VIVÍA SIEMPRE CONTENTO

“Fer era mi amigo”, dice Camila, compañera de escuela de Fernando Báez Sosa.

Fernando fue asesinado por un grupo de adolescentes de Zárate; asesinado a golpes.

Dice Camila:
“Era la persona más buena y graciosa que conocí. Siempre me molestaba para hacerme reír y lo lograba. Tenía una risa muy particular, que contagiaba”.

La voz de los compañeros se ahoga en lágrimas, en recuerdos, mucha tristeza, demasiada impotencia:
“Siempre estaba pendiente del resto. Se notaba el esfuerzo que le ponía a todo y lo que quería conseguir todo lo que se proponía”.

Injusticia, desolación. Así están los compañeros y las compañeras.
“Vivía siempre contento, siempre con los amigos”.

¿Cómo transitan semejante dolor?
“Todos los días siguientes a lo ocurrido fue muy fuerte para todos lo que lo queríamos.
Nos juntamos a hablar sobre él, a recordarlo con lágrimas y risas con los recuerdos que cada uno/a tenía de él. Era muy importante para todos, tenía muchísimos amigos”.

La voz de Camila concluye. Así se muestran los jóvenes, con todo su dolor y con toda la convicción para que se haga justicia:
“Nos apoyamos entre nosotros, estando más juntos que nunca y peleando por que se haga justicia. No se merecía lo que le hicieron. Lo vamos a extrañar siempre”.

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