La mejor de la clase

Por María del Carmen Castroman

A veces las charlas con amigas disparan recuerdos que teníamos muy guardados.

Y eso me pasó con un grupo de compañeras cuando nos juntamos y dijimos una frase al pasar: “La mejor de la clase”.

Esta anécdota me hizo recordar mi escuela primaria. En esa época (hace más de 50 años), cursábamos primer grado inferior y superior. Los hice en una escuela parroquial en Parque Patricios.

En esa época, cuando llegaba fin de año y si eras “La mejor de la clase”, te colocaban bandas cruzadas en el pecho. Recuerdo que la rosa era el mejor premio de aplicación, celeste era el mejor premio de conducta y amarillo, el mejor premio de religión.

En ese primer grado inferior, con 7 años, me gané las tres.

Salí del colegio con las tres bandas cruzadas en el pecho; creo que sin entender el significado de la situación.

Mis padres siempre me decían que me portara muy bien y que hiciera todo lo que me decían en el colegio. Así que no tengo fotos que recuerden ese evento porque para ellos no significaba nada extraordinario.

Era simplemente lo que correspondía hacer.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.