“HACELO COMO PUEDAS”

Les decimos a los y las estudiantes en la escuela. Y sonreímos para dar más lugar a nuestro dicho. En un intento de acompañar y contener.
Por detrás de esto que decimos hay una escuela, un docente, compañeros y compañeras.
Este dicho se transforma en “la escuela espera que vos resuelvas esto BIEN”.
Difícilmente nuestro estudiante tenga la libertad de hacer “como puede”. Porque la maestra corregirá el trabajo y lo calificará; porque esa nota llegará a la casa y los padres actuarán en consecuencia; porque los directivos de la escuela estarán al tanto de lo que sucede con ese niño o esa niña; porque los compañeros estarán cerca y verán como lo resuelve y compararán con sus propios trabajos; toda una estructura escolar.
La escuela crea algunas instancias de ficción, con la mejor intención, pero de ficción al fin. De ficción y contradicción consigo misma.
Luego, cambiamos ese mensaje por: “hacelo lo mejor que puedas” pensando que entonces habrá más esfuerzo, más dedicación, más compromiso. ¿Qué es lo mejor que puedo? ¿Cuándo alcancé lo mejor?
Vamos y venimos con estos mensajes que, según entiendo, le dan una lavada de cara a la cuestión de la enseñanza y el aprendizaje. No logran transformar en profundidad, no logran hacer que nuestros alumnos disfruten, vivencien, compartan, estimulen y sean estimulados, aprendan de la mejor manera.

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