TIRALE UN BESITO A LA SEÑORA

Me maravilla ver a los papás, a las mamás y especialmente a los abuelos cuando los bebés hacen sus primeras morisquetas. Que, a fuerza de repetir y repetir, concepto bien conductista si los hay, repiten una acción.

Es una expresión especial: dulce, tierna, de orgullo, de enamoramiento, de felicidad.

No importa cuál sea la morisqueta en cuestión: caída de ojos, una sonrisa, mostrar un diente, saludar, tirar besos…. Y, no importa que todos los chicos del mundo ya lo hayan hecho. Esta “gracia” será especial.

Y tal vez no sale rápidamente. Entonces los padres, abuelos, tíos de deshacen para estimular al pequeño y lograr el cometido.

Entonces podemos escuchar en términos de segundos a un par de adultos babeándose y diciendo: tirale un besito a la señora, tirale un besito a la señora, tirale un besito a la señora.

Placer de los dioses cuando lo logra. Felicidad absoluta para los adultos y ni siquiera un terrón de azúcar para el bebé.

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