Inclusión, exclusión, integración …UNA VIDA

Inclusión, exclusión, integración …UNA VIDA

Una historia, miles historias.

¿Quién es Tomás?

Tomás es carismático, perceptivo, inteligente, sabe de fútbol como pocos (fanático de Chaca). Habla hasta por los codos. Cuando nació tenía dos hermanos y unos papás que pusieron todo su corazón para que esa personita tenga las mejores posibilidades de crecer, tal como lo hacían con los hermanos.

¿Por qué esta historia?

Porque además de todo lo que conté y de mucho más, Tomás nació con hipoacusia severa, por lo que usa, necesariamente, un audífono que no suple la audición completa. Entonces se esfuerza por mirar a quién habla y no logra, por ejemplo, escuchar la televisión ni la radio.

Tomás y su familia han apostado a que la dificultad auditiva no sea un impedimento en su vida. Hizo el jardín y la primaria en las llamadas escuelas comunes. El problema les llegó cuando quisieron continuar en la misma escuela en el nivel secundario. La institución intentó no incorporarlo. Los «peros» eran muchos: «no estamos preparados; los profesores no saben cómo manejarse con chicos que no escuchan bien; hay escuelas especializadas».

La escuela «común», la escuela para chicos «normales» parece no tener herramientas. Pese a todo, Tomás y su familia lograron continuar en esa escuela con poco apoyo de la institución y con una gran colaboración de una maestra integradora. Tiene un hermoso grupo de compañeros y compañeras que lo ayudan cuando necesita como también él lo hace con ellos.

Está por cumplir 16 años, cursa 4º año y no se lleva materias.

Va a terminar sus estudios allí y luego tiene pensado estudiar periodismo deportivo.

algunos datos duros:
Hay un bajísimo porcentaje de población con discapacidad en edad escolar que está, efectivamente, dentro del sistema educativo.

Se considera que hay entre un 1 al 5 % de población con discapacidad en el sistema educativo.

Casi el 80% de la población con discapacidad que están en la escuela regular, deserta.

En este sentido, Latinoamérica está al nivel de África.

Tal vez, como dice Skliar, la inclusión no necesite del heroísmo, sino de la ética , de pequeños gestos como mirar a los ojos para posibilitar existencias diferentes a las nuestras, dar la bienvenida, preguntar, ofrecer, permitir posibilitar, dejar hacer. Tal vez se trate de estar disponibles y ser responsables.

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