La brecha social y digital que deja en evidencia la pandemia

Por Luciana Malamud

No es una novedad que existe una enorme brecha de oportunidades entre los que más tienen y los más humildes. Tampoco es novedad que esa brecha social se traduce en una enorme diferencia de oportunidades. Pero la pandemia y la cuarentena hicieron esto mucho más evidente, especialmente en relación a la educación.

Es imposible hablar de una sola Argentina, hay muchas realidades dentro de cada comunidad, de cada municipio, de cada provincia. También dentro de cada escuela, y mucho más si hablamos de las familias. Mientras un amplio sector  reemplaza las clases en la escuela por las «clases virtuales» en casa vía Zoom, en cientos de hogares apenas pueden cumplir con las tareas porque no sólo no tienen conectividad ni computadoras, sino que muchas veces ni siquiera tienen lápices, marcadores u hojas para escribir o dibujar.

La mayoría de los hogares en Argentina tienen teléfonos celulares. Ric@s y pobres, tod@s. La diferencia es que mientras un@s tienen planes mensuales y dispositivos modernos, otr@s tienen planes prepagos con crédito apenas disponible para mensajes por whatsapp y alguna que otra videollamada. Apenas pueden navegar por internet. Y en este momento donde todo se volvió virtual, el acceso es demasiado limitado.

La brecha digital se pone entonces en primer plano. L@s docentes de las escuelas que trabajan con familias de barrios vulnerables tuvieron que apelar a la creatividad más que nunca. Y en muchos lugares sólo pueden manejarse con fotocopias en lugar de enviar las tareas por correo electrónico.

Pero la brecha social también se evidencia en la posibilidad que tienen madres y padres de acompañar a sus hij@s con las propuestas escolares. Y si bien es cierto que la pandemia nos tomó a tod@s por sorpresa, presentando desafíos y oportunidades pero sobre todo obligándonos a hacer cosas que no sabemos -como reemplazar a la escuela en casa-, también es cierto que hay quienes tienen más herramientas que otr@s.

Podemos decir que en el 90% de los hogares son las mujeres las que se ocupan de acompañar a l@s niñ@s con las tareas escolares. En los barrios más humildes, 90% de las mujeres no terminó la primaria. Y además, son muchas las familias que atraviesan situaciones sociales complejas. Les cuesta mucho ayudar a sus hij@s, o no saben cómo hacerlo o tienen que atender demasiad@s hij@s y demasiadas tareas al mismo tiempo.

Organizaciones sociales están trabajando con voluntari@s que puedan hacer apoyo escolar. También están acercando útiles para que puedan estudiar, pero también para que puedan hacer actividades recreativas. Si recordamos que el 50% de l@s niñ@s en nuestro país vive en situación de pobreza, sabemos que habrá todavía por muchísimo por hacer para ofrecerles una vida mejor.

 

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