¿DEBEMOS AMAR A NUESTROS ALUMNOS?

¿DEBEMOS AMAR A NUESTROS ALUMNOS?

Durante años fue un pedido: los maestr@s debíamos querer a nuestros alumn@s:

“Educar es amar”;

“la escuela es el lugar del amor”.

Ante todo, el respeto es el primer paso. Es el fundamental y necesario. Respetar a nuestros alumn@s. Y, a través del respeto, trabajar para acompañar, enseñar, conocer, estimular, aprender y otras tantas cosas.
Y luego me viene a la cabeza, mejor dicho, al alma esa necesidad de amarlos. Con todo lo que implica esa palabra. Porque el amor nos permite buscar lo mejor de cada uno, mirarlos con ternura, conocer sus posibilidades, transmitir que sí pueden aprender.
Porque esos niños con esperanzas de que la escuela les dé “algo”: desafíos, aprendizajes, estímulos, llegan cargando sus propias vidas, sus problemas, sus dolores, sus alegrías, sus juegos. Y allí está la ella recibiendo, alojando, amando.
Escuela amadora, escuela que promueve la esperanza. Escuela que muestra caminos. Escuela que escucha.
Para eso estamos, para brindarnos de y con el corazón. Para ofrecernos. Para mostrarles todo lo que pueden hacer porque, si de buscar contenidos (conceptos) se trata, Internet les va a ofrecer mucho más de lo que nosotros sabemos.
Los contenidos que podemos abordar como docentes son otros. Son los del: “vos podés”, “qué bien que hiciste esta actividad”, “qué importante lo que estás contando” y así…..

Entonces, felices lo que podamos amar a nuestros alumnos. Felices por ellos y por nosotros.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.