Educación en los pueblos indígenas

 

En el país hay treinta y un pueblos indígenas que hablan catorce lenguas. Si bien el tipo de educación apunta a formar una sociedad más justa, todavía no consigue reconocer y valorar los modelos autóctonos y transmite valores ajenos a las comunidades. Cómo superar las diferencias culturales.

Autoestima baja, repetición, deserción y finalmente, el definitivo abandono de la escuela son las consecuencias previsibles de un sistema educativo que no tiene en cuenta a los niños indígenas.

Educación que incluye la imposición de pautas de “buenas costumbres”, de héroes extraños (incluso figuras que combatieron a sus pueblos, como Julio Argentino Roca) y, para rematar, el dictado de clases en español, idioma que muchos de estos niños no dominan. Ante esa situación se impuso la Educación Intercultural Bilingüe (EIB), una modalidad que incorporó a docentes bilingües que revistan bajo diversas denominaciones, como Profesores o Maestros Interculturales Bilingües, Maestros Especiales para la modalidad Aborigen o Auxiliares Docentes Aborígenes. Dependientes de los ministerios provinciales de educación –aunque los programas jurisdiccionales coordinan tareas con el programa nacional del área–, en general primero hay que declarar a la escuela de modalidad aborigen o indígena, para luego solicitar un maestro o auxiliar bilingüe. “En nuestro país se hablan catorce lenguas indígenas y, según la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas, somos treinta y un Pueblos.

La Educación Intercultural Bilingüe trata de formar una sociedad más justa para todos los argentinos, incluyendo a los indígenas.

Entrevista a Roxana Soto, Profesora en Matemática y Astronomía, Especialista en Investigación Educativa y en Dirección y Administración Escolar. Realizada por Sergio Chirico

–¿Qué significa para los Pueblos Indígenas la EIB?

–Es el derecho que tenemos a recibir una educación, desde el sistema formal, que contemple como primera lengua a la materna y como segunda a la estándar (español o castellano), en el marco de la interculturalidad. Este derecho está expresado en la nueva Ley de Educación Nacional (26206) y en instrumentos de derecho de carácter internacional, como el Convenio 169 de la OIT.

–¿Cuál es su importancia y necesidad?

–La necesidad de una educación bilingüe, pero además intercultural, radica en que muchos de los niños pertenecientes a pueblos indígenas sólo hablan su lengua materna cuando ingresan al primario, y por lo tanto, la enseñanza-aprendizaje de la lecto-escritura, basada en el español no es adecuada desde el punto de vista pedagógico, ni pertinente desde lo cultural. Lo demuestran los índices de repitencia, sobreedad y deserción educativa de estos niños, presentados por las propias comunidades. Además, es importante para la autoestima de los niños porque al percibir que su lengua se conoce y habla dentro de la escuela, se sienten partícipes de una cultura valorada.

–¿Cómo califica la actual educación bilingüe para lenguas indígenas?

–Respeto mucho a los docentes indígenas por el esfuerzo que les requiere la implementación del bilingüismo en las aulas, la preparación de la tarea pedagógica, la investigación de su propia cultura, el oficiar de traductor de textos de un idioma al otro, tanto para los alumnos indígenas como para el docente si habla sólo español. Pero debo ser crítica en cuanto a la transmisión de modelos culturales, porque son de matriz eurocéntrica. El enfoque del bilingüismo debe ir acompañado de una dimensión educativa intercultural, y de una participación de la comunidad u organización indígena donde se inserta la escuela.

–¿Cuáles son los mayores problemas que enfrentan los chicos indígenas al comenzar una escuela primaria no bilingüe?

–Si los niños indígenas son hablantes de su idioma originario, el primer gran inconveniente es el aprendizaje de la lectoescritura del español, la lengua con la que el docente no bilingüe trabaja en el aula. El segundo inconveniente, ya sea que hablen sólo su lengua o  no, es el terrible choque cultural que padecen por las pautas y valores que intentan transmitirle desde la escuela. No sólo por la disciplina y su concepto de aulas silenciosas y ordenadas, sino también porque se les inculca la idea de ciudadano argentino a través del discurso cotidiano, de los textos escolares, del calendario académico, las efemérides y sus consecuentes actos escolares. El éxito, la individualidad, la competencia, el derecho a las libertades individuales por sobre el derecho consuetudinario, la propiedad individual por sobre la comunitaria, son valores de los que el niño indígena no es conciente, porque en su comunidad no se practican. Y la consecuencia de esta transmisión de valores ajenos a su comunidad de pertenencia es la baja autoestima, la confusión entre ser como la escuela dice o como sostienen su familia y su comunidad. Tomar esta decisión para un niño de seis o siete años es terrible. Y cuando optan por seguir los valores de la comunidad las consecuencias suelen ser la repetición, la deserción, y el abandono escolar definitivo.

–¿Hay docentes indígenas capacitados para elaborar sus propios currículos escolares y evaluar sus resultados?

–Por suerte, cada vez hay más docentes indígenas en todos los niveles: inicial, primario, secundario y terciario. Todos están en condiciones de elaborar y participar en el diseño de un currículo apropiado para los pueblos a los que pertenecen. Además, también son los más indicados para evaluar el proceso de aprendizaje de sus alumnos, porque el concepto de evaluación para una EIB aún no ha sido pensado desde los pedagogos más prestigiosos y nombrados.

–¿Es significativa la presencia de medios de comunicación bilingües?

–No, es ínfima. Y eso representa uno de los mayores desafíos para la EIB. Se sabe la influencia que ejercen los medios de comunicación en la formación de los niños y jóvenes, y la llegada de los mismos a las comunidades es de gran impacto y acelerada. En niños indígenas que viven en poblados semi-urbanos o en ciudades, la cantidad de horas en presencia de los medios es la misma que transcurren en el ámbito escolar. Y es entonces cuando los niños reciben mensajes contradictorios: por un lado la EIB sostiene que todas las culturas tienen conocimientos válidos y considera a la diversidad cultural como un atributo positivo; mientras que por el otro, el mensaje de los medios masivos es un estereotipo de hombre-mujer exitoso/a vinculado sólo al modelo occidental. Y hablo tanto del aspecto cultural como de la fisonomía de las personas, ya que no se contempla en los medios gráficos y los televisivos, la incorporación de los pueblos indígenas. No se trata sólo de que los medios de comunicación  sean bilingües, lo cual es una deuda, sino del mensaje que transmiten, y eso es un desafío a cómo pensamos y queremos que sea la sociedad. El tema de discusión de las próximas agendas políticas, en todos los niveles, es la configuración de un nuevo modelo de ciudadano.

 

 

 

 

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