Madre y diagnósticos

 

Cuando me pidieron que escriba sobre mi experiencia como madre, me encantó la idea; pero al pasar los días lo encontré como un desafío increíble. ¡Cuántas diferencias hay entre lo que una quiere ser como madre y lo que realmente puede hacer con ese título! Por un lado, está lo que una PIENSA que podría hacer o compartir con sus hijos o hijas, por otro, lo que el día a día y la experiencia te complican o limitan y por otro, lo que la misma naturaleza trae con ese niño o niña para vos. Sí, leíste bien, creo que la naturaleza nos guía en eso también y de nuestro hijos e hijas tenemos muchísimo que aprender, en realidad de todos los niños y niñas tenemos que aprender.

Mi marido, Mariano, tiene dos hijas de un matrimonio anterior, así que mi desafío materno comenzó antes de tener mis propios hijos. Esa parte es complicada en algunos aspectos, sos “como madre” con las reglas y acuerdos de tu hogar, pero traen otros de la casa donde viven con su mama. ¡OJO! Cada acuerdo, cada costumbre, cada idea, todo debe ser respetado y charlado ya que en cada casa pueden variar y para los niños/as todas deben ser validas o ponerse de acuerdo entre padres para que algunas cosas sean en común.

Allá por el año 2010 nació Nico, nuestro hijo mayor. El embarazo y el parto fue todo muy simple, nunca tuve malestares ni complicaciones, de las tres falsas alarmas que indicaba la obstetra jamás me enteré y nació en un abrir y cerrar de ojos por parto natural. Jugamos muchísimo, aprendí a dar la teta y cambiar pañales. Nico tenia muchísimo reflujo (vomitaba mucha cantidad y repentinamente), así que buscar un maternal para que se quede mientras yo trabajaba era muy difícil, pero yo debía volver al trabajo. Un día una osteópata amiga nos dijo que lo llevemos, que hay una pequeña maniobra que no les hace daño ni genera dolor que hace que no tengan más reflujo. Nos explicó que, a veces, de la fuerza que hacen durante el parto natural, queda presionado el nervio digestivo entre las vértebras de la nuca. ¡Lo llevamos, le hizo como un masajito y no vomito nunca más!!! Yo trabajaba en microcentro y encontramos un muy buen jardín maternal en el barrio de San Telmo, donde hizo sus primeros cuatro años de escolaridad. Transcurriendo el 2012 nació Mora, nuestra niña más pequeña; con ella sí, tuve reposo todos los días hasta que volvía mi marido con Nico del jardín y del trabajo, ahí los doctores me habían permitido levantarme un par de horas para hacer merienda y jugar un ratito.

De a poco comenzaba una odisea que en mi imaginativo de madre nunca estuvo. En sala de dos había un niño que todo el tiempo agredía a Nico y él no se defendía. Nosotros, como padre y madre, nos enteramos casi finalizando el año. Una maestra le había dicho varias veces “DEFENDETE”, ¿es correcta esta terminología dicha a un niño de 2 años? En el momento no nos pareció grave. Al año siguiente el niño que lo agredía ya no estaba y Nico se defendía y defendía a sus compañeros de todo lo que le parecía injusto reaccionando o empujando. Nos empezaron a citar del jardín. “Nico hizo esto, Nico aquello, Nico golpeo a tal, Nico rompió el dibujo de tal otro”, etc. A mitad de año consultamos una psicóloga quien comenzó a ver a Nico y a nosotros, fue en varias oportunidades al Jardín a ver y charlar con las maestras y entre todos fuimos viendo que no era LO QUE NICO HACÍA, sino que el simplemente SE DEFENDÍA, O DEFENDÍA  A SUS AMIGOS/AS. Es por esto que hago hincapié en la terminología con la que hablamos a los pequeños/as.

Cuando debían pasar a sala de 5 y sala de 3, decidimos que era momento de cambiarlos a un jardín donde puedan continuar la primaria con sus compañeros/as y que estuviera más cerca de casa (vivimos en Hurlingham, provincia de Bs. AS.) así podrían jugar con amigos y amigas días de semana y no depender del fin de semana para que los podamos llevar o traer. Los inscribimos en el Jardín LA RANA JUANA, donde tuvieron amigos y docentes excelentes. Cambió por completo nuestra logística diaria, ya que el jardín era jornada simple y al mediodía volvían con la combi para que en casa los reciba una señora que les hacía la comida y estaba con ellos hasta que llegaba yo del trabajo a las 17 hs aprox. Ese año, nos citaron por Nico algunas veces, pero nada importante ni imposible de resolver por la docente. De todos modos, nos aconsejaron cambiar de psicóloga porque había temas que por ahí la actual no podía resolver o ya estaba estancado el tratamiento (a veces sucede). Así que todo ese año fue a una nueva psico. Al año siguiente comenzaba 1º grado de la escuela primaria, TODO UN DESAFÍO para cualquier niño/a. Tanto la psicóloga como nosotros considerábamos que sería bueno acompañarlo con tratamiento en ese momento de tanto cambio; en ese último año de jardín vimos todos que le costaba muchísimo manejar sus frustraciones, no podía soportar un juego sin enojarse por estar perdiendo antes que esto suceda (cuando de más chico no se enojaba por perder en lo más mínimo y justamente lo poníamos como buen ejemplo ante situaciones de enojo de primos o amigos).

La primera semana de ese primer grado de escolaridad primaria nos cita la maestra. Fuimos y charlamos con ella, nos comentó algunas situaciones de discusiones con los compañeros. La pusimos al tanto del tratamiento con psicóloga y le comentamos que en nuestra experiencia Nico suele defender a los compañeros/as o reaccionar de mala manera cuando acumula muchos ataques hacia sí mismo. Así que le pedimos que por favor prestara especial atención a qué había sucedido un rato antes de que el reaccionara. Esto nunca sucedió, nunca le importo el niño ni los demás niños de la sala. Tenía un curso de 31 alumnos a los cuales no les podía prestar atención ni lograr que ellos le prestaran atención a ella. Nos comenzaron a citar cada una semana siempre con que Nico había hecho algo distinto. De a poco y probando distintas estrategias desde casa y con la psicóloga, logré que en vez de preguntarle qué sucedió o leerle la nota que ponía la docente o la directora ME CUENTE ANTES DE DORMIR ALGO DE LO SUCEDIDO. PARA NOSOTROS UN PASO SUPER IMPORTANTE, ahora lográbamos tener la versión del niño. Con esta información cada nota que llegaba respondía en el cuaderno para que sepan que sucedió realmente y en algunas oportunidades lo iba a plantear directamente en reunión con la docente y la directora. De cada uno de estos encuentros salía, prácticamente, llorando, agotada, angustiada; no creían en la versión del niño, no les importaba lo que él tenía para expresar, para decir o como había actuado en defensa de lo justo. Si esto nos sucedía a nosotros en la reunión ¿escucharían su versión antes del reto? ¿preguntarían que sucedió antes de atacarlo?

Con el pasar de las reuniones fuimos respondiéndonos esas preguntas, efectivamente no preguntaban a los niños que sucedió, no los dejaban dar su versión de los hechos y cuando nosotros explicábamos lo que según el niño había sucedido nos decían que era mentira y que la razón la tiene el/la docente.  En este punto me detengo para expresar que nosotros desde el comienzo del maternal siempre fuimos de confiar y creer en las/los docentes a cargo, son los que deberían mediar y ayudar a los niños todas las horas que pasan en el establecimiento educativo, pero hay un punto que aprendimos que primero hay que creer en el niño también, sin llegar a atacar (como hay muchos casos) al docente, pero dialogando sobre lo sucedido. El establecimiento tiene que dar lugar a respuesta y opinión por parte de los padres y del niño también.

Ese año, luego de muchas reuniones con directora y docente, muchos ataques de su parte al niño y a nosotros ya como adultos responsables y diciendo sobre todo en una reunión de padres que _” LOS PADRES QUE LLEGAN DEL TRABAJO A LAS CINCO DE LA TARDE NO SE OCUPAN DE SUS HIJOS” _ cuando todos sabemos que no es un tema de horarios, nosotros estábamos disponibles para ellos siempre, mucho más que algunos casos donde físicamente estaban todo el día en la casa con el niño.

Ya teníamos sentimientos encontrados, enojos y frustraciones de todos, no sabíamos ya si el problema éramos nosotros, si eran los niños o si era el mismo colegio. Ya no sabíamos para donde correr, la psicóloga de Nico en sesión lo veía bien y consideraba que el problema era el colegio, pero él quería a sus amigos y no manifestaba malestar. Se había acostumbrado a esa situación, a ser él el culpable, según el colegio, de todo lo que sucedía en el grado. Decidimos consultar a una especialista la licenciada Claudia Rosales, quien luego de algunas entrevistas nos recomendó cambiarlo de colegio. Nos ayudó a buscar que otros colegios de la zona podrían ser favorables para él.

Al año siguiente comenzó en el COLEGIO ERNESTO SABATO, Mora cambió al jardín de este mismo colegio porque no podríamos tener a uno en cada establecimiento. A la par de todo eso yo deje mi trabajo en relación de dependencia, ya que allí estaba todo muy complicado y no comprendían mi situación de lejanía y ocuparme de los niños. Mi marido colaboraba muchísimo y él iba a todas las reuniones de padres, pero al regresar eran horas y horas con la tarea y con las malas notas que venían en el cuaderno, así que consideramos que esta era la mejor opción. Yo ya estaba pasada y agotada mental y físicamente.

En el nuevo colegio nos entendieron y acompañaron desde un principio. Nos recomendaron, una vez más que cambiáramos de psicóloga, al charlar con la que lo estaba atendiendo ella nos comenta también que hay algo que ella no está pudiendo ver y prefiere delegar a ver si otro/a profesional llega a otro punto… F

uimos a una psicóloga que nos recomendó el colegio, pero sin muchas referencias. Ella lo vio 5 sesiones y diagnostico ASPERGER. Con ese diagnóstico comienza una gran etapa, muchos miedos, búsqueda, investigación, incertidumbre. Nos dice que el asperger es una rama del AUTISMO pero que pueden socializar, de otro modo. Que suele ser en niños super inteligentes (como es el caso de Nico) y otras tantas explicaciones. Al comentarle a mi psicóloga me explica que para dar fehacientemente ese diagnóstico tiene que derivar primero a neurología o psiquiatría para hacer estudios ya que esos casos tienen un componente biológico cerebral. DE TODOS MODOS, LA PSICOLOGA DE NICO HABIA MANDADO SU INFORME CON DIAGNOSTICO AL COLEGIO. ESO NO SE HACE HASTA NO TENER LA SEGURIDAD DE LOS HECHOS, LOS DIAGNOÓSTICOS DE LOS NIÑOS SE ESCRIBEN EN LÁPIZ Y SIN PRUEBAS NO LO PODÉS DIVULGAR POR EL MUNDO. ¡LA GENTE ETIQUETA Y NO ESTÁ BIEN!

Por suerte para nosotros, la maestra que le toco ese año era una MAESTRA con todas las letras y en mayúscula, se preocupaba por cada niño/a, por como aprendía cada niño/a, cuando tuvimos la reunión sobre el diagnostico de Nico se mostró muy dispuesta a colaborar y así fue. Ella, al igual que nosotros, investigamos y nos fuimos pasando información sobre el tema, que puntos del diagnóstico coincidían con el niño y cuáles no, los que coincidían tomábamos referencia para investigar cómo ayudarlo en esos puntos y a los que no, los omitíamos. Paralelo a esto tuvimos la consulta con SU neuróloga (habíamos llevado a Nico allí al año de vida porque se despertaba como acalambrado y encontraron una gran anemia en el) ella nos explica que ciertas reacciones pueden tener que ver con una enzima que falta a raíz de su anemia pero que de todos modos consideraba derivarnos a PSIQUIATRA.

NOS MORIAMOS DE MIEDO, le pedimos que nos recomiende a alguien, no queríamos que lo mediquen porque sí, por solo ser psiquiatras, queríamos que realmente vean qué pasaba y cuál era el problema. No derivó, no estaba la doc. en nuestra obra social pero afortunadamente hacia reintegros, nos quedaba muy lejos de casa, pero por suerte atendía sábados. Con tal de llegar a alguien de confianza ya íbamos hasta la quiaca si era necesario. La psiquiatra le mando ciertos estudios y test de inteligencia y de motricidad, todos ítems para definir un diagnostico o ver que sucedía.

Ella desde el primer minuto que conoció a Nico, dijo que no tenía ASPERGER ni por casualidad.  Luego de meses de estudios y que en paralelo íbamos ayudándonos y ayudándolo la maestra y nosotros con lo poco que habíamos investigado sobre un diagnostico ERRÓNEO, pero del cual algunos puntos coincidían y nos ayudaba a mejorar, la doc. nos dice que tiene TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), pero que está muy al límite de eso, que son muy pocas las cosas a trabajar y que ella simplemente escribe un diagnóstico para poder ver en qué puntos debe trabajar el colegio y las profesionales. Nos envió a que durante dos años Nico asista a Terapia Ocupacional (donde lo ayudarían a acomodarse en el espacio, y con la motricidad), a psicopedagogía y a psicología.

 Acá nos encontramos otra vez con un gran dilema, queríamos cambiar de psicóloga, ya que la anterior simplemente había dado un diagnóstico sin medir consecuencias, pero ¿sería bueno otra vez el cambio para Nico? Y nosotros ya estamos agotados de todo esto también. Sentíamos que no podíamos más, había que darle un lugar a Morita también, con quien yo aprovechaba el rato de terapia de Nico para jugar una hora en la plaza sola con ella. Teníamos mucho miedo, miedo de los diagnósticos, miedo que de repente el colegio deje de ayudarnos humanamente, miedo de sumarle terapias, miedo que nada mejorara, angustia de que todo lo que veníamos haciendo desde hace años nada llevaba a ningún lado y simplemente paseábamos por psicólogos que no nos ayudaron (aunque en el momento de cada uno parecía que sí), en mi caso se sumaba la incertidumbre y  miedos de haber dejado el trabajo en relación de dependencia, querer armar mi emprendimiento pero que todo esto no sirva de nada si todo seguía igual. Alquilen dijo una vez que los cambios no son ni buenos ni malos, son cambios y siempre sirven para algo.

Buscamos donde podría hacer las terapias indicadas, en provincia no hay casi nada por la obra social, y en lo posible queríamos que fuera en un solo lugar así el tratamiento sería más efectivo.

Llegamos a un centro llamado AUKAN, a 30 cuadras de casa donde lo atienden las tres profesionales, incluso le buscaron un horario para que pueda ir a las tres terapias de corrido en un solo día. Parecía mucho ya que son tres horas (una con cada una) pero el disfruta de sus actividades libremente el resto de la semana y concurrimos al establecimiento solo una vez. Va contento y disfruta de sus sesiones, incluso ahora con la cuarentena hicieron a elección y necesidad de cada niño charlas por video llamada, las cuales el disfrutó con mucho entusiasmo. En la psicóloga algunas sesiones nos citan a nosotros papa y mama, porque un niño no es un ente aislado, trae una historia consigo, una historia que ya traíamos los adultos/as, aunque no fuera propia, sino también traída de nuestros progenitores y así se van sumando pesos en la mochila de emociones y respuestas de cada uno/a.

Muy contentos con el nuevo centro de tratamiento nos encontramos con que para la obra social psicología y psicopedagogía salen del mismo límite anual, el cual completas a los pocos meses de tratamiento. Tuvimos que ir al hospital a solicitar el turno para la junta médica y entrega de CARNET UNICO DE DISCAPACIDAD para que la obra social nos cubra el total del tratamiento. ¿Porque llegar a esto simplemente por burocracia y caprichos de la obra social? ¿Qué implica esto? Correr todos los octubres para juntar los papeles que le obra social te pide presentar en diciembre para cubrir las prestaciones desde enero o febrero, ir a llevarlos en tiempo y forma y que siempre se les ocurra que falta algún papel o que algo no está firmado por la persona correspondiente, que todo debe estar dentro de las fechas que ellos consideran y en el formato que ellos lo envían. Desde el primer momento en casa se planteó como un tema meramente burocrático, así que por suerte en Nico no tuvo ningún impacto social.

Poco a poco, mes a mes, con terapia y fundamentalmente con modificaciones nuestras como adultos, de las docentes con todo su apoyo y de la voluntad que pone el también, sale adelante, cada día, maneja mejor sus enojos y frustraciones, aunque no va a dejar de tenerlos nunca porque los tenemos todos, no pretendemos cambiar ni su forma de ser, ni de pensar ni de comunicarse, simplemente ayudarlo a modificar las acciones que dañan tanto a otros como a sí mismo.

Este año cambió de colegio por un tema económico nuestro, a una escuela pública (como hemos querido todas las veces que los cambiamos, pero las vacantes no nos lo permitían) y otra vez nos enfrentamos a cambios y miedos. Pero nos dimos cuenta que eran nuestros, no de ellos. Ni de Nico, ni de Mora. Venimos de dos experiencias totalmente opuestas en los dos colegios y los miedos son muchos. Por suerte en lo que va del año se hizo amigos, son pocos en el curso y adora a la seño. La misma me comentó dos episodios, pero los resolvieron charlando juntos. Y así debería ser y haber sido siempre, escuchando y observando toda la situación desde el/la docente, confiando en los niños y las niñas. Y si algo, realmente no se puede resolver, citar a la familia.

Desde mi lugar, amo ayudarlos con lo que no comprenden del cole o con investigar para la tarea. Pero en este caso cuando sé que lo puede hacerlo solo y lo único que recibo es un NO PUEDO a los gritos, al rato un enojo, al rato un llanto y así toda la tarde simplemente por no querer escribir, comienza un agotamiento inexplicable, quiero seguir ayudando, le explico de mil formas distintas, pero termino enojada sin razón, y sin saber bien si con él o conmigo misma. Pero con el tiempo y la ayuda de los profesionales aprendí que algunas escenas hay que tratar de ignorarlas para dar lugar a que pasen y volver a charlar. Aprendimos a darle espacio cuando lo necesita. Cuando era mas chico le molestaban muchísimo los ruidos fuertes, entonces tratábamos de evitarlo.

Y por último les recomiendo una alimentación sin tacc, sin lácteos y sin azucares refinadas, que se comprobó biológicamente mejora el circuito neuronal y ayuda en todos estos casos, sea el diagnostico que fuere. Siempre con nutricionista especializado/a en el tema, y viendo las posibilidades de cada familia. Pero hay niños con incluso autismos severos que se han curado en base a la alimentación.

TODOS DEBEMOS APRENDER, MODIFICAR Y COMPRENDER. DEBEMOS TRATAR DE PONERNOS EN EL LUGAR DEL OTRO/A. DEBEMOS MIRAR PARA NUESTROS ADENTROS PARA COMPRENDER. Y PRESTAR ESPECIAL ATENCION SI LO QUE CREEMOS QUE ESTAMOS HACIENDO PARA EL BIEN DEL OTRO ES LO QUE EL OTRO ESTA NECESITANDO QUE HAGAMOS.

 

 

 

 

La escuela

 

En la escuela podemos aprender muchas cosas, pero LA VIDA no se aprende en la escuela. Yo, por ejemplo, siempre tuve muy buenas notas, y en la secundaria facilidad en el estudio, pero las emociones, las amistades, las relaciones interpersonales, ubicarte en el espacio, orientarte o desenvolverte en el medio que te rodea, NO TE LO ENSEÑA LA ESCUELA. Aunque en muchas de esas cosas debería colaborar, ayudar y acompañar; por lo general no sucede. Las escuelas están, cada vez más, en una postura de solamente “enseñar contenido” – TOTAL PARA EL RESTO ESTAN LOS PADRES- pero creo que no es así, ni debería serlo. Los chicos pasan varias horas de su día en el colegio y los padres / madres debemos trabajar, entonces es hora de que los colegios se hagan cargo también de esos valores.

Todos criticamos, imputamos y nos enojamos con cualquier chico que golpea a otro:

“esto no puede ser”

“esto son los padres”

Se escucha decir.

Y yo me pregunto ¿es tan así? Creo que no, que, si bien los padres debemos enseñar valores y comportamientos, debe haber un estado y colegios que acompañan, una sociedad que lo haga y ayuden a los niños a que no sucedan tales cosas; pero no desde el reto, castigo o malas notas en los cuadernos de comunicados sino viendo que le sucede y por qué.

 

¿mi hijo podría ser el próximo Fernando o los mismos rugbiers?

Cuando veo toda la noticia y el tema que no para de dar vueltas con debates de uno y otro lado, se me pone la piel de gallina y se me erizan el alma y corazón. No solo por FERNANDO, quien no merecía lo que le sucedió. Sino por mi hijo.

Capaz no solo me pasa a mí, sino a muchas madres que tienen niños con diagnósticos de TDA, TDAH, TRASTORNO OPOSICIONISTA DESAFIANTE, ETC. Te llaman desde pequeño porque el niño pego a tal o cual, porque reacciono sin medir, etc. Uno le explica y va a tratamientos porque es algo que no pueden controlar solos. Biológicamente algo en el cerebro no les permite reaccionar a tiempo y medir la consecuencia. ¿y entonces?

En casa se charla muchísimo sobre estos temas y a mí me deja tranquila, en algún punto, que lo entiendan y traten de aplicar a la vida los valores más sanos. Pero esto no me saca el miedo, el miedo que mi hijo el día de mañana puede estar de uno u otro lado. El busca justicia de lo que pasa a su alrededor ¿y si sin medir esto implica golpear? ¿Si defendiendo algo “JUSTO” se le va la mano? ¿O como le sucede otras veces, por no querer reaccionar o contestar se queda cayado y otro lo golpea y lo mata? Moriría sabiendo que él quería actuar y no lo hizo.

Naty 

 

 

 

 

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