalmente, decido comunicárselo a los papás, los cité a ambos.  Con la mamá ya habíamos hablado, pero cuando su papá asiste, da cuenta de que su hija, estaba pasando por todo aquello que él mismo había vivido en su etapa escolar. Tal era así, que no logró culminar la escuela secundaria y decidió trabajar por su cuenta. En aquel momento, les expliqué de qué se trataba, de qué manera comenzaríamos a transitar la escuela y que debíamos diseñar una terapia compensatoria para que Ana pudiera mejorar su rendimiento académico y disfrutar más la escolaridad, pues Ana era una niña brillante. ¡¡¡Así lo hicimos!!!

La escuela acompañó cada instante de Ana, cuando escribía lento y no culminaba de copiar, cuando no leía fluido, cuando le llevaba más tiempo elaborar una evaluación… pudiendo ofrecer estrategias pautadas previamente para que ella no se sintiera en desventaja con respecto al resto de la clase. La escuela adoptó incluso, muchas de estas estrategias para el resto de los niños, si al fin y al cabo, todos somos diferentes!

No podemos asegurar que el camino ha sido fácil. Si! Se hace camino al andar. En aquellos tiempos no había una ley que nos respaldara  y hoy que existe, tampoco está muy difundida y  los docentes no conocen muy bien de qué se trata. Ley de DEA N 27306.

Años más tarde, di de alta a la niña pues ya no me necesitaba.

Pasaron los años y Ana me ha llamado por teléfono para pedirme un reevalúo. Pues, está estudiando en la Universidad dos carreras y necesita que se le tengan algunas consideraciones en cuanto a su escritura y a los tiempos, que tendrán asidero si ella presenta un informe actualizado.

Ana, como otros niños con DEA, es brillante. Lo más importante es que le brindemos las herramientas para que ellos puedan mostrar su luz.

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