EL CUADERNO DE CLASES

Por Claudia Rosales

Casi todas las personas hemos utilizado alguna vez un cuaderno de clases ( CC). Fue implementado en Argentina a partir del año 1920 como “cuaderno único escolar”. Todavía a fines del siglo XIX el papel, que era importado, estaba considerado un “bien de lujo”, lo que daba como resultado que fuera un recurso muy costoso para la labor escolar.

El CC es utilizado, actualmente, desde el comienzo de la escuela primaria hasta 4to o 5to grados, antes de pasar a la tan ansiada carpeta.

A través del cuaderno se evalúan cotidianamente lo realizado por los alumnos, se comprueba los aprendizajes. El CC permite evaluar las enseñanzas, los contenidos que se están dando. Estas miradas tienen connotaciones ideológicas, didácticas, psicológicas, sociológicas. El fracaso escolar asoma claramente en el cuaderno; quiénes acreditan, quiénes no. Es una manera pública de seguimiento.

Metiéndome de lleno en mi análisis, comienzo reflexionando: tuve que decidir qué cuaderno de clases seleccionar porque tengo frente a mí tres; cada uno corresponde a uno de mis tres hijos y a diferentes grados de sus escolaridades.

Por lo tanto, todos los cuadernos que tengo aquí tienen un valor emocional importante; me interrogan, me acompañan, me inquietan como madre. O, al menos, lo han hecho cuando mis hijos cursaban su escolaridad primaria.

Finalmente me decido por un cuaderno de 4to grado de Federico. Justo en ese año escolar cambió de escuela.

Cuaderno de Lengua.

Este cuaderno fue utilizado por Federico hace 20 años.

El objeto cuaderno de clases cobra valor, tiene valor mercantil para mí ya que es sobre lo que realizaré mi tesis. Escucho a madres y padres hablar de tirar los cuadernos y los solicito para mí.  No es un objeto que tenga valor comercial para el resto de las personas; tiene valor sentimental.

Este cuaderno tiene un valor especial porque, por lo que pude ver y comprobar, allí abundan las escrituras y los textos. Mi hijo siguió la carrera de periodismo en los que la lectura y la escritura están muy involucrados.

Comienzo la recorrida por el CC y quedo atrapada en un sinfín de emociones. Vuelvo a esa época, el cambio de escuela, nuevos espacios, compañeros y compañeras, nueva maestra, otras maneras de enseñar y aprender. Y también un uso distinto del cuaderno de clases.

Hago una primera mirada pasando las hojas sin detenerme en las actividades y me llama la atención la cantidad de fotocopias pegadas. Para poder hacer un seguimiento de lo que veo, tengo que abrir y cerrar papeles que fueron doblados y pegados. Veo páginas escritas también, no aparecen casi colores ni dibujos. Me detengo en algunas partes con varias hojas dobladas y pegadas y compruebo que las pruebas quedaban en el cuaderno, tal vez como registro de proceso, tal vez para que no se pierdan, tal vez como lugar donde padres y madres podrían encontrarlas con seguridad. El paso de las hojas permite sentir olores que se asemejan a los de los libros viejos y guardados. El color de las páginas está mostrando un tono “viejo”, amarillento.

Observo el cuaderno en sus generalidades y veo que la tapa, roja y dura, tiene una etiqueta de Los Simpson y que el papel “araña”, está descolorido y rasgado por partes.

Comienzo a mirar hoja por hoja y observo la constante de la ubicación temporal. Día a día se colocan las fechas: “Martes 7 de marzo” es lo primero que aparece en todo el cuaderno.

Si bien este CC le pertenece a Federico; si bien los textos son de él, la maestra ocupa un espacio en sus correcciones tomando lugar y protagonismo. En la página tres del cuaderno se puede leer el siguiente texto:

“Fede: la idea es muy buena. Pero…ojo! Al final mezclás los tiempos.

¿Cómo puede ser que salió corriendo pero un instante antes lo atrapó? Besitos. Cora”

La primera página del cuaderno tiene el nombre, apellido del dueño y aclara, “CUADERNO DE LENGUA”.

La última página del cuaderno tiene un mensaje de la maestra. A modo de evaluación del material, escribe:

“Fede: El cuaderno está MB.

Pero…

– No te olvides que se inventó algo que se llama MAYÚSCULAS.

Tratá de hacer la letra más grande y clara.

Corregí la ortografía

Cora” (al lado de la firma hay una carita feliz)

Cada día está separado del siguiente y del anterior con una línea larga, de margen a margen realizada con tinta azul lavable. Tantas cuestiones que la escuela sigue manteniendo como parte de lo instituido.

Las correcciones van desde una tilde, un MB hasta las notas redactadas como las que mencioné antes.

Se puede observar los avances, los aprendizajes y los contenidos que van trabajando, cómo va cambiando la letra desde un trazo confuso hasta rasgos claros y perfectamente legibles.

Un espacio fundamental ocupa la escritura de diferentes textos como literarios o recetas. Y otro espacio importante lo tienen los libros que se van leyendo y los análisis que se hacen sobre los mismos. Incluso hay cuentos completos fotocopiados y pegados.

Pienso en el lugar del cuaderno en la familia. Tal como lo expresé en el comienzo del trabajo, familia y escuela; familia y cuaderno; familia y aprendizaje.

Si bien en este cuaderno no se ve el encuentro entre ellos; no aparecen cuestiones tales como firmas de los padres o notas dirigidas hacia ellos, sabemos de la presencia que tiene en las casas.

Sabemos que hay un seguimiento para conocer los avances o retrocesos de sus hijos e hijas y para comprobar lo que se está enseñando.

El cuaderno de clases, ese objeto común y singular al mismo tiempo. Ese objeto que, las personas que atravesamos la escuela, recordamos con sentimientos encontrados. Páginas en blanco esperando ser llenadas.

Nuestro querido CUADERNO DE CLASES.

2 comentarios
  1. María del Carmen
    María del Carmen Dice:

    Que linda nota que nos hace recordar nuestros propios cuadernos de la escuela primaria.

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.